Feminismo

[Letras Púrpura] “Prefiero a un macho congruente que a una feminista incongruente”

Imagen: Gabriela_Dinca_

Por Itzeltal

Hace varias semanas esta frase fue dicha y escrita por algunas personas en círculos feministas y me ha rondado desde entonces. Me gustaría compartirles, de manera menos academicista, lo que se vaya formando en este artículo que hago desde mi devenir lesbofeminista.

Ahora que están muy de moda los estudios de género desde un feminismo que pensábamos superado, y el salto impresionante que se hizo de los derechos del hombre a la teoría queer y las nuevas masculinidades (otra vez sepultando los feminismos incómodos para el régimen heterosexual) es fácil encontrarse con discursos que esconden misoginia, sexismo, machismo, gordafobia, adultocentrismo, eurocentrismo, androcentrismo y etceterismo,, en general, pero sobre todo en los espacios que hablan de sexo, género y feminismo, estos discursos son propagados por aquelles que se dicen radicales, igualitaries, feministes, queer, transgresorxs, mounstres. Con esto, y de entrada lo aclaro, no quiero decir que todes les que se identifiquen con estas y otras categorías hablen desde la sofisticación de la misoginia y demás, lo que sí digo es que hay muches que se abanderan en diferentes discursos y siguen reproduciendo alevosamente una cultura patriarcal que, como ya hemos dicho reiteradamente, se sostiene por el régimen heterocapitalista feminicida.

Entonces, con todo el mercado de discurso disponible, no es difícil encontrar a quienes despliegan violencia patriarcal de maneras disfrazadas, y otres que lo hacen de formas bien identificables. Para mí lo interesante, hasta hace unos meses, era el peligro que representaba que tantas feministas no lograran (lográramos) identificar aquellas violencias más sofisticadas, pero me encontré con la sorpresa de que las violencias más abiertamente dichas/hechas no son identificadas, señaladas o denunciadas. Y esto me aterra sobremanera.

¿Hasta dónde naturalizamos la violencia? ¿Cómo es posible que digamos tan claramente que un hombre blanco heterosexual y rico que mata a S-U esposa está cometiendo un feminicidio y cuando vemos a personajes que representan figuras aparentemente subversivas –llámese queer de México, mujer trans, hombre trans, transfeminista, becario de las masculinidades, monstruo y demás- que públicamente violentan de diferentes maneras a compañeras feministas, las chantajean, las vulneran, abusan de ellas, no digamos nada de nada?

El silencio es cómplice. Cada quién sabrá si su complicidad con el régimen tiene límites políticamente correctos. Para mí es importante señalarlo porque, si vamos a seguir la tradición machista de que los trapos sucios se lavan en casa y con eso tiramos a la basura todo el trabajo histórico que llevó a la enunciación de que lo personal es político, entonces no estamos haciendo nada. El trabajo de destruir el sistema patriarcal y deconstruir las formas de relacionarnos es diario, colectivo, individual, histórico e incómodo (en tanto que incomoda).

Supongamos que uno de estos personajes arremete públicamente contra esta, aquella, aquella, aquella y aquella feminista, lesbofeminista, trans, queer, hombre, mujer, político, abortista, por “igual”, a todo mundo. Y supongamos que vienen a decirnos que eso es un v-e-r-d-a-d-e-r-o crítico, subversivo y congruente personaje. Primero, cometemos el error de creer que agrede a todo mundo igual. Segundo, no estamos haciendo un trabajo de análisis que sí hacemos (al menos eso espero) exhaustivamente cuando de otras asunciones “menos contrahegemónicas” se trata y, tercero, estamos cayendo en una trampa binaria que superpone uno de los extremos por encima del otro.

Imaginemos a un personaje… Un hombre homosexual cuyo trabajo versa en la teoría queer. Nuestro personaje arremete contra mujeres, hombres, gay, homosexuales, lesbianas, bisexuales, trans, políticos, abortistas, no académicos, académicos por “igual”. Dice que las mujeres son malagradecidas por no aceptar los piropos, que los trans no binarios no son subversivos porque no son bellos, que los políticos son basura, que quienes no leyeron a Foucault no pueden opinar sobre su trabajo queer. Qué personaje tan crítico ¿verdad? Qué congruente, qué valiente que analice todo y no tenga miedo a decirlo ¿no? Pues no. Porque no agrede a todo mundo por igual. Agrede de manera diferencial y en momentos específicos. A sus amistades no, a sus patrocinadores no, a sus parejas gay no. A mujeres, sí, a quienes no cumplan cánones de belleza occidental, sí, a quienes no estudiaron, sí.

