Entrevista

Vulveidad, activismo cibernético lesbofeminista

Por Angélica Jocelyn Soto Espinosa

¿Las lesbianas son milenarias? ¿Las reptilas tenían clítoris? ¿Hubo épocas de la humanidad en la que las mujeres fueron quienes gobernaron?

“Que no nos arrebaten el poder, la magia y el autoconocimiento que nos heredó la ginosociedades (sociedades de mujeres)”, se lee en las redes sociales de Vulveidad, un proyecto autogestivo de activismo cibernético de Eve y Valentina, dos lesbofeministas mexicanas.

Su objetivo: conectar a las mujeres a través del conocimiento con otras, no importa si viven a kilómetros de distancia o habitan en el pasado. 

Imagen cortesía de Vulveidad tomada de su página de Facebook

Inicia el viaje

Vulveidad es un viaje de conocimiento en el tiempo, de hecho, inició en una búsqueda y literalmente en un viaje que hicieron ambas jóvenes desde Puebla hasta Quintana Roo para encontrar respuestas. Su pasaje de regreso ya estaba comprado para dentro de seis meses. 

“Renuncié a mi trabajo. No sabía qué era lo que no me gustaba, pero me sentía muy atada, tenía el trabajo perfecto dentro del sistema, pero literalmente no era feliz”, relató Eve, quien, motivada por Vale,  renunció para que ambas pudieran irse.

Intervenir las redes desde el lesbofeminismo

Se miran. Se sonríen. Deciden quién habla primero sólo con verse la cara. Cuando responden, una complementa a la otra.

Vulveidad nació en 2017. Su nombre derivó del término Budeidad (del budismo) que es el estado máximo, cuando alcanzas la felicidad sin depender de algo y cuando consigues mantenerla sin exabruptos. 

Este término también se refiere a desarrollar toda la sabiduría que tienes y ver por las demás personas. El budismo lo conocieron precisamente en ese viaje, por una pareja de lesbianas.

¡Alto! ¿Pero qué el budismo no es una religión o modo de vida androcéntrica?

 Sí, por eso Eve y Vale -que se conocieron  y enamoraron en un retiro católico- decidieron hacer una apropiación del término e intervenirlo. Le pusieron Vulveidad. 

“Vulva porque somos mujeres, partimos de una vulva y tenemos toda esta sabiduría a la que hay que dedicar tiempo para desarrollarla”. 

Vulveidad llegó con la búsqueda de ambas sobre su historia y, después de hacer una escala en el budismo, salieron de ahí para dar de frente con el lesbofeminismo. “Por fin me pude a ver a mí misma de frente y puedo empezar a descubrir y tomar nuevas rutas”, relató Vale. 

Imagen cortesía de Vulveidad tomada de su página de Facebook

¿Qué tipo de sabiduría? 

Ambas definieron que el punto final es cuando sabes enfrentar la cotidianidad como mujer y como clase oprimida. También establecieron que buscarían ese objetivo a través del lesbofeminismo, de abrazarse con otras mujeres,  sostenerse en ellas o sostener a otras. 

“Estamos convencidas, junto con otras lesbofeministas, que la lesbiandad es de las cosas que nos mantienen a salvo. Crear redes entre mujeres para mujeres es crear un ambiente más seguro, obviamente no es un ambiente libre de cualquier tipo de violencia, pero el concientizarnos desde una lesbiandad política ya nos hace muy fuertes”, reflexionó Eve.

Este proyecto está dedicado en general a todas las mujeres; sin embargo, quienes más se mantienen y comparten con ellas son otras lesbianas, muchas que tratan de alejarse del movimiento LGBTTI por considerar que es violento y que en él no hay un espacio sólo para ellas.

Pero Vulveidad no es el «Tinder» lésbico. Se trata sólo de hablar, de compartir conocimientos y experiencias.

Imagen cortesía de Vulveidad tomada de su página de Facebook

¿Qué es Vulveidad?

Eve y Vale hacen activismo cibernético. Tienen una página de facebook desde la que intervienen el espacio de las redes sociales con frases, imágenes y videos sobre el lesbofeminismo. 

Sus videos son también intervenciones en las que usan elementos de la historia convencional para contarnos nuevas historias. “Se trata de llevar el lesbofeminismo desde las herramientas que nos permite el mundo virtual, todo lo que está a la mano”.

Ellas son muy cuidadosas con que sus materiales sean accesibles para todas. Hay una razón: consideran que en este mundo capitalista, académico, nos hacen creer que las que no han estudiado o leído no tienen la capacidad de decir algo que ayude a la otra a sanar.

“Es algo que me costaba mucho trabajo. No tengo ninguna carrera y sé lo que eso implica en este sistema: tu voz no tiene la misma validez nunca, o no sabes o nunca eres lo suficiente, pero ahora de alguna forma Vulveidad me ha ayudado a decir ‘sí vale mi voz y siempre podemos hablar y explorar porque las respuestas al final están dentro de cada una’. Es cosa de empezar a buscar, obviamente, en nuestras cuerpas, en nuestra historia, en nuestras ancestras. Buscar en los pensamientos que brotan en nosotras”, reflexionó Vale, la más joven de las dos. 

