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¿Quién era Concha Michel? Pensamiento feminista y corridos anticlericales contra la misoginia de izquierda

Angélica Jocelyn Soto Espinosa

8 de abril 19, Ciudad de México.- En la pasada conmemoración del Día Internacional de las Mujeres, el presidente Andrés Manuel López Obrador convocó “a las representantes de las mujeres mexicanas” a un desayuno en el cual dijo:

“Para mantener al régimen opresor se empezaron a hablar de las nuevas políticas públicas (…) Y se polarizó mucho, se fraccionó, se convirtió la política en un asunto gremial. Y era el Movimiento Feminista y es el… Y esto permitía que se mantuviese el régimen autoritario, porque cada quien se ocupaba de su movimiento”.

Este pensamiento -que critica que en las luchas sociales se aborde en particular a las mujeres- no es nuevo; de hecho, está en las bases del comunismo y del socialismo en nuestro país y llevó a que decenas de librepensadoras se deslindaran de sus partidos y desarrollaran sus propias organizaciones.

Concha Michel | Fuente: INAH

Contra la misoginia de izquierda

Al interior del Partido Comunista en México (PCM) siempre hubo críticas por la violencia que los hombres ejercían contra sus compañeras y su cerrazón para dialogar en particular sobre las obreras y campesinas.

Se ha documentado, por ejemplo, los casos de David Alfaro Siqueiros y Diego Rivera, que -entre otros actos- impidieron que María Izquierdo o Remedios Varo pintaran murales en recintos importantes de la Ciudad de México.

Sin embargo, en la década de los 20 -al término de la Revolución mexicana-, Concepción Michel, una joven maestra de 20 años, exhibió el clasismo en los gobernantes, el abuso de poder en la iglesia y la misoginia de sus compañeros.

“Concha Michel, a lo largo de su trayectoria, llegó a desarrollar en México la posición más compleja y sensible sobre la ‘condición de la mujer’ y la Revolución Socialista”, analizó la historiadora Ma. Lourdes Cueva Tazzer en su libro Textos y Prácticas de mujeres comunistas en méxico, 1919-1934.

Aunque se le conoce principalmente por reunir e investigar cientos de canciones populares de la Revolución mexicana, ella misma escribió varios corridos anticlericales y de protesta social, e hizo poemas, obras de teatro y ensayos a través de los cuales exhortó a las mujeres a organizarse.

La Anticlerical

Concha Michel nació en Villa de Purificación, Jalisco, el 26 de mayo de 1895, en una familia de rancheros agricultores.

Hay varios datos sobre su padre y abuelo, que fundaron un convento, pero no hay información (ni el nombre correcto) sobre su madre y la influencia que tuvo en la vida de Concha, que -según la investigadora Cueva Tazzer- pudo ser determinante en su trabajo con las mujeres.

De niña, Concha fue educada en una familia acomodada que vino en declive junto con el régimen porfirista. Su pasión por la música empezó a los nueve años. Participó en ferias y fiestas patronales con su guitarra. Más grande estudió canto en Guadalajara, donde desarrolló su voz en música clásica.

Se convirtió en huérfana a los 10 años y la enviaron a un convento, de donde la corrieron cuatro años más tarde por quemar unas imágenes religiosas. Su familia -ya sin recursos- la acogió de vuelta, pero a los 16 años presentó un embarazo que enfrentó sola.

Se empleó como maestra y trabajadora del hogar. Aunque su condición económica fue tan precaria que su hija murió por falta de atención médica.

Tras esa vivencia, Concha decidió dejar de cantar ópera y se concentró en las canciones populares y con mayor arraigo con las personas a su alrededor, principalmente corridos y música de protesta social.

También se volvió comunista, de las primeras en México. Ingresó al PCM en 1919, cuando mataron a la socialista alemana Rosa Luxemburgo; en 1922 ya participaba en los mítines del partido.

Escribió en su autobiografía, que es un poema: “¿por qué Dios será varón sin su Diosa compañera?… pregunta a los catorce años, aquella niña costera. Y así siguen las preguntas, temiendo a la autoridad: ¡Y por qué unos hombres mandan, los otros sólo acatar”.

Concha Michel | Fuente: INAH

Adiós, Partido

En la década de los 20, Concha publicó un artículo muy crítico contra la forma en cómo el PCM trataba “la cuestión de la mujer”.

La comunista pensaba que “el problema de la mujer no es sólo de clase trabajadora, las mujeres tenemos causa común y causa diferente. La causa común es la de la mayoría de mujeres que vivimos explotadas por los capitalistas, y la causa diferente es la reconquista de nuestra autonomía en relación con la responsabilidad social que tenemos como madres, o como productoras de la especie humana”.

