Feminismo

[Letras Púrpura] Enemigo en mi propia cama

Fuente: http://elordenmundial.com/wp-content/uploads/2016/01/Violencia-sexual-portada.jpg. Obtenido el 14 de noviembre de 2016 a las 8:44 horas
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Por Liliana Espinosa Pérez

Históricamente, y teniendo como base por excelencia a la religión, la sexualidad de la mujer ha sido un tema que concierne a todos, menos a ella. Un ejemplo de esto (sólo por citar uno) es el derecho a la libertad sexual dentro del matrimonio.

Se ha construido socialmente la idea de que una mujer debe ‘‘cumplirle’’ a su marido, aun en contra de su voluntad. Sin duda alguna, esto obedece a cuestiones religiosas y morales, que por muchos avances legales que se hagan, social y culturalmente es difícil arrancar o quitar determinadas estructuras ideológicas que tenemos impregnadas en nuestro actuar diario. Basta con mirar películas como ‘‘Todo un hombre’’1 de Vicente Fernández, donde él decide cuándo y cómo tener relaciones sexuales con su esposa. Si miramos detenidamente la película, percibiremos claramente una violación sexual doméstica.

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En este sentido, bajo el argumento de que la conformación de una familia sirve sólo para la procreación, y, por ende, la mujer para tener y parir hijos, se ha establecido como obligación el acto sexual. Y, lamentablemente, así permaneció en México hasta hace apenas unos años. ‘‘Hasta 1997 los Códigos Penales de las entidades federativas en México establecían que el delito de violación no se perseguiría cuando la conducta típica se diera entre consortes, en directa contravención a la normatividad internacional.’’2

Entre 1997 y 2005 se debatía si la sexualidad de la mujer era un derecho de ella o de su esposo. Y peor aún: se discutía si debía perseguirse como un delito la violación sexual o simplemente deshacer la sociedad conyugal a través del divorcio.

Afortunadamente, en 2005 la Suprema Corte de Justicia de la Nación resolvió que los Códigos Penales estatales que aún permitían la excepción marital al delito de violación eran inconstitucionales al ser violatorios del derecho a la integridad física y de la libertad sexual de las mujeres.3

A pesar de este incuestionable triunfo legal, lo cierto es que en la realidad sucede algo distinto. Según datos proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en la última encuesta levantada en 2011, ‘’63 de cada 100 mujeres de 15 y más, residentes en el país, han experimentado al menos un acto de violencia de cualquier tipo, ya sea emocional, física, sexual, económica, patrimonial y discriminación laboral, misma que ha sido ejercida por cualquier agresor, sea la pareja, el esposo o algún familiar, compañero de escuela o del trabajo, alguna autoridad escolar o laboral o bien por personas conocidas o extrañas.’’4

Asimismo, señaló que ‘‘47 de cada 100 mujeres de 15 años y más que han tenido al menos un vínculo de pareja, matrimonio o noviazgo, han sido agredidas por su actual o más reciente pareja durante su relación.’’

Y según datos de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH), ‘‘a 7 de cada 100 (7.3%) les han exigido o las han obligado a tener relaciones sexuales sus propias parejas, sin que ellas quieran, o las han obligado a hacer cosas que no les gustan.’’5

Si bien este porcentaje se considera bajo, hay que tener presente que dos cuestiones: la violencia sexual entre pareja es menos visible que la agresión física, tales como los golpes en la cara o cuerpo; este tipo de encuestas se basan, principalmente, en denuncias y en los delitos perseguidos por oficio, es decir, en casos fácilmente detectados y comprobados por medio de documentos. Sin embargo, es pertinente entender que muchas mujeres no sólo en México, sino en otras partes del mundo no denuncian estos crímenes por miedo a su pareja, por temor a ser juzgada socialmente, por pena o simplemente porque ella concluye que la ‘‘culpa fue de ella’’, pues su obligación, como toda ‘‘buena mujer’’, como toda ‘‘buena esposa’’ es satisfacer y cumplirle al marido. Y como lo dije al principio: la sexualidad de la mujer es un tema que concierne a todos, menos a ella.

Notas:

1 Es interesante la sinopsis que el Instituto Mexicano de cinematografía da a la película: ´´El latifundista e industrial Joaquín ha hecho su fortuna con esfuerzo. Es seco y déspota y aprovechando la ruina del señor Monteros se casa con su hija Laura. Ella lo rechaza después de la boda y él decide no tener relaciones con ella, quien poco a poco va comprendiendo los nobles sentimientos de su marido y su valor.’’ (Secretaría de Cultura. Instituto Mexicano de Cinematografía. Obtenido el 11 de noviembre de 2016 de http://www.imcine.gob.mx/cine-mexicano/pelicula1561)

2 ÁVALOS, Jimena. ‘’Derechos reproductivos y sexuales’’ Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM. Obtenido el 10 de noviembre de 2016 de https://archivos.juridicas.unam.mx/www/bjv/libros/8/3568/38.pdf p.2275

3 ÁVALOS, Jimena. ‘’Derechos reproductivos y sexuales’’ Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM. Obtenido el 10 de noviembre de 2016 de https://archivos.juridicas.unam.mx/www/bjv/libros/8/3568/38.pdf p.2275

4 REYNA, Julio. ‘’En México, la violencia contra mujeres es ‘patrón generalizado’’ La Jornada. Sección Política. Recuperado el 12 de noviembre de 2016 de http://www.jornada.unam.mx/2015/11/24/politica/017n1pol

5 Instituto Nacional de las Mujeres. ‘’Estadísticas de violencia contra las mujeres en México’’ Recuperado el 13 de noviembre de 2016 de http://estadistica.inmujeres.gob.mx/formas/convenciones/Nota.pdf

*Las opiniones expresadas en columnas y artículos no necesariamente representan las opiniones de La Crítica y son responsabilidad de sus autoras.

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