Feminismo

[Vencer el miedo] Zapatazo

Norma Angélica Cruz López

Carmen es mi abuela, partera empírica en el estado de Hidalgo, originaria de Jalisco, nunca aprendió a leer ni a escribir, tuvo ocho hijas y seis hijos, contaré su historia porque ella siempre la cuenta, porque necesita que la sepamos, porque para ella es importante que nos liberemos de los opresores, porque siempre dice “no los necesitamos”

Tenía trece años cuando él se la robó, ella vendía tortillas con su madre y de ahí se la llevó, la encerró en un cuarto durante varios días, no tenía ropa para cambiarse y no sabía porqué estaba ahí, ella solo quería estar con su mamá.

Un día él le llevó un vestido y zapatos nuevos, le dijo que se arreglara que se iban a casar, que no podía negarse o mataría a su mamá, sintió una opresión en el pecho e hizo todo lo que él le pidió, se casaron y se fueron a Zacatecas, ahí nacieron sus primeras dos hijas Teresita y Lupita, ellas le alegraron la vida, ya no se sentía tan sola, podía sentirse amada y dar amor.

Ilustración: Catie Atkinson

Un día despertó y sus hijas ya no estaban, él se las llevó, las separó de su madre, las fue a dejar con una hermana de él, porque se sentía celoso, porque se sentía amenazado, porque quien sabe que pensaba, porque no quería verla feliz. Carmen no podía ir a buscarlas, no tenía recursos ni sabía a dónde ir, sufrió mucho su ausencia, lloró por ellas todos los días y todas las noches.

Dos años después fueron al pueblo de donde él era originario y ella sintió la esperanza de volver a ver a sus hijas, pero cuando llegaron le dijeron que ya habían muerto, no hubo explicaciones ni nada, a nadie le importaba, solo se enfermaron y murieron, así, sin más, ella lloró y lloró por sus hijas, lo sigue haciendo hasta el día de hoy, a veces ya no recuerda el nombre de sus otras seis hijas y sus cuatro hijos pero los nombres de Lupita y Teresita nunca los olvida.

Muchos años después, viviendo ya en Hidalgo, ella salía a trabajar, revisaba mujeres embarazadas, atendía partos, curaba enfermas y enfermos, ayudaba también a las mujeres a abortar, todo esto en los pueblos cercanos y no tan cercanos, iba a donde la llamaran,  terminando su jornada regresaba a casa con mandado para la comida del día siguiente, pues era ella la proveedora de la familia.

Uno de esos tantos días ella iba de regreso a su casa  por un camino largo que cruzaba por las milpas, cargando sus bolsas de comida para sus hijos e hijas, estaba cansada, asoleada, hambrienta, sedienta, solo quería llegar y descansar, de pronto lo vio, se dirigía a ella, como muchas otras veces con su mirada de ira, su caminar acelerado, desesperado, iracundo. Lo miró y suspiró, no tenía fuerzas para luchar.  

Se acercó a ella, le golpeó la cara, le jaló el cabello, la pateó, tiró sus bolsas con comida, le gritaba “¿a dónde te fuiste de puta?” y ella no respondía, solo quería descansar,  no tenía fuerzas, de pronto la tiró, se le montó y la tomó del cuello diciéndole “hasta aquí quedarás”, cuenta ella, que pensó que ese era el último día de su vida, sintió que ya no vería a sus hijas, a sus hijos,  que todo terminaría ahí, pero cuando sintió que ya no resistía más algo en ella le resonó, ¿por qué él me quitara la vida? ¿Por qué si ya me quitó la libertad y la felicidad? ¿Por qué él tendrá el poder de mi derecho a vivir, a ser feliz?

Entonces tomó fuerzas de no sabe dónde, se quitó una zapatilla y comenzó a pegarle en la cara, en los ojos, en la nariz, donde fuera, con todas sus fuerzas,  esas fuerzas de querer vivir feliz lejos de él, logró zafarse y lo siguió golpeando hasta dejarlo ahí noqueado, sangrando, se levantó, se puso su zapatilla, agarró su bolsas y siguió su camino.

Pronto lo abandonó, se fue a ser feliz, convirtiéndose en la puta del pueblo, la no querida, pero por primera vez decidiendo sobre su vida, sobre sus deseos… Hoy ella es para nosotras sus nietas referenta de fuerza y autonomía.

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One thought on “[Vencer el miedo] Zapatazo

  1. Desde buenos aires, argentina, gracias por compartir esta historia. Me gusta la Voz que le das a la Historia, para que conozcamos todas las cosas distintas que suceden desde todas las latitudes, para reinterpretar nuestra propia realidad y presente. Un 🤗 abrazo.

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