Imaginemos otro personaje… Alguien que durante 30 años se identificó como gay y después como queer y después como mujer trans lesbiana. La cúspide de la subversión. Nuestro personaje violenta de diferentes maneras a diferentes personas y para nosotres es otro ejemplo de congruencia y valentía, ¿no? Seguimos leyendo lo inmediato y no podemos hacer un análisis un poco o mucho más complejo. ¿Dónde quedó nuestro interés histórico por los procesos de construcción de las identidades contrahegemónicas? ¿No vemos ni por error que este personaje imaginario fue leído durante 30 años de una manera –entiéndase como hombre- y con sendos privilegios se desenvolvió en el mundo sin encarnar las opresiones que encarna alguien leída como mujer por diagnóstico de nacimiento? Así ha transitado por el mundo y podríamos sospechar un poquito que su tan congruente violencia no es empoderamiento femenino sino un ejercicio libre que le dieron los privilegios binarios de cuna y que tal vez ni se cuestiona, pero bien los sabe utilizar.

Imaginemos a estos y otros personajes, con sus infinitas congruencias y en los casos que se nos ocurra. Podríamos hacer un (auto)análisis necesario y preguntarnos de entrada: ¿qué es la congruencia? ¿Por qué es importante? ¿De qué maneras legitima o no a alguien? ¿Tendrá algo que ver con procesos de construcción dicotómicos? ¿Cuáles son los límites de la congruencia y la conveniencia estratégica? ¿Sabemos todo lo que piensan hacen y dicen los personajes para asegurar que son congruentes?

El mundo se nos presenta en dos, hombre-mujer, hetero-homo, masculino-femenino, bueno-malo, blanco-negro, objetivo-subjetivo, etc. Y aparece en todo contexto y discurso, aparece desde lo más explícito, hasta lo más sofisticado y uno de los dos extremos siempre se presenta como el deseable, amable y válido. Creo que no es necesario señalar cuál. Ahora, ¿congruente-incongruente? Tienen sexo, género y validez como cada par de las dicotomías. Lo congruente se presenta como algo deseable; pensar decir y hacer en armonía, sin importar que esta congruencia sea violencia machista, lo que vale es la calidad de la congruencia. Preguntémonos quién violenta y cómo ocupa estos privilegios por lo demás masculinos y contra quién. Qué se esconde detrás de esta amada congruencia y por qué la valoramos tanto.

Yo abrazo mis contradicciones porque, de manera ética, reconozco que mi proceder no representa la verdad (otro concepto masculino y binario) ni está terminado. Reconozco que el patriarcado sigue viviendo en mí, que no basta con enunciarme algo-diferente-a-hombre para que de manera mágica sea yo subversiva y no tenga ni rastros de patriarcado. Sé que devengo y en tanto que tal, aprendo de mis contradicciones, intento identificarlas cada día y hacer algo con ellas, transformarme, deconstruirme y compartir estas experiencias con compañeras feministas, me muevo con las contradicciones, hago caminos y analizo mis procesos porque sé que el devenir no termina. Yo prefiero a una feminista incongruente que a un macho congruente. Prefiero ser una feminista incongruente que un macho congruente.

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4 thoughts on “[Letras Púrpura] “Prefiero a un macho congruente que a una feminista incongruente”

  1. Gracias por que yo soy una feminista incongruente para algunos para otros muy feminista y para otres nada feminista as{i que al leerte me siento recibida y comprendida y no me apeno de mi activismo feminista ni lo califico ni lo etiqueto solo lo abrazo día a día por que esto es brega de eternidad.

  2. gracias por lo que escribes. yo también soy una feminista incongruente, con aciertos y errores en el serpenteante camino del activismo y de la lucha cotidiana conmigo misma. sigamos caminando compañera. abrazos!

  3. Los personajes imaginarioa me recordadon mucho mucho al Charlie Dos Veces Macho y a Freddy TransCuir odio-a-todxs. Me duele la panza cada que leo que a ambOs harrrta feminista (desde Oenegeras, reputadas, subversivas, y hasta una que otra lesbofeminista por ahí) les siguen festejando sus violencias disfrazadas de reflexión crítica. Puaj.

    Gracias por el artículo. Me encantó.

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