Feminismo

De cuando se cobija a los abusadores

Por Deyanira Morales Sánchez

En México aumentó la violencia sexual en contra de las mujeres. Durante el 2019 se registraron 51 mil 146 denuncias por abuso sexual, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP). ¡Y qué decir sobre los abusos y feminicidios cometidos en estos tiempos de emergencia sanitaria, debido al confinamiento muchas mujeres y niñas han tenido que convivir con su abusador sexual!

Pero, ¿quiénes son los abusadores sexuales? Estadísticamente se ha comprobado que estos abusadores se encuentran en la familia; son los tíos, primos, padrastros, abuelos, hermanos y amigos cercanos. Son esos perfiles de quienes se les tiene mucha confianza y, por ende, se les permite estar cerca de las niñas, incluso DORMIR con ellas.

Resulta muy complicado señalar un perfil del abusador, ya que existen diferentes manifestaciones que pueden dar luz de que se trata de un potencial abusador. No se puede dar un perfil único, lo que sí se puede hacer es observar sus acciones y comentarios, es decir, la forma en que socializa para dar ciertas interpretaciones y aún así es complejo perfilar al sujeto.

Por desgracia, pese a las luchas políticas de feministas y mujeres al frente que día a día buscamos desmantelar al patriarcado, nuestra sociedad sigue impregnada de él. En México se siguen mimando a los patriarcas abusadores sexuales.

Hace un tiempo acompañé a una niña de 13 años víctima de abuso sexual, su abusador es su tío (esposo de su tía de sangre). Después de meses de convivencia con la niña, ella confesó el abuso, tuvo la valentía de hacer frente a la situación y contárselo a su abuela, quien es su principal cuidadora. A la niña se le canalizó al servicio jurídico y psicológico, además de la contención emocional y el seguimiento del caso.

Como es de esperarse en una cultura jurídica como la de México, las negligencias institucionales y legales dieron paso a que el asunto quedara en el archivo muerto. El abusador sexual de esa niña está libre, como la mayoría de los abusadores. En otro caso de asesoría informativa que di sobre otro abuso sexual cometido a una niña de 11 años con una discapacidad visual me enteré de que ya se metió la demanda, pero que las familias de los dos abusadores se encuentran disputándose la etiqueta sobre quién es la mejor o peor familia para quedarse a la niña, además de que cada una defiende a su abusador sexual.

A lo largo del tiempo que he sido como acompañante de casos de abuso sexual, el común denominador de los casos es que los abusadores se encuentran libres y, en suma, cobijados por el Estado, la sociedad y su núcleo familiar. Sus acciones quedan excusadas por diferentes motivos; que si porque estaban borrachos y no sabía lo que hacían, que no estaban conscientes de sus acciones, que fue sin malas intenciones y se confundieron, todo lo necesario para NO nombrarlos por lo que son: ABUSADORES SEXUALES.

En este país las acciones de los abusadores quedan impunes, en muchos casos las víctimas tienen que convivir con ellos y quedan expuestas a más abusos y a que se les maltrate sistemáticamente al considerarlas mentirosas, exageradas o provocadoras. En todo momento ellas quedan como las culpables por lo que les pasó, pero nunca se responsabiliza a los abusadores.

A ellos se les sigue sirviendo la comida en la mesa, se les prepara su ropa para que vayan a trabajar, se les compran sus cervezas y se les respeta su hora de futbol o el deporte que les guste. A los abusadores se les cree su discurso mentiroso, se pavonean al saberse manipuladores, dueños de la situación, porque saben que se les va a creer un –ella me provocó, ella fue la buscona– o –yo no hice tal cosa, está mintiendo-

Los abusadores sexuales son esposos, tienen hijas, hermanas, primas, gozan de su doble vida, hacen daño, arruinan vidas, pero la sociedad es condescendiente con ellos, les vuelven a dar otra oportunidad, porque se trata de los patriarcas, los que tienen el dinero, el poder, la batuta en este juego, pero, ¿a costa de qué? Del sufrimiento de miles de mujeres abusadas que no pueden olvidar, porque un abuso nunca se olvida.

 

 

 

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