Orgullo es ser lesbiana
Me nombré guey antes de LESBIANA, esa palabra tan poderosa, tan fuerte y fea que incomoda aun en estos tiempos.
Me nombré guey antes de LESBIANA, esa palabra tan poderosa, tan fuerte y fea que incomoda aun en estos tiempos.
Me enuncio lesbiana no porque me enamoré, ni porque así nací, ni porque sea diversa como los tipos de flores. Soy lesbiana, como construcción sexopolítica elegida.
Una mujer, cualquier mujer, por el hecho de serlo se sentirá en algún momento de su vida obligada a ser bonita.
Con frecuencia leo en las noticias un titular que dice más o menos así: México, el peor país para ser mujer. Y yo siento como si se me negara el derecho a existir en el mundo.
Me pregunto qué de transgresor o radical tiene una super juntada de hombres besándose y demostrándose amor entre ellos.
Si las niñas pueden usar pantalón, lógicamente y “por equidad de género”, los niños podrían usar falda.