Análisis

Ginocidio como “oportunidad” de negocios para los arribas

LoVa Franca

La praxis Zapatista nos ha señalado en muchas ocasiones, que en este sistema, hay dos sitios de percepción y de acción: El arriba que tiene como premisa: la máxima tasa de ganancia en el menor tiempo posible, a costa de la vida misma; que, por cierto, niega cualquier otros sitio posible de percepción y se impone o intenta hacerlo, como único posible.

Los abajos que nos sabemos vida y que cuidamos la vida, nos organizamos sabiéndonos vida, construyendo dignidad caminando con nosotras y entre nosotras (vocera Marichuy, por ejemplo, pero no sólo, Lesbofeministas por ejemplo, pero no sólo, las mujeres zapatistas, las concejalas, por ejemplo también). Y entre los abajo, que no se nos olvide, estamos nosotras, mujeres, pobres, indígenas* (a algunas que nos han despojado incluso de nuestra lengua, de nuestro pueblo, de nuestra civilización Siwame’) somos las abajo.

También nos han invitado a mirar al arriba para caracterizar al enemigo y reconocer que arriba se originan los problemas y abajo se construyen las soluciones. Por eso y para evitar el síndrome del vigía, nos convocan a mirar desde y hacia abajo y caminar preguntándonos en compañía.

¿Por qué la difusión de estadísticas? -conteo, sólo conteo, no soluciones, sólo conteo y difusión de los conteos. ¿Cuál es el interés de los organismos internacionales y gobiernos nacionales, de “contar” y difundir esas cuentas sobre feminicidios en los territorios de Abya Yala? Bases de datos y material genético no hacen, ni intervenciones pertinentes, ni procesos de justicia real; entonces, ¿por qué andan contando y difundiendo el horror?

Infografía: Red Nacional de Refugios

En estos días terribles, saber que entre 7 y 9 mujeres son asesinadas en México cada día, me hace preguntarme ¿para qué lo difunden los arriba, si son ellos quienes perpetran y sostienen estos crímenes horrendos? Al mismo tiempo y conversando con mi hija le decía que me suena terriblemente sospechoso cómo los arribas andan “promoviendo” la belleza mexicana. Justo en un país que hace frontera norte con el país sádico, narcisista, misógino y pedófilo que de por sí es ese vecino.

Me pregunto si ambos fenómenos están relacionados y me da horror intuir que sí. Desde arriba, el grito que estamos emitiendo las mujeres, “exigiendo a gritos, la parte que nos toca del mundo”**, está siendo capitalizado: Los ricos están promoviendo México -y la belleza de las mujeres mexicanas, las bellezas “exóticas” – como coto de caza de mujeres.

¿Cómo es posible que los hombres ricos estén contando las historias de las mujeres pobres y haciendo dinero con ello? Oportunidades de negocios, les llaman. Despojo lo nombro yo, agregar explotación de historias a la explotación del trabajo de las mujeres pobres en las casas ricas. ¿Cómo es posible que ahora las mexicanas ganen concursos de belleza a nivel mundial o queden entre las favoritas? Y mientras que no se menciona el estado de emergencia ginocida que vivimos, se “exaltan” los rasgos físicos propios de este lado del mundo, y los modos en que pueden ser resaltados y mejorados con cirugías, con maquillajes, con ropa, ejercicio que genera dinero a los ricos. Los arribas -hombres ricos y pobres- siguen intentando colonizarnos y siguen intentando capitalizarnos. Siguen sin horrorizarse del ginocidio en marcha, porque son ellos quienes los perpetran y se saben impunes en los sótanos de la humanidad

Yalitzia Aparicio

Los arribas ricos, los mayordomos, capataces de los dueños del mundo nos han vuelto mercancías a las mujeres mexicanas siempre y ahora, me parece, están promoviendo nuestro territorio para que vengan a asesinarnos; así de horrible es mi pensamiento; porque no les creo sus “buenas intenciones”; no tienen, porque se construyen como máquinas de hacer dinero a través del exterminio de la vida y de la guerra entre ellos.

Me asusta pensar eso que pienso porque es como magnificar el horror: En este sistema, los hombres pobres sabiéndose impunes al asesinar mujeres y los hombres ricos sabiéndose impunes al asesinar mujeres y además, convirtiéndolo en oportunidad de hacer dinero, de acumular para aumentar su tasa de ganancia y de poder promoverlo para acelerar aún más el proceso.

Yo no le creo al arriba, ni creo que le interesen las mujeres de pueblos originarios; no les creo y me da sospechosismo e invito de corazón a que otras nos encontremos en este análisis necesario, al menos para denunciarlo.

Que no se nos olvide que las redes de trata de mujeres han consolidado este “negocio-crimen” más redituable incluso que el narcotráfico y que no se limitan a la prostitución, sino que incluyen pedofilia, esclavitud, pornografía, pornografía gore, venta de vientes y de órganos. Incluso, retomando la preocupación de que estén haciendo mercado de tráfico de úteros y ovarios para saciar su sadismo y su envidia fundante: nuestra capacidad de gestar vida y nutrirla con su nuestro cuerpo y de nuestra capacidad de crear cultura biófila.

Para dejar de necesitarnos, experimentan con nuestros cuerpos, nos despojan de la palabra mujer con la que aún nos convocamos, se reapropian de lo femenino que a nosotras nos imponen y se “empoderan” con ello. Nos están asesinando de todos los modos posibles y parece que ahora están encontrando las maneras de capitalizarlo, no sólo en la clandestinidad de las redes de trata, sino desde el sadismo cínico de “promover a la mujer mexicana” que vive en un territorio llamado México, donde no pasa nada si nos asesinan.

El gobierno sigue vendiendo el país al mejor postor, los empresarios siguen haciendo dinero, los medios de arriba siguen ocultando lo que les mandan y visibilizando lo que le conviene a sus patrones; los hombres todos siguen disfrutando del servicio obligatorio que nos imponen a nosotras. Están promoviendo México como coto de caza de mujeres y necesitan que las condiciones se mantengan para concretar ese negocio.

Vanessa Ponce de León, Miss Mundo 2018

Las abajos en los sótanos de la humanidad, nos miramos en las mujeres de pueblos originarios y nos encontramos como espejos en nuestros dolores y como cristales en mujeres organizadas que están diciendo el YA BASTA con su praxis. Nos acompañamos y nos buscamos, nos encontramos.

Y es desde abajo desde donde miro eso qué hacen los arribas que no se duelen del dolor nuestro; que nos nos miran como mujeres que somos, sino como mercancías, como oportunidades de negocio, para seguir acumulando riquezas a costa de la vida nuestra.

¿Tu desde dónde percibes? y ¿Hacia dónde?

Notas:
* http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2017/02/14/los-muros-arriba-las-grietas-abajo-y-a-la-izquierda/ LOS MUROS ARRIBA, LAS GRIETAS ABAJO (Y A LA IZQUIERDA). “Y siempre la mujer abajo, ayer y hoy. Incluso en lo colectivo que fuimos y somos.”
** http://estabocanecia.blogspot.com/2011/04/india.html India. Karina Vergara Sánchez

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