Por Tatiana Duque

 

El fenómeno migratorio que se está produciendo hoy tiene una complejidad constitutiva que va más allá de los factores económicos: existen diferentes dimensiones que hay que abordar para comprender mejor este proceso. Entre ellos están, por ejemplo, el sentido que cada población le da a la migración, las razones sociales o políticas que llevan a la persona a irse de su hogar y una de la menos atendidas: cómo es el proceso de inserción en el nuevo medio.

Según el ACNUR 65,3 millones de personas se encontraban desplazadas a finales de 2015, en comparación con los 59,5 millones de tan sólo 12 meses antes. Esta es la primera vez que se supera el umbral de los 60 millones de personas. De este total, por lo menos la mitad son mujeres adultas y niñas que, al no contar con la protección de sus hogares, gobiernos y (en muchas casos) las estructuras familiares tradicionales se encuentran en constante situación de vulnerabilidad.

Con todo, los enfoques tradicionales que investigan el proceso migratorio no tienen en cuenta la perspectiva de género. El endocentrismo invisibiliza a las mujeres e incluso las reduce a la función de acompañantes y dependientes (de padres, esposos, hermanos), pues considera al varón el sujeto implícito en el abordaje de las migraciones[1].

Lo anterior implica que se desconozcan las experiencias de las mujeres y se subordinen sus moticaciones migratorias a la de los hombres al tiempo que se invisibiliza su trabajo remunerado y se sobredimensiona su rol de reproductora y ama de casa[2]. Es decir, no se tiene en cuenta que, en realidad, la mujer tiene una existencia histórica de migraciones autónomas y que, además, tiene un lugar central en los proyectos migratorios familiares[3].

Las mujeres no sólo deben lidiar con estas amenazas personales y la consecuente estigmatización social que muchas veces acarrea, sino que deben encargarse de la seguridad física, el bienestar y la supervivencia de sus familias[4]. Existe un impacto diferencial en las experiencias migratorias de mujeres y hombres, de allí que sea necesario introducir la mirada de género en sus estudios; sólo así que podran crear medidas y leyes de impacto que le hagan frente a la vulnerabilidad y abusos a los que son sometidas las mujeres en el proceso migratorio, por un lado, y en las experiencias de integración e inserción laboral en el país de destino, por el otro.

Feminización de las migraciones

Aunque historicamente las mujeres han sido protagonistas de los procesos migratorios, en los últimos años ha habido una creciente participación y aceleración de las mujeres en los procesos migratorios internacionales (actualmente constituyen la mitad de la población migrante en el mundo). Pero no es sólo el aumento en el número de migrantes mujeres sino que el hecho de que cada vez sean más las que lo hacen de forma autónoma y en calidad de proveedoras principales para sus familias.[5]

La otra cara de la moneda es que la feminización de las migraciones se vinculan también a cambios estructurales en las sociedades (expulsoras y receptoras) del proceso migratorio en donde se destaca un aumento en la demanda de trabajo flexible y de bajo costo, vinculado, en su mayoría, a servicios y cuidados que son, por default, tomados por mujeres[6]. La migración, entonces, ha producido una reestructuración del sistema capitalista: una nueva y sexualizada división internacional del trabajo.

Es de suma importancia comenzar a analizar los procesos de migración desde una perspectiva de género para comprender cuál es la situación acutal de las mujeres migrantes. Hay una idea idealizada de las mujeres migrantes que las pone en un lugar (laboral y económico) inferior al varón e incluso al de mujeres del país receptor. La mejor manera de desdibujarla es comprendiendo el fenómeno, nombrarlo y visibilizarlo.

 

 

Notas y referencias:

[1] Los procesos migratorios: una mirada desde la perspectiva de género: Publicación realizada en el marco del Proyecto: “Promoción de los derechos humanos de la población migrante desde una perspectiva de género”, financiado por el Fondo de la OIM para el Desarrollo. 201

[2] CEPAL, 2006.

[3] Los procesos migratorios: una mirada desde la perspectiva de género: Publicación realizada en el marco del Proyecto: “Promoción de los derechos humanos de la población migrante desde una perspectiva de género”, financiado por el Fondo de la OIM para el Desarrollo. 2014.

[4] ACNUR, 2016.

[5] ONU Mujeres, 2013.

[6] CEPAL, 2016

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La Crítica