Cultura

[Opinión] Sin novedad: Óscares premian a agresor sexual

Por Montserrat Pérez

En un episodio nada sorprendente, el premio a mejor actor principal en la edición 89 de los premios de la Academia se lo llevó Casey Affleck por su desempeño en la película Manchester by the Sea. Con esto, los premios Óscar reiteran una postura que, a pesar de todo, no cambia: un agresor sexual jamás sufrirá las consecuencias de sus actos, al contrario, pueden llevarse una estatuilla a casa y ser ovacionados de pie.

Y es que la academia de Hollywood tiene un historial bastante turbio en este aspecto, no se puede olvidar que Woody Allen y Roman Polanski, por ejemplo, se presentan al mundo como genios incomprendidos y héroes, a pesar de las acusaciones de abuso sexual en contra de ambos.

Dylan Farrow, hija de Mia Farrow, quien fue pareja de Allen, describió las situaciones de abuso constante por su padre adoptivo cuando ella tenía 7 años (1992). Desde entonces, a quien se cuestionó fue a la niña, incluso hace un par de años que escribió una carta sobre los abusos y se le acusó a ella de mentir y querer arruinar su carrera. Su hermano, Ronan Farrow, se posicionó hasta hace muy poco en defensa de Dylan. No existió ninguna consecuencia real para Allen.

Por su parte, Polanski fue acusado en 1977 por drogar y violar a una menor de edad (Samantha Geimer de 13 años). Admitió haber tenido relaciones sexuales con ella, pero no la violación. Sin embargo, huyó de los Estados Unidos horas después y no ha regresado, pues aún existe una orden de aprehensión en su contra. Sigue siendo uno de los hombres más poderosos de la industria cinematográfica.

Una industria contradictoria

En 2016 los premios Óscar recibieron a víctimas de violencia sexual durante la presentación de Lady Gaga y la ganadora a mejor actriz, Brie Larson, recibió el galardón gracias a su papel como sobreviviente de violencia sexual. Se consideró que fue un año importante para la visibilización y la lucha contra los abusos. Este año, Larson le entregó la estatuilla a Affleck.

Lady Gaga toma de la mano a sobrevivientes de violencia sexual en la ceremonia de los premios Óscar en 2016. REUTERS/Mario Anzuoni – RTS8HSO

El caso Affleck

¿Quién es Casey Affleck y qué hizo? Básicamente es el hermano de Ben Affleck y ha tenido una carrera paralela a éste, aunque no tan exitosa, hasta ahora. En 2010, Amanda White (productora) y Magdalena Gorka (directora de fotografía), quienes trabajaron con él durante la filmación del documental I’m Still Here, demandaron al actor, cada una por su lado, debido a las múltiples y constantes agresiones que vivieron durante la realización del filme, que inició en 2008.

White narró cómo Affleck la insultaba de manera regular en las locaciones, hacía comentarios sobre su edad y la molestaba con otros miembros del equipo de filmación, llegando al punto en el que pidió a uno de ellos mostrarle el pene.

En otro episodio, la productora contó cómo Affleck le impidió salir de una habitación de hotel en la que tendría relaciones sexuales con otra mujer y, en otra ocasión, quiso compartir el mismo cuarto con ella, a lo cual se negó, entonces Affleck la intentó subyugar y la amenazó físicamente. A raíz de la negativa, White recibió mensajes de texto con insultos.

Por su parte, Magdalena Gorka describió el comportamiento de Affleck como agresivo desde el inicio. De nuevo, el actor hacía comentarios sexuales sobre ella y otros miembros de la producción. Durante un viaje a Nueva York, en el cual se quedaron en el departamento de Joaquín Phoenix, Gorka se quedó en una de las habitaciones y despertó al sentir que alguien estaba en la cama. Cuando abrió los ojos, Affleck estaba junto a ella, usando sólo una playera y ropa interior y frotaba su espalda y cuello. Ella enfureció y le pidió que saliera, a lo cual él contestó “¿por qué?”, tras lo cual Magdalena contestó que porque era su jefe y estaba casado, e insistió que se fuera. Affleck salió de la habitación azotando la puerta. Gorka renunció al proyecto después del viaje.

Sin embargo, White contactó a Gorka con la esperanza de que ambas pudieran hacerle frente a Affleck y terminaran un trabajo en el cual ya habían invertido un año. Los abusos continuaron y se intensificaron.  Al final, Gorka no apareció como la directora de fotografía en los créditos y, por su parte, White no recibió pago por el tiempo que invirtió en la película. Ambas dicen que fue una forma de venganza por parte de Affleck.  A pesar de negar las acusaciones de las mujeres, la demanda empujó a que se llegara a un acuerdo monetario y que se reconociera la labor de White y Gorka en el filme.

Amnesia y actos de olvido

Con el tiempo se dejó de hablar del caso y en ningún momento afectó la nominación de Affleck a los premios de la Academia, es más, pocos medios fueron los que dieron cobertura y seguimiento. Esta temporada de premios Casey Affleck ganó, pero no sólo ganó él, sino también todo agresor sexual.

Ayer me preguntaba alguien en Twitter qué tenía que ver esta acusación con su nominación al Óscar y, claro, es difícil entenderlo cuando vivimos en una sociedad que nos pide que separemos las cosas, en la que, de verdad, jamás se excluye a un agresor, sin importar lo que haya hecho, si tiene el suficiente carisma o el suficiente “talento”. Es el pensamiento de la misma academia: sin relación.

Lo mismo pasa en todos lados, profesores que siguen enseñando en las mismas aulas donde han acosado alumnas, escritores que son considerados genios, a pesar de haber violado, etcétera… Reconocimiento social, pues, y reconocimiento económico y olvido. Así se recompensa a los hombres que violentan a las mujeres. En unos años nadie se acordará.

En el caso de Affleck y los premios Óscar, refleja además una profunda hipocresía e incongruencia. Un año se hace todo un espectáculo de supuesto apoyo a sobrevivientes, se alienta a la denuncia, a contar las historias, pero el año siguiente todo eso se va a la basura. Inclusive hacen que una activista contra la violencia sexual entregue el premio a un agresor, por segunda ocasión en la temporada. Sí, Brie Larson ganó el año pasado como mejor actriz y según la tradición ella debe entregar los trofeos a los actores que ganen, pero, al final, representa un acto cruel y violento: no nos importa lo que pienses o sientas, solamente entrega y sonríe.

Apoyar a sobrevivientes de violencia sexual va más allá de bonitos discursos y luces en un escenario. Significa cambiar de raíz, recordar y no olvidar. Significa hacer responsables a los agresores y no darles plataformas para regodearse y exhibir su triunfo ante millones de mujeres que de por sí tenemos que soportar que quienes nos violentaron sigan tan campantes por la vida. Porque nosotras también recibimos un mensaje este año: TUS EXPERIENCIAS NO NOS IMPORTAN, TÚ NO IMPORTAS.

Es un golpe, un memorándum sobre cómo las violencias sexuales están completamente normalizadas, que lo que nos pasó seguirá pasando y no podemos hacer nada para cambiarlo. A menos de que sea rentable, porque no nos olvidemos que el entretenimiento es un gran negocio y tal vez el próximo año lo que deje dinero sea retratar y celebrar las historias de las víctimas. Ahí sí, seguro, habrá lágrimas y risas y discursos combativos, inclusive puede que Affleck esté en el público, aplaudiendo la valentía de las sobrevivientes, porque así de podrido está todo. Pero nosotras no nos vamos a olvidar.

vía Buzzfeed

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La Crítica