Recomiendo lágrimas

Conchi León

Puedes llorar antes y después del desayuno, antes y después de los recuerdos, antes y después de decir un n(h)ombre.

Puedes llorar antes y después de la lluvia, antes y después de la muerte. Puedes llorar la orfandad del corazón y su exceso de compañía.

Llora en frío, llora en tibio, llora a gotas, a mares, amares. No llores por lo que otro ha dicho ni por tus palabras propias. No llores por débil, ni por fuerte.

No llores por lo que se ha roto y no volverá a ser. No dejes de llorar porque alguien dice que no sirve.

Yo digo que el agua de las lágrimas es un pequeño huracán que sale de los ojos sin dejarnos ciegas y sale de nuestra alma para volvernos nuevas. Las lágrimas son cristalinas porque han sacado todo el brillo al corazón.

Ilustración: Elliana Esquivel

Recomiendo llorar por todas las veces que me han negado ese derecho, y por todas las veces que lo ejercí sin saber que algo por dentro iba sanando.

Recomiendo lágrimas porque a veces salen con las palabras que escribo y he descubierto que a veces las lágrimas dicen lo mismo que las palabras.

Las recomiendo por las veces que han acariciado mis mejillas, porque las he vuelto caricia y no castigo.

Recomiendo llorar porque eso hace un recién nacido cuando tiene hambre, sueño, ganas de un abrazo.

Las lágrimas me gustan, no demasiado, no para siempre, pero ellas son lindas y sabias de cuando en cuando.

Recomiendo lágrimas
Ilustración: Elliana Esquivel

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