Arte

Musas sonideras: cuando las mujeres llevan la música del barrio

Angélica Jocelyn Soto Espinosa

Un día de junio de 2017, el dueño de un salón de baile en la Ciudad de México pidió juntar a 15 mujeres sonideras para hacer un evento “coqueto”. Llegaron a la capital del país mujeres de Puebla, Pachuca, Texcoco, y de Iztapalapa e Iztacalco. Con cartel y todo, y sin previo aviso, ese mismo día les cancelaron el evento. Nadie dio una explicación a las sonideras.  

Pero «ese cerrón de puertas dio paso a algo más grande”: la conformación de Musas Sonideras, un grupo de al menos 34 mujeres que amenizan con cumbias, guarachas, salsas y todo tipo de música en salones de baile y en barrios populares. Su éxito: mandar saludos a otras mujeres. 

Esta historia la contó en entrevista para La Crítica, Marisol Mendoza Gómez, una de las fundadoras de Musas Sonideras. Su familia tiene el mote de la Dinastía Mendoza porque su papá y sus hermanos se dedican al negocio sonidero desde hace 44 años; y aunque las mujeres en ese medio no tienen las mismas oportunidades, Marisol -que es tímida frente al micrófono- ahora ya tiene fama internacional. 

Lupita «La Cigarrita» y Marisol Mendoza Gómez

La antesala de Musas Sonideras fue una agrupación de tres mujeres que se llamaban Sonideras de Corazón. Eso fue hace 5 años (2014), cuando Marisol se dedicaba a gestionar eventos, una actividad que en este medio generalmente realizan las mujeres y que implica ser menos visibles que quienes tienen el micrófono. 

En lugar de unirse a los proyectos de sus hermanos, Marisol decidió hacer alianza con otras mujeres sonideras como Lupita La Cigarrita, Ely Fania y la Dama de la Salsa. Ese grupo la llevó a conocer a otras mujeres en el medio, como Sonido Gatúbela y Sonido Seducción. Actualmente Marisol tiene alianza con 64 mujeres sonideras de México y Estados Unidos. 

Musas Sonideras también es un proyecto que lleva el mensaje de que, aunque menos visibles, las mujeres sonideras siempre han existido. Marisol, por ejemplo, recuerda el Sonido La Socia, creado en Tepito por Guadalupe Reyes Salazar, pionera del movimiento sonidero en la década de los 60 y la primera mujer sonidera en México. Con 35 años de muerta, Guadalupe Reyes tendría actualmente 55 años como sonidera. 

El trabajo de una sonidera consiste en poner ambiente, pero no sólo con una buena elección de la música sino también a través de su micrófono, con saludos, mensajes y expresiones para alegrar los eventos. Por eso su trabajo requiere de espontaneidad, de medir el tono de cada fiesta.  

El micrófono visibiliza

Musas Sonideras se formó el 17 de julio de 2017, en el Salón Candela, luego de que se cancelara el evento al que inicialmente fueron convocadas 15 sonideras. El dueño del Salón Candela le propuso a Marisol aprovechar que estaban reunidas y les ofreció tocar en otro evento. Sólo les pidió ponerse un nombre como agrupación de sonideras. Así nacieron las Musas. 

Al aceptar, el objetivo de Marisol ya no fue sólo tocar sino que todas se dieran a conocer y demostraran a los dueños de los salones de baile que la gente sí estaría dispuesta a pagar un cover para escucharlas. La clave fue saludar por el micrófono, hablarle, a otras mujeres.  

La sonidera recuerda que los primeros días fueron difíciles. Le tocó en varias ocasiones entrar al baño y escuchar expresiones sexistas contra ellas. 

“Era muy triste, al principio nos costó mucho. Los primeros días en el Salón Candela eran como ir conquistando público, ir conquistando a otras mujeres porque ellas sentían raro que otras mujeres les estuvieran mandando saludos”, relató Marisol. 

Y agregó: “muchas veces creemos que la confianza tenemos que poner en un hombre cuando debemos aprender a confiar entre nosotras, a darnos la mano, dejar de ponernos el pie y así es como inicia Musas Sonideras”.

Para ser sonidera no bastan con que se te abran los espacios. Antes de eso debes demostrar tener voz, un equipo de audio, micrófono, música, apoyo y muchas ganas. 

Acá todo es “tener, tener. Ese es el reto porque si no todo el tiempo estas señalada: ‘¿por qué te dices sonidera si no tienes equipo, si no cargas, si tu voz no proyecta como requiere?’. Imagínate, son un millón de hombres sonideros y somos 64 sonideras, 34 Musas Sonideras entre México y Estados Unidos. Todo el tiempo estamos en el ojo del huracán de qué estamos haciendo y ahora más porque nos estamos moviendo”, reflexionó Marisol. 

