Arte

[Verano Feminista Literario] Norte del Sur. Parte I

Ilustración: Jon Carling

Por Alejandra Cuevas Juárez

Para las lunas lesbofeministas nosotras

Hablaremos hasta no entendernos
hasta perdernos en la vorágine genética
y resultar otras
diversificadas
estructuradas
derivadas de una madre sin inventario institucional.
hablaremos con la genética de fondo
con la historicidad de fondo
no por azar
no por coincidencia
no por contraste ni en teoría
hablaremos hasta no entendernos
tendidas en semillas que lleven nuestros recuerdos
nuestros signos
nuestra imaginería
nuestros conceptos
nuestra gramática
y nuestra combinatoria
hablaremos hasta no entendernos
ininteligibles
y nuestro criterio para diferenciarnos será la utopía bien plantada aquí
nuestra lengua será caótica
y en el desorden habrán regularidades
que nos permitan descifrarnos
seremos ancestras como las nuestras lo son
y nuestra lengua no será pidgin ni criollo
será lengua
será idioma
porque hemos guardado en el ombligo de esta resistencia
la semilla de la potencia del orden
del sentir
del apalabrar.

 

Cerquita

a veces me das dolor
y te siento
te has extendido hasta mis nervios
más allá del periné
más allá de mis glándulas
más allá del recubrimiento de mi clítoris
más allá.
y te veo seguido
aparto nuestros labios asimétricos para ver tu carne
casi te asomas y eres redonda
rellena
nada menos que tus enormes bordes
son una revelación.
quiero ser gata
subir la pierna
llegar hasta donde tú estás
pero
un tórax nos separa
veinticuatro costillas nos separan
un estómago nos separa.
yo quiero conocerte cinco veces
puedo saberte con los dedos
puedo verte bajando la cabeza
olfatear tu olor circular
tocar.
quiero escucharte
parirte en mis oídos
decodificar una imagen acústica que venga de tus cuatro labios dos veces boca. Háblame.
no voy a callarte ni nadie lo hará, seguiremos gritándo(nos)
::: V ULV A :::

Ilustración: Club Clítoris

Éstas mis uñas

mis huesos forraditos de piel
haciendo surcos y marcas clavadas al margen de la uña
la cutícula atravesando un campo facetado
arribita las cicatrices formadas en liana
y rasguños que ignoro cómo lograron aparecer
(tal vez brotaron mientras más aburrida estaba)
debajo de mis uñas un desierto
donde a veces encuentro un claro de mole
ahí se cocinan comidas imparables:
rajas y setas con salsa de cacahuate
y tinta morada con cerilla ocre
el pulgar y el índice bailan solapados, superpuestos
esperando un cadereo que les saque la tierra de Chacahua
pero yo quiero que ahí me crezcan árboles
ya tengo una cicatriz- liana
como presagio selvático
y si se corre y me parte la uña
tal vez ya no sea uña sino campo abierto
para atravesar un llano extenso
que porte la dimensión de mi nombre
y más allá de eso
el inframundo

 

Otra

Existen fantasmas
que me invitan a ir de viaje
me tienden la mano la pierna
y después el pie
Me dicen su nombre
para que no me olvide
de llamarles con un canto
en el día en la noche al amanecer
Existen fantasmas de instantes–> contraste o binomio
Esos fantasmas del epistemicidio
(del callar todas las variantes que yo hablo)
me quieren cuando es verano invierno
cuando llueve y el tiempo es objetivizado
cuando verano es invierno
y la profundidad es mucha para aguantar
Son insistentes y me gritan su nombre
que antes de ser evanescente
era espina y espina dorsal
Pero yo tengo manos y pies para pintarles la cara
para escribirles ‘no’
podría decir que es un no como el de no quiero pan
un no como el de no es cierto
un no como el de no dormí en la noche
pero la verdad, es el ‘no’ más ignoto
en la tierra de los fantasmas
Para mí no importa que griten su nombre
porque ya lo sé
Yo me llamo Alejandra
tengo gramemas, lexemas funcionando en la cabeza
y un mapa al revés
desacomodado en las posibilidades del espacio
tengo un mar en cada linde
en cada orilla
y mi cuerpa es una península apenas sujeta a tierra firme:
A la derecha el océano pacífico, a la izquierda el mar de cortés

Ilustración: Alexandra Dvornikova

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La Crítica