Feminismo

[Opinión] La pedagogía del coito

Ilustración de Buzzfeed
Por Menstruadora
La pedagogía del coito es para todas las mujeres un entrenamiento para soportar violaciones. La «primera vez» de una mujer es el momento culminante de esa educación. Algunas pocas logran maquillar ese momento, el del primer coito, con una alegría porque es el cumplimiento a cabalidad de lo que esperaban de ella, es una buena obediente, ella le llamará a esa alegría, que resulta de mirarse y ser tocada por las manos del opresor-violador, como placer; su existencia tiene sentido por primera vez según lo que le dijo el patriarcado. Y asumir ese rol, el de la buena obediente, la catapultará como elegida de ellos, es la mayoría de las veces una estrategia para sentirse menos infeliz que las otras mujeres. Es la sexy, la no-frígida, a la que su cuerpo sí le funciona. Es un auto engaño para sobrellevar la violación, una gran puesta en escena a costa de ella misma.
Por otro lado, la gran mayoría, si no es que todas, van a vivir ese momento, el de «la primera vez» con dolor, sangrado e incomodidad. ¿Es esto lo que debo sentir? ¿Qué es un orgasmo? Las amigas se entrenan entre ellas. Algunas aseguran que la primera penetración fue maravillosa, mintiendo a las demás y tratando de mentirse a ella misma también, otras lo admiten pronto: no sentí nada, sentí dolor, no le encontré el chiste. Con los años estás platicas van a desaparecer y muy pronto y mágicamente, ya todas asegurarán estarlo disfrutando. ¿Qué sucedió? Se adaptaron a la violación cotidiana, le llamaron amor, hicieron ejercicios de Kegel para él mientras las penetraban, para que él no fuera a darse cuenta que no sentían nada, aprendieron a gemir de manera rítmica con la violación, algunas más a gritar para que él por fin parara. Otras más admiten sin darse cuenta que no sienten nada: no sentí que estaba adentro, no supe si se puso el condón, no sentí cuando se vino. Claro, nadie siente eso. No supimos porque no sientes nada en el coito cuando estás lubricada y la lubricación es real, proviene de referentes sociales impuestos: su validación o su violencia, y se materializa en tu cuerpo, tu humedad no es sinónimo de excitación, al contrario de lo que pensábamos y por supuesto que la ausencia de humedad es sin lugar a dudas ausencia de excitación, el viejo truco de echarte saliva para seguir o algún lubricante externo.
¿Qué es entonces el placer? ¿El placer es el encanto que encontraste en el dolor de la penetración? ¿El golpe sobre tu cérvix cuando introduce su pene y que tuviste que aprender a disfrutar? ¿Qué es el placer? ¿Esa pregunta que tienes al terminar sobre si viviste un orgasmo o un casi-orgasmo? ¿Qué es entonces el placer, las dinámicas de golpes sobre tu cuerpo para sentir algo aunque sea dolor y olvidar el coito? ¿Qué es entonces el placer, los gemidos rítmicos que aprendiste a fingir para que él parará porque no se siente nada y si sigue te infectan la uretra con la suciedad de sus penes en la fricción y luego te arde al orinar? ¿Qué es el entonces el placer, la fantasía que pones a correr en tu mente para no estar aquí? ¿Qué es entonces el placer, la lamida dada a tu clítoris que bien podrías vivir de la boca de una compañera y sin está puesta en escena de violencia con los hombres? ¿Qué es entonces a lo que llamas placer, no es a su validación a costa tuya? ¿A qué le llamas placer? ¿A soportar violaciones sin llamarle así porque no vinieron de desconocidos ni fueron con fuerza física?
Nos merecemos averiguar qué es el placer lejos de ellos.
Por nuestra libertad.

 

 

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