Después del Salón Candela vinieron más saltos para las Musas, con más participaciones en otros lados. Por ejemplo, mujeres que tienen un espacio en la radio o las que tienen un una cafetería o un salón son las que más las invitan. 

“Te puedo decir que este año las mujeres son las que nos han brindado los espacios y eso me da mucho gusto. Por eso cada que estamos al micrófono decimos: ‘mujeres apoyando a mujeres’”, observó la música. 

Marisol, de 40 años de edad, tiene dos hijos, un joven de 17 y una de 11. Empezó formalmente en el medio hace 13 años, pero como promotora de las mujeres sonideras y como escritora. Ella participó con historias en el libro Sonideros en las aceras. Véngase la gozadera, coordinado por la antropóloga Mariana Delgado.  

Fue hasta apenas hace 10 meses que Marisol tomó el micrófono en un evento. “Poco a poco llegué al micrófono y dije: ‘bueno, para alzar la voz tengo que estar al frente. Se tiene que escuchar mi voz también, no solo puedo observar, escribir, estar detrás’. Hay veces que también puedes visibilizarte a ti misma y no esperar a que los demás te visibilicen. Hay que preguntarse ¿qué estás haciendo para visibilizarte, qué estás haciendo para visibilizar a tus compañeras y a otras mujeres?”, analizó. 

Para Marisol, tener un micrófono en la mano significa la posibilidad de transmitir y proyectar la música con la que te identificas y mandar saludos a la gente que llega, a la gente que conoces y a la que se acerca y te pide mandar saludos, incluso para sí misma porque también quiere hacerse visible.

“El micrófono es un arma peligrosa y es un arma para visibilizar y también ser escuchado a través de otros, entonces ser sonidero es llevar la música a quien la necesita, no solo los aparatos, no solo el sonido, no solo el audio. Es llevar la música y proyectarla con esos cuerpos, eso es ser sonidero”, expresó.

El sonidero como forma de apropiación barrial

Para Marisol, Musas Sonideras es un proyecto solidario y cooperativo, por eso es importante para ellas participar en eventos activistas. Su eslogan es “hasta que la sororidad se haga costumbre”.  

“La música es algo para manifestarse bailando en son de paz a un ritmo, pero al fin y al cabo es una manifestación. Es comunicarte con los cuerpos, es decir: me quiero viva, estoy viva y quiero a mi hija, a mis hermanas, a todas”, reflexionó.

Lo que más disfruta Marisol de su trabajo es la posibilidad de conquistar a público bailarín.  “Cuando tu las ves bailar sabes que te estás comunicando súper chido con esos cuerpos y es una conquista entre la música, la voz y los cuerpos”, observó.

Para Marisol, el sonidero retrata la historia de las personas y los barrios a través de la música. Por eso no le importa que sean calificadas, según relató, como las nacas y el barrio. Para ella, que es originaria del barrio de la Huichapan de la colonia Tacuba, es un orgullo ser del barrio. 

“Nacimos en la vecindades, con la necesidad de una diversión, con la necesidad de bailar, la necesidad de convivir entre vecinos, entre colonos, entre el barrio, crear comunidad a través de la música, a través del baile, de los ritmos diferentes aprender de otros porque ningún paso sonidero, ningún baile, ni ningún ritmo se parece a otro”, declaró. 

Las Musas Sonideras, que se asumen de la clase baja o del barrio, últimamente han sido invitadas espacios de otras clases sociales. 

“Ahorita pareciera que todo mundo quiere ser del barrio, está de moda ser del barrio, pero solamente el que vive en el barrio sabe qué es, pero ya que está de moda pues trabajemos de verdad desde el barrio”, analizó Marisol, quien el día de la entrevista tocó de manera solidaria para la Asamblea Nos Queremos Vivas Neza, una agrupación de mujeres vecinas que se formó hace dos años en el municipio de Nezahualcóyotl tras el asesinato y violación de una niña.

Días antes, las Musas Sonideras tocaron solidariamente en el barrio de la Merced, en la CDMX, para festejar el 62 aniversario de la colonia.

Para Marisol, el problema era que estaban separadas. “Pues no se hacía el mismo ruido, la misma visibilidad y pues juntas somos más fuertes, más visibles y ese es el principal de nuestros logros”. 

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2 thoughts on “Musas sonideras: cuando las mujeres llevan la música del barrio

  1. Un Fuerte abrazo lleno de muchísimas Bendiciones para Mis Bellas Musas Cdmx Musas Edo. de Mex. y Musas Usa por que Yo Soy Orgullosamente Muda Sonidera Sonido Chica Espacio de Usa Orgullosamente Mexicana.

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