Lesbofeminismo

Lo que me sostiene en estos días

Gracias a A. y K. por el encuentro que hoy brota como palabras. 

 

Tengo la fortuna de trabajar sólo con mujeres, lo que me hace sentir profundamente grata pues compartimos nuestros saberes en espacios seguros. Estos saberes son vitales en el vivir-se desde la sanación política feminista porque estamos recuperando nuestras ancestralidades y contamos las historias desde nosotras mismas, hablamos de lo que en nuestro presente nos hace daño pero también de lo que nos motiva a seguir haciendonos el hábito de recuperar la alegría de vivir, y claro, también nos damos a la tarea de imaginar y compartir las utopías. 

En estas últimas semanas he escuchado en diferentes voces de mujeres las preocupaciones que se desprenden de la situación pandémica actual; nos están apagando, nos están regresando a los espacios de encierro, con los agresores, se acentúa la carga de trabajo en todo sentido (físico, sexual, emocional…), vienen las ansiedades y las preocupaciones sobre el futuro incierto (laboral, social, económico) o sobre el futuro cierto (la reactivación económica sobre la explotación del cuerpo de las mujeres), se marcan las tristezas profundas por no poder hacer más por otras mujeres, por sentir desesperanzas, reaparece con más fuerza la gastritis, la alergia, el dolor.

Hay momentos en los que me siento abstraída de todo, pienso que es porque estuve mucho tiempo en la boca del león, con ausencias tan dolorosas que quemaban, con presencias tan indeseables que dolían, sin hogar, sin comida, sin casi nada, estuve tanto tiempo semi-viviendo y saltando de un momento a otro (uno malo a otro peor a otro no tan malo a otro algo mejor a otro pésimo a otro alegre a otro destructivo…) que mi cuerpa se volvió resistente, habituada, estratega. Pese al miedo, salí de esas situaciones mortales, pese al miedo, sigo viva.

Pero en principio, para todas nosotras, es necesario enseñar con la vida y con las palabras esas verdades que creemos y que conocemos más allá del entendimiento. Porque sólo así sobreviviremos, participando en un proceso de vida creativo, continuo y en crecimiento.

Y siempre se hará con miedo -a la visibilidad, a la dura luz del análisis, quizás al enjuiciamiento, al dolor, a la muerte. Pero, salvo la muerte, nosotras ya hemos pasado por todo eso y lo hemos hecho en silencio. (Audre Lorde)

Y entonces entre nosotras nos buscamos esperando encontrar respuestas, caminos, claridades. A veces siento que no nos encontramos o que nos encontramos sin hallar respuestas, caminos, claridades. 

Pero la realidad es que las más de las veces siento que seguimos tejiendo vida aun cuando la civilización de los hombres nos quiere separadas, enfermas y muertas.  Nos buscamos para encontrar y sobre todo para construir. 

Hoy quiero compartirles lo que me sostiene, corporalmente lo que S I E N T O que me permite seguir con vida aun con este panorama. 

He abierto algunos escritos dedicando mis palabras “A mis ancestras y a mis huesos que me han sostenido aún en la miseria”.  

Han sido principalmente mis ancestras las que en cada una de aquellas situaciones mortales me han sostenido o me han levantado, sus mensajes en mi cuerpa se van desvelando con el tiempo, soy paciente, espero, no les exijo ya, porque ellas no pudieron hablar o más bien, hablaron mediante protestas corporales tan duras como el suicidio o el cáncer.  

¿Qué tanto se vieron obligadas a callar? ¿Cuánto dolor les provocó este sistema que sus cuerpas sólo encontraron esta ruta para liberar-se? ¿Qué hago yo con esas historias? ¿Qué hago con esas palabras expresadas mediante la enfermedad? ¿Cómo hago para no ser leal al proceso destructivo y crear lealtades con la vida desde nosotras y nuestra amorosidad? 

Honro su vida todos los días tratando de recuperar sus mensajes, sus historias, contarlas desde nosotras, escuchandolas, dándoles cabida, construyendo rutas que no desemboquen en un suicidio o en un cáncer, haciendo de la ternura un hábito. Les agradezco el haberme parido, a cada una de ellas, a las que me permitieron estar hoy aquí escribiendo.  Las honro reconociendo sus vidas en mi propia vida. 

Ellas ya no están. Ellas están. 

Hoy se encuentran en mis memorias, en mi cuerpa. Esta cuerpa que me ha sostenido porque ellas me han sostenido. Estos huesos que a veces duelen de miedo, de silencio, de sistema y de nostalgia, pero que permanecen y trascenderán, como ellas trascienden. 

Gracias a mis ancestras y a mis huesos que me han sostenido y levantado aún en la miseria y me han hecho florecer alimentando la alegría de vivir.  

Que estas palabras alimenten el testimonio vivo de la relación trascendental entre ancestras-contemporáneas-futuras.

 

Referencia

Audre Lorde. LA TRANSFORMACIÓN DEL SILENCIO EN LENGUAJE Y EN ACCIÓN en  La hermana la extranjera, Ensayos y Conferencias, 1984.

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