Mary Shelley es la película perfecta para verla en una de esas tardes en las que te sientes rendida y casi quebrada.
Mi autonomía es hablar desde mí,
Es decir “mi misma”, decir “para mí”, decir “yo”
Decir “siento”, “pienso”, “me parece”, “me gusta”.
Hace unos meses un ginecobstetra comenzó a quejarse conmigo sobre cómo “ya no se les podía decir nada a las mujeres embarazadas, que todo ya era considerado violencia obstétrica”. Sobra mencionar que esta opinión es bastante generalizada. Eso me dio a pensar en cómo en el personal de salud tiene la costumbre de tratar de manera paternalista a las mujeres que requieren asistencia médica, pero también a las médicas.
Antes de que yo naciera
ya habían decidido sobre mí
sobre mi cuerpa,
la despojarían de su sentir,
de su ser.
Ana tiene 15 años y un embarazo de casi cinco meses. Hasta hace dos años, ella quería seguir estudiando y ser enfermera, pero en julio del 2017 su vida cambió. Sobrevivió a un intento de feminicidio y a una violación sexual en Yecapixtla, Morelos.
La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) declaró que las relaciones sexuales entre adolescentes y adultos no siempre son un delito.