Vulveidad parte de la idea de que las mujeres tenemos muchas maneras de aprender, comprender o autoanalizarnos. No siempre es a través de la lectura, a veces son gifs, videos, documentales, notas y, a veces, a través de sus lesbofuerzas, que son mensajes que ellas difunden en redes sociales pero que escriben otras lesbofeministas para las demás. “Son como dar un aliento diario para las mujeres”.

Imagen cortesía de Vulveidad tomada de su página de Facebook

La genealogía 

Eve, por su parte, es historiadora del arte, y aunque al principio la carrera no tuvo ningún sentido para ella, ahora le encontró un fin muy útil: “Mucho de lo que queremos rescatar en Vulveidad es la memoria de nuestras ancestras”. 

Hablar de la existencia de las mujeres como seres históricas es algo de finales del siglo XX. Por eso, para Eve y Vale está muy claro: la historia convencional es lo que hacen los hombres entre hombres para hombres.

“Ahora puedo decir que lo que nunca me gustó de mi carrera es que siempre vi historia de otros, jamás vi mi historia, nunca, y ahora que estoy retomando el pasado de las mujeres,  las ginosociedades, las ancestras, estoy súper emocionada. Claro, los cinco años de la carrera aprendí ciertas técnicas de investigación, pero de ahí en fuera no aprendí absolutamente nada, porque si deshecho ahora toda esta historia que nos opaca y nos oprime me quedo sin nada. Todo lo pude haber estudiado en un semestre y fin”. 

Ese choque de realidad la impulsó a iniciar su viaje y, como dice ella misma, a dejar atrás la soberbia académica. Dejó la historia y su carrera, lo que le ayudó a hacer muchas cosas más. Con ello vino la apertura de una enorme caja interna: se metió a espacios lesbofeministas, aprendió edición de videos y empezó a estudiar tatuaje. “De pronto llegas al feminismo y es fantástico. Se abrió todo y después de dar todo ese recorrido regresé a la  historia desde otra área, totalmente diferente”.

Ahora cuentan la historia de las mujeres: “a veces no hay mucho reconocimiento de ellas (las lesbianas) y todas en algún punto tienen mucha rebelión, mucha resistencia, han desobedecido de muchas formas y eso ha apostado a favor de nosotras. Pensamos que muchas respuestas son a través de ellas, incluso aunque ya estén muertas”, coinciden.

Pero su apuesta va más allá de recoger datos de mujeres “importantes” de la historia. Ellas piensan que pueden crear una consciencia de que nosotras y nuestras generaciones familiares pasadas también son sujetas históricas, también tenemos una historia qué contar. 

Imagen cortesía de Vulveidad tomada de su página de Facebook

¿Qué ha traído Vulveidad? 

Vulveidad es una mezcla de quién es Eve y quién es Vale. Lo que producen se origina en sus conversaciones antes de dormir o cuando caminan o comen. La mayoría de las veces Vale hace la imagen, porque ella tiene mucho talento para eso, pero Eve se encarga de la edición de los videos; y Vale hace la voz; ambas investigan y hacen todo en equipo.

“Hasta ahora yo siento que las satisfacciones son propias, por supuesto, pero no capitalistas, no medibles. Es algo muy interno, siento que algo se está moviendo constantemente”, dijo Vale. 

Pero hay más. Han podido rescatar a sus ancestras y tener otro tipo de acercamiento con ellas. “En mi caso, yo ya no tengo ancestras vivas. Mi mamá y mis abuelitas ya se murieron y aún así siento que me cambió muchísimo mi historia con ellas porque empecé a contar mi propia historia con ellas y, aunque ya no están físicamente, siento que siempre las he tenido presente, siempre estoy hablando en la mente con ellas”.

Vulveidad también las acerca con mujeres del presente. “Hemos recibido muchos comentarios de que les gustan nuestros comentarios, que las dejan con una sonrisa todo el día. O a veces no sabemos qué situaciones están pasando, pero nos escriben y dicen: ‘es que siento que mi problema se hace más llevadero cuando sé que otras mujeres también lo viven o que hay alguien que, aunque no me conoce me acaba de decir lo que necesitaba escuchar’”. 

Así, la apuesta de Vulveidad ha sido crear puentes entre ellas dos (que llegaron juntas y de la mano al lesbofeminismo), pero también con otras mujeres, con sus  ancestras y hasta con la historia completa de las mujeres.

Sin embargo, el viaje para ambas sigue porque “por ahí dicen que quien deja de buscar es que ya encontró, pero nosotras creemos que la existencia lesbiana puede tener al menos espiritualmente más significados que los que hasta ahora nosotras hemos interpretado”.

Imagen cortesía de Vulveidad tomada de su página de Facebook

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