Sin embargo -de acuerdo con la historiadora- “el Partido consideró (esa postura) del todo errónea y desviada de lo que los comunistas debían hacer”.

De todos modos, Concha decidió incidir más en la formación de las mujeres desde el pensamiento socialista. Así participó en el Centro Femenil Rosa Luxemburgo, una organización integrada por más de 200 mujeres trabajadoras textiles y esposas de obreros.

Como parte de ese grupo, Concha Michel, junto a la socialista Cuca García, viajó a la capital del país a impulsar actividades de formación comunista, realizar talleres sobre economía familiar, discutir formas de participación y promover corridos y canciones revolucionarias.

Este Centro fue identificado como el grupo más importante de mujeres organizadas que participaba activamente.

Concha decidió disociarse del Partido una década después de haber entrado, en 1934, pero continuó con la formación de mujeres socialistas.

Y escribió un texto llamado Marxistas y marxistas en el que explicó al Partido su salida: “no porque no esté de acuerdo en su programa de lucha en el aspecto económico que orientan Marx, Engels, sino porque no hay todavía en ese movimiento una línea precisa que abarque debidamente el programa femenil y éste es el lado débil del movimiento comunista inclusive en la U.R.SS”.

En 1936, Concha Michel creó un programa llamado Casa-Escuela de la mujer trabajadora, con el que inició una “misión cultural” por distintas entidades; y más tarde escribió obras de teatro enfocadas exclusivamente a las mujeres.  

En su postura anticlerical, también hizo una reinterpretación de la biblia y escribió en su libro Dios Nuestra Señora un artículo intitulado Diez Mandamientos que atribuyó a la madre de Moisés.

Ahí escribió: “El concepto unilateral político o Dios Macho vino con el patriarcado, y el sistema capitalista lo aprovecha admirablemente convirtiendo a la mayoría de hombres y mujeres en rebaños de explotación y reduciendo a la mujer a una especie de elemento adicional del que se sirven aún más irresponsablemente que como lo hacen, por ejemplo, con la guerra o con el agua”.

La activista también analizó mucho la existencia de sociedades matriarcales o “comunismo primitivo”, donde -según sus reflexiones- no había “explotación ni división de clases”. Y, junto con Juana Belén, escribió la República femenina, un ensayo en el que -de acuerdo con la filósofa Francesca Gargallo- proponían que la liberación femenina debía sustentarse en su capacidad de creación y no en la imitación de las actividades masculinas; ideas que se adelantaron 40 años a las corrientes más críticas del Feminismo de la Diferencia.

Según Beth Miller, autora del texto Concha Michel: revolucionaria mexicana, ella quiso formular un poderoso contramito que tuviera fruición en la ideología y cultura del país. Para cumplir este propósito, empezó desde cero:  rechazó y reemplazó el mito Cristiano de la Creación y el pecado original.

Concha Michel | Fuente: INAH

La dualidad

Su pensamiento feminista la llevó en los años sesenta a escribir y firmar con otras compañeras un manifiesto en el que proponen la existencia de una diosa en lugar de un dios.

A su manifiesto lo llamó “teología feminista” o “teología de una Dios Madre”. Sin embargo, ahí llegó a la conclusión de que se trataba de una deidad dual que integraba al ser mujer y el ser hombre.

Se mantuvo en su pensamiento hasta que murió a los 93 años en Morelia, Michoacán. Conforme avanzó en edad, la mayoría de sus personajes en sus obras eran mujeres.

Concha Michel hizo un compendio de más de 200 canciones populares que reunió de todo el país; escribió Una colección de obras para teatro (1936); Dos antagonismos fundamentales (1938); Una colección de cantos revolucionarios (1940); Otra colección de obras de teatro para la mujer (1942); Amor en las sombras (novela, 1944); Cantos indígenas de México (1951); Dios Nuestra Señora (1966) y Dios Principio es la Pareja (1974).

Concha y su guitarra

Te dejamos algunos de sus versos y corridos:

Ley proletaria
Ora ricos, no se asusten,
Ningún mal se les hará
Si quieren vivir como hombres
Y ponerse a trabajar.

El demócrata Madero
Al pueblo favoreció
Tumbando a Porfirio Díaz
Que a México envileció.

Poco a poco van cayendo
Todos los que son tiranos
Hasta que el mundo se limpie
Y queden puros hermanos.

Corrido anticlerical
Ay, que amores pega el cura
Tristes como palo blanco
Ni se secan, ni enverdecen
Nomás ocupando el campo.

Con razón reniegan todos
De esta vida tan salvaje
Pero arriba está un diablote
Y donde hay miedo no hay coraje.

Dicen que son nuestros padres
Toditos los sacerdotes
Pero lo que yo estoy viendo
Que son puritos padrotes”

Corrido Niño proletario:

Pueden consultar su obra completa aquí

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