Cultura

Enfermeras desde tiempos inmemoriales

Por Karla Oriana González Vergara

“En todas las comunidades, hay trabajo que hacer. En todas las naciones, hay heridas que curar. En cada corazón, reside el poder de hacerlo.” -Marianne Williamson

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la enfermería abarca la atención autónoma y en colaboración dispensada a personas de todas las edades, familias, grupos y comunidades, enfermas o no, y en todas circunstancias. Comprende la promoción de la salud, la prevención de enfermedades y la atención integral a personas enfermas, discapacitadas y  en situación terminal.

La enfermería nace desde tiempos remotos a partir de la necesidad de la supervivencia. Para esto, en cada parte del mundo se ha empleado de una manera diferente adaptándose según las circunstancias de la época.

Los primeros pasos de la enfermería se dieron en las épocas paleolítica y neolítica cuando grupos de mujeres vieron que la actividad de atender era fundamental para su desarrollo, así que ésta se quedó como base para toda comunidad. Sus actividades consistían atender el fuego, recolectar comida y atender a niños y niñas. También pudo surgir la enfermería como emergencia en caso de que una mujer fuera a cazar o protegiera a la comunidad de alguna amenaza y se lastimara, por ende, necesitaba de atención, también es posible que cuando una mujer estaba en labor de parto y se diera alguna complicación, otras mujeres asistieran la labor.

Se pueden hacer miles de hipótesis acerca del inicio de la enfermería, pero lo que queda claro es que fue un componente necesario para desarrollo de las comunidades. Analizando el papel de mujer enfermera, pienso que fue fundamental para las siguientes eras de la historia. La edad antigua se desarrolla aproximadamente a partir del 3500 a.C., en Egipto, el papel de mujer era de un alto nivel y este aumentaba si realizaba actividades vinculadas a la salud, entonces se le conocía como comadrona, su función era atender partos y heridas de la piel.

En Grecia, la mujer tenía uso y conocimiento de hierbas medicinales ayudaba a las personas enfermas junto a los sacerdotes. Sin embargo, las mujeres tenían reservadas ciertas actividades para la comunidad, tales como ser sacerdotisas o esclavas, y aunque podían tener un cierto conocimiento de la salud y los cuidados, aún así, se les trataba mal sistemáticamente.

La mujer en Roma también estaba ligada al cuidado doméstico y a la atención de otras de personas, de forma muy parecida al sistema de Grecia. En Roma, nosocomi (subalterna) es quien hacia compañía en los hospitales. A las mujeres que se dedicaban plenamente al cuidado se les nombraba como xenodochia, en Grecia. También en Palestina se encuentra una figura equivalente en una mujer llamada Dévora, quién fue enfermera y matrona.

En la actualidad, aún sabemos muy poco acerca de cuan profundo pudieron llegar a ser los conocimientos de medicina que tenían las parteras, matronas y cuidadoras en la época antigua de Egipto, Grecia y Roma, pero podemos suponer que tenían conocimiento para atender partos, cuidado de heridas y la piel, uso de hierbas medicinales y  atender a personas durante guerra así como a enfermas y enfermos. Estos conocimientos se daban de mujeres a mujeres, de generación en generación, con una clasificación específica de mujeres que podían ejercerlo. 

En México, la época prehispánica, las mujeres sanadoras tenían un gran poder dentro su comunidad se les llama Tacitl y corresponde a un alto cargo en la comunidad, al mismo nivel que un político. Ellas se encargaban de atender personas enfermas, usar hierbas y guiar a todas a quienes acudían a ella. Las Tamatquiticiltl guiaban a las mujeres durante el embarazo, a estas mujeres sanadoras se les tenía un respeto más marcado.

No siempre ha habido buena voluntad con la enfermería, los hombres creían que los conocimientos que las mujeres tenían respecto a la salud no eran adecuados, tal vez pensaban muchas cosas respecto a las mujeres porque ellas tenían un grado más conocimiento de hierbas, porque el modo que atendían y curaban a personas era algo mágico para su entendimiento, ya que en cierto momento de la historia se creyó que la salud y la enfermedad eran cosas divinas, esta idea se difundió de manera más fuerte al término de la Edad Media, muchas mujeres fueron perseguidas por su conocimiento y prácticas, catalogándolas como “brujas”.

En la edad contemporánea, que inicia en el siglo XVIII,  la enfermería inicia su etapa “profesional”, en la institución Diaconisas donde se forma Florence Nightingale, precursora de la enfermería profesional, este es el punto de reconocimiento para las siguientes generaciones de enfermería hasta nuestros tiempos.

La enfermería ha implicado un duro trabajo por el reconocimiento como profesión, ya que es menospreciada en la vida cotidiana. Sin embargo, hay que hacer notar que tiene un valor fuerte para el equilibrio de una comunidad, desde tiempos remotos hasta estos tiempos de nuevas tecnologías.

La ley protege nuestra profesión, gracias a las mujeres que hicieron resistencia enseñando la labor y peleando por un lugar en aulas y hospitales para ejercer esta profesión. Es importante reconocer el papel de mujer enfermera a lo largo del tiempo, por lo que aún falta trabajo por hacer, ejercer respaldos en leyes, así como cambiar el concepto que se tiene de las enfermeras en la sociedad para tener apoyo por parte de ésta.

Se ha avanzado mucho en tecnología, pero falta conscientizar que ser enfermera o ser parte del área de salud lleva una historia y que se trata de unir con la nueva era tecnológica sin perder las raíces de donde nació el cuidado, hace falta sensibilizar al sector salud y a la población, recalcarles que ser mujer y  enfermera es una labor de sumo respeto.

 

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