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[Recetas de las Ancestras] Las recetas de la abuela

Por Ana Laura Martínez 

Ella, mi abuela, tiene una sazón sinigual. Son tantas las recetas que me encantan que es difícil escoger: espinazo adobado, migas, birria, sopa de médula, mole verde, etc. Sin embargo, es la historia de estas recetas las que me hacen amarlas profundamente.

Fotografía cortesía de Ana Laura Martínez

Buñuelos de la tía María

Me cuenta mi abuela, una y otra vez, como si fuera la primera vez, que la tía María, hermana mayor de su mamá, mi bisabuela, era una mujer dura, difícilmente se le veía sonreír. Madre de 9 que vivían con lo indispensable. Moneda de cambio entre la tatarabuela y el revolucionario que se la llevó.

Cuenta la abuela que cuando veían a la tía María buscando una ramita larga en el patio todas se alegraban y alistaban para el festín de buñuelos que se iban a dar. Todo aquello lo imagino como un ritual: cernir el kilo de harina de trigo, separar las claras de las yemas del kilo de huevos, cada una con su propia labor, poner a hervir 1 litro de agua con una cucharadita de anís y unas 8 cáscaras de tomate verde.

Me cuenta la abuela que a cada una le daban su pedazo de masa y se ponían en el suelo a estirar los buñuelos en sus pequeñas rodillas. Cuando alcanzaba el tamaño ideal, lo echaban al cazo de cobre que ponían en una fogata en el centro del patio común de aquella casona vieja. La tía María giraba y volteaba el buñuelo con su ramita afilada. Los sacaba y ponía a escurrir. Las primas y la abuela sabían que ese era un cariñito de la tía María en su afán de mitigar la situación.

Hoy en día, las primas y la abuela son muy celosas con su receta, se juntan las 6 para recrear aquellos momentos. Para mí, sus buñuelos son los más deliciosos, para ellas los de la tía María.

RECETA:

1 kg de harina de trigo

1 kg de yemas de huevo

½ kg de azúcar

1 cucharada de polvo para hornear

1 cucharada de anís natural

8 cáscaras de tomate verde

PROCEDIMIENTO:

Poner a hervir en 1 litro de agua el anís, las cáscaras de tomate verde y el medio kilo de azúcar y dejar entibiar.

Cernir el kilo de harina junto con el polvo para hornear sobre una superficie plana y limpia, hacer un hoyo en el centro, comenzar a agregar unas pocas yemas junto con un poco del agua previamente preparada. Integrar lentamente las yemas y el agua hasta lograr incorporar el kilo de yemas de huevo y la agüita preparada. En caso de ser necesario, utilizar un poco de aceite para que no se peque la masa. Dejar reposar 2 horas hasta que duplique su tamaño.

Una vez reposada la masa, es necesario comenzar a hacer bolitas del tamaño deseado, estirar y estirar hasta conseguir el tamaño y grosor deseado, una vez logrado el tamaño, dejar colgando el buñuelo en la orilla de la mesa hasta que seque un poco la masa, una vez pasados 5 minutos, echar al aceite hirviendo hasta que el buñuelo agarre un color doradito.

No necesitan azúcar ni miel ya que quedan dulcecitos por el agüita de anís y cáscara de tomate verde.

Disfrutar del sabor de mis ancestras y de la historia de las mujeres alrededor del fuego demostrando su amor entre ellas.

Fotografía cortesía de Ana Laura Martínez

Menudencias de Crucita Saldívar

Me cuenta la abuela que tenía una amiguita, Crucita Saldívar, una señora trabajadora, alegre, graciosa. Tuve la suerte de conocerla, ella junto con su hija MaryCruz, atendían un criadero de pollos y tenían una pollería. Eran una familia tan grande que, lejos de lo que la gente pudiera imaginar, aprovechaban al máximo a los pollos que mataban para vender. Cuenta la abuela que cuando mamá salía de la escuela venían a casa a cambiarse y corrían a casa de Crucita que prebaraba de comer tamales de tripas de pollo, patitas de pollo, mollejas, etc. Pero hay un platillo en especial que es delicioso: las menudencias.

Son prácticamente corazones y mollejas de pollo picadas con jitomate. A mucha gente le da asco cuando les cuento lo que es, pero son sumamente deliciosas. Es curioso que, para ellas, este fuera un platillo de fiesta, sin embargo, para otra de las amigas de mi abuela, que es casi 15 años más chica que ella, significa todo lo contrario. Esa otra amiga se llama Coco, yo le digo tía Coco por los años de amistad entre mi abuela y ella. Me cuenta la abuela, que la familia de tía Coco era pobre, entonces Crucita le daba a la mamá de mi tía Coco las vísceras de los pollos para que sus hijas comieran. Por lo tanto, hoy día que tía Coco tiene una buena posición económica, dice que le da asco la comida que de niña la nutrió. Supongo que tiene que ver que el tío Nacho, esposo de tía Coco, le hace burla de dicha situación.

RECETA:

½ kg de mollejas bien limpias

½ kg de corazones bien limpios

¼ kg de tocino

3 jitomates

1 pedazo de cebolla

1 diente de ajo

4 hojas de laurel

PROCEDIMIENTO:

Picar en cuadritos los corazones, mollejas y el tocino. Licuar el jitomate con la cebolla y el diente de ajo con un chorrito de agua. Poner a cocinar la salsa y echarle las hojitas de laurel, tapar y dejar unos 5 minutos a fuego medio. Posteriormente, agregar el tocino, los corazones y las mollejas, dejar cocinar de 15 a 20 minutos.

Disfruta de unos deliciosos taquitos de amor de amigas.

Tenía tiempo queriendo escribir estas recetas. Escribirlas con su historia ha sido increíble.

Gracias.

Fotografía cortesía de Ana Laura Martínez

 

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