Feminismo

[Narrativa] Las mujeres son mi fuerza

Ilustración: Cecilia Ruiz

Por Norma Angélica Cruz López

Hoy estaba leyendo cosas que escribo, lo hago en algunas ocasiones cuando tengo un poco de tiempo y cuando hay cosas que no quiero olvidar.

Leyendo me di cuenta de que en mi vida ha habido mujeres muy importantes que me han dado fuerza, un día escribí “fuerza, no sé dónde estabas, no sabía que existías en mí, ahora te he mirado y no te soltaré”, hoy puedo ver que esa fuerza ha sido dada por las mujeres cerca de mí.

Solo por contar algunos momentos y recordando a algunas mujeres, cuando mi papá se enfermaba y  mi mamá no podía cuidarnos venía mi tía Margarita, quien para mí fue como mi abuela ya que en ese tiempo mi abuelita no podía estar presente, ella nos enseñaba cosas para poder ser independientes, por ejemplo, ayudar a mi mamá en la casa y que no solo fuera de ella la responsabilidad, pero además nos consentía con sus deliciosos postres.

Por aquellos días también estaba mi tía Jose y mi prima Ely, quienes eran para mí como mis hermanas mayores, yo las veía tan independientes y tan fuertes, estudiaban, trabajaban y tenían sueños que cumplir, eso a mi me emocionaba mucho, ellas me llevaban de paseo y por ellas comencé a conocer la ciudad, yo quería ser como ellas.

Mis tías Amada e Inés, las más amorosas del mundo, ellas hicieron que en mi infancia conociera el amor más sincero, recuerdo los pasteles de cumpleaños preparados por ellas mismas para nosotras, recuerdo su alegría y abrazos apachurrados, recuerdo que mi tía Inés me dio la noticia de la muerte de mi papá y se que a ella le dolió tanto y sufrió al tener que ser ella, pero ¿quien más? si ella nos amaba tanto.

Mis tías ¡que importante fueron para mi! mi tía Ramona, de ella yo era su consentida, eso creo yo, no lo sé, pero de ella siempre recibí mucho cariño y dicen algunos que nos parecemos mucho hasta en eso de que no nos gusta lavar los trastes y nos gusta traer vestidos holgados cuando estamos en casa.

Mis amigas que han sido muy importantes en cada etapa de mi vida, siempre fueron pocas, pero muy importantes, ahora van sumando a mi vida nuevas amigas con las que amo hablar y compartir. Mi prima Yanet y mi hermana Ross, con ellas experimenté por primera vez el sentido de protección, con ellas por primera vez sentí fuerza para defender.

Mi mamá y mi hermana que nunca me han abandonado aunque yo a veces me he alejado. Recuerdo que el dolor de perder a mi padre hizo que dejara de mirar a mi madre, pero ella siempre estuvo ahí.

Cuando ya tenía a mis cuatro hijos, todos pequeños, estaba en una situación muy difícil económicamente y emocionalmente, el papá no tenía trabajo y yo tenía 9 años sin trabajar, me había dedicado a la familia, me daba mucho miedo regresar a la vida laboral, además no me había titulado, pensaba que nunca más podría trabajar en lo que había estudiado, me sentía muy insegura, mi mamá me decía ¿qué necesitas para titularte? ¿qué te hace falta para regresar a trabajar? ¿de qué tienes miedo? ¿por qué esperas a que él encuentre trabajo si tú puedes hacerlo?

Yo en verdad tenía mucho miedo, ¿cómo regresar después de nueve años? ¿quién podría contratarme con cuatro hijos? ¿cómo actualizarme? ¿cómo regresar a la escuela a terminar si ni tiempo tenía? Mi mamá y mi hermana eran insistentes todo el tiempo que hasta me desesperaba, yo no entendía que querían lo mejor para mi, que veían que podía hacer más cosas para estar bien, ellas veían que yo podía ser independiente, que podía ser libre y feliz con mis hijas e hijos.

Yo no podía verme fuera de lo que la sociedad había establecido para mí, pero ellas sí lo podían ver, y no dejaban de decirmelo. Ellas podían ver lo que yo no me atrevía a ver, que estaba aprisionada y triste, ellas no dejaron de insistir.

Un día pude juntar la fuerza de todas estas mujeres en mí y fui tomando decisiones que me llevaron a volar, a ser libre, a ser feliz, a ser independiente, un camino difícil pero muy gratificante.

Cuando digo que estoy triste es porque olvido que ellas, todas ellas están y han estado siempre, hoy más mujeres, mis hijas Rebe y Ame, mis sobrinas Arlet y Citlaly que ellas me dan fuerza para luchar por un mundo en el que puedan ser libres y realizar sus sueños sin que nadie las quiera aprisionar. Hoy hace dos años tomé la decisión de separarme del papá de mis hijo/as y hoy puedo decir que no me arrepiento.

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La Crítica