Feminismo

Algunas lecciones de las amistades feministas

Montserrat Pérez

Hace ya casi dos semanas tuve la oportunidad de estar rodeada de mujeres feministas, algunas a quienes ya conocía, y otras a quienes conocí con mucha alegría. A partir de esta vivencia comencé a reflexionar en forma sobre lo que he aprendido a partir de encontrarme con el amor entre mujeres, más específicamente al entablar relaciones de amistad con otras mujeres desde el feminismo. Tener una amiga feminista es distinto, lo cual en ninguna manera hace de menos los lazos y alianzas que he tenido con mujeres durante mi vida, simplemente es distinto, implica otras cosas.

Ya hay mujeres han escrito al respecto en el pasado. Yo no encontré el hilo negro ni pretendo hacer un tratado sobre la amistad feminista. Esto es lo que he aprendido desde que me asumí feminista y encontré otras mujeres feministas que fueron o son mis amigas.

Ilustración de Laura Berger
  1. La amistad feminista es política: creo que todas las amistades tienen un componente político, pero en el caso específico de la amistad feminista, se convierte en algo más claro. Se entiende que hay ideales conjuntos de por medio, se entiende que existen incluso luchas que cada una está librando en sus diferentes contextos y que habrá momentos en los que el elemento político cobrará fuerza, habrá que ser muy claras sobre nuestra postura, habrá que acuerpar a las otras en sus acciones, habrá que cuidar a las otras y activar redes para apoyar aquello que apremie. Pienso, por ejemplo, en situaciones como protestas o actos simbólicos en los que sabemos que nuestras amigas o nosotras vamos a participar o inclusive las denuncias públicas que hacen nuestras compañeras.
  2. La amistad feminista prioriza a las mujeres y es entre mujeres: dudé un poco en escribir este punto, porque me parece un poco obvio, pero me parece que es importante, especialmente en el contexto en el que vivo. El ejemplo que tengo son las denuncias públicas que se han hecho a través de diferentes medios y que señalaron abierta y claramente a agresores de diferentes ámbitos y disciplinas. Tristemente, hubo muchas mujeres que se pusieron del lado de los agresores o que cuestionaron las denuncias y las formas, sin ver que, en realidad, la justicia es totalmente patriarcal, la denuncia penal no es garantía de nada. Se vio entonces que esta frase de “hermana, yo te creo” no es necesariamente cierta para todas. No podemos decir que nos creemos o que nos priorizamos y agregar letras pequeñas y condiciones.
  3. La amistad feminista implica corresponsabilidad: una de las cosas más cansadas que hay es cuando una amistad o relación se carga solamente en una persona, se espera que una de las dos partes siempre cuide de la otra, que se entregue. Pienso que esto viene completamente del amor romántico, que se mete en todos los vínculos que tenemos y esto genera que la parte responsable, se cansa en un momento otro. De las amistades feministas he aprendido que debe haber una corresponsabilidad, cada parte asume que el cuidado es mutuo y eso también implica que cada parte sabe que sus acciones tienen consecuencias para la relación.
  4. La amistad feminista lidia con el conflicto: este punto siempre me cuesta trabajo. Por mi personalidad, suelo huir del conflicto o evitarlo a toda costa, incluso si eso significa guardarme enojos o frustraciones. Sin embargo, con mis amigas feministas aprendí que conflicto no es sinónimo de pelea ni de fractura irreconciliable. Hay formas para dialogar, para exponer sentires, pensares y desacuerdos, así como para arreglar malentendidos sin que una de las partes tenga que sentirse desestimada o que alguien “ganó” una discusión. Debo decir que es bastante complejo, pero vale mucho la pena y también sé que hay situaciones en las que las relaciones tendrán que acabar, pero no por esto una va a violentar a la otra ni mucho menos.
  5. La amistad feminista imagina mundos nuevos: supongo que esto se relaciona directamente con el punto sobre la amistad política, pero creo que una de las cosas más bellas de  tener amigas feministas es que una comida o una salida por café o un estar en casa de la otra implica que siempre estamos pensando en cómo sería un mundo posible para nosotras, uno en el que vivimos sin violencias, en el que nuestras sobrinas, hijas, amigas pueden ser como quieren, en el que el sistema económico no es una basura, en el que ni siquiera existe un sistema económico mundial ni gobiernos ni patriarcado.
  6. La amistad feminista se hace tiempo: usualmente estamos llenas de actividades e incluso estamos sumergidas en nuestros problemas, dolencias, pensamientos y es difícil tener tiempo, especialmente en lugares en los que los tiempos de traslado y los costos son altos. Sin embargo, y esto es algo que recientemente entendí, es necesario hacernos tiempo, aunque sea para mandarnos un mensaje o ir a ver a una amiga o simplemente estar juntas trabajando. Ese tiempo puede ser mucho o poco, pero representa momentos en los que podemos fortalecer los lazos o hacerle saber a la otra que estamos ahí para ella.
  7. La amistad feminista sabe poner límites: por esto no me refiero a una idea de que como lo más importante para una es una misma, entonces todo debe hacerse como una quiere. No, me parece que eso de hecho es despolitizante y peligroso, hay una gran diferencia entre el autocuidado y la megalomanía. Saber poner límites es conocernos a nosotras mismas, conversar y conocer a las otras. A veces nuestros contextos, nuestras vivencias, nuestras formas de ser son muy distintas, por eso es importante recordar que tanto una misma como las otras tienen límites y está bien saber cuáles son, si alguna es más sensible que otra, si hay formas de hablar que pueden lastimarnos, etcétera.
  8. La amistad feminista salva vidas: no estoy hablando de manera figurada. En realidad, pienso que todas las amigas nos salvan la vida, pero si agregamos el componente político y los múltiples saberes que como mujeres feministas recolectamos en la vida, entonces esto es aún más fuerte. Para mí esto fue muy claro cuando me enfermé y mis amigas no me dejaron sola, pero también me ha pasado cuando mis depresiones me llevan a lugares muy obscuros.
  9. La amistad feminista está en constante construcción: al final creo que siempre estamos en construcción. Siempre aprendemos algo una de la otra, siempre hay motivos para cuestionarnos cosas, para renovar afectos, para entender que todas estamos evolucionando y cambiando todos los días, así que la amistad también tiene que cambiar, tiene que ajustarse, cuidarse, regarse y procurar que crezca y se expanda.
Ilustración de Patricia Corrales vía Proyecto Kahlo

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