La mujer que estudió las lunas hace 200 años… y otras astrónomas mexicanas de las que no has oído hablar

Ilustración tomada de https://www.pinterest.com.mx/pin/463026405425954639/

Por Angélica Jocelyn Soto Espinosa

Ciudad de México,  julio 2018.-

 

Era la década de los 50′, pero del siglo XVIII. La población mexicana padecían con violencia los estragos de la colonización y las mujeres de la Nueva España se enfrentaban, en cualquier estrato social, a la opresión patriarcal que les impedía participar en las actividades profesionales y científicas que desempeñaban sus pares varones.

A pesar de todos los obstáculos de esa época, que impedían a las mujeres ir a la universidad o estudiar ciencias exactas y obligaban a otras a ocultar sus saberes ancestrales, una mujer se apasionó por la luna y otros astros, se formó en matemáticas y se convirtió en la primera y única –durante muchos años- en realizar y publicar estudios que derivaron en pronósticos útiles sobre eclipses, enfermedades y temporal.

Habría de pasar más de un lustro para que, a cuenta gotas, otras mujeres incursionaran profesionalmente en esta ciencia. A continuación te presentamos algunos datos sobre la vida y obra de tres astrónomas cuyos aportes en México fueron punto de inflexión en  este país y el mundo, y de las que muy probablemente no has oído hablar:

1.- María Francisca Gonzaga del Castillo

 

Imagen: Planisferio celeste

Es considerada la primera mujer astrónoma mexicana. Hay muy poca información sobre su vida y su trabajo, de hecho, su nombre lo descubrió la investigadora Aurora Tovar Ramírez hace no más de dos décadas.

Gonzaga del Castillo publicó sus pronósticos en Ephemeris calculada al meridiano de México, para el año del Señor 1757, una compilación de estudios de esa época que fueron útiles para navegantes y para la población en general porque revelaban información sobre fenómenos meteorológicos, la posición de los astros, los ciclos lunares y posibles eclipses. Esta información también era relevante para determinar fechas de festividades religiosas, aparición de temporales y sequías para la siembra y cosechas, o para la curación de enfermedades.

La publicación en la que se halló el nombre de Gonzaga reunía los textos de un grupo de ocho astrónomas-astrólogos novohispanos que escribieron sobre pronóstico de lunaciones y temperamentos; elecciones de medicina, náutica, y agricultura; anuncio de temporales; los astros; cálculo astronómico y juicio conjetural de los tiempos; mendigos y pordioseros; así como sucesos elementales y políticos de Europa. El artículo de la astrónoma fue el último del compendio y contenía de­di­ca­to­ria, no­tas cro­no­ló­gi­cas, cóm­pu­to ecle­siás­ti­co, fies­tas mo­vi­bles, tem­po­ra­les, ve­la­cio­nes, pronósticos para ca­da es­ta­ción, pro­nós­ti­cos pa­ra ca­da día del año y eclip­ses.

En un fragmento de la obra, Gonzaga decía: “Domingo Sextil de Júpiter y Mercurio. Sin sangría de brazos. 3 Lunes. Sextil de Júpiter y el sol. Ayudar la digestión. 4 Martes. Luna apogea opuesta a Marte. Niebla y frío. 5 Miércoles. Luna llena a las 4 horas, 46 minutos de la mañana: luna en 15 grados 27 minutos de Cáncer. Orosc. 21 Sagitario. Frío y brumoso. 6 Jueves. // // (dos cruces) La Adoración de los Santos Reyes. Sextil de Saturno y Venus. Electo. 7 Viernes. Luna opuesta a Saturno. ¿Vomitivos urgentes?. 8 Sábado. Luna de quadrado a Júpiter. Prohibido desecantes. 9 Domingo. Luna de trino a Marte. Vigorizar el sólido retentriz. 10 Lunes. Trino menguante a las 2 horas 37 minutos de la tarde, en 20 grados 33 minutos de Virgo Orosc. II de Géminis. Sopla el norte frío 11 Martes Quadrado de Marte. Electa 12 Miércoles. Júpiter de sextil a Marte. Sangrar al melancólico”. La astrónoma pronosticó aquí un eclipse que sí sucedió.

De acuerdo con Tovar, quién descubrió a Gonzaga, fue muy difícil encontrar datos sobre ella por la falta de información periodística de la época, y la ausencia de documentos relativos a su vida y obra en las principales bibliotecas de la ciudad de México y sus fondos reservados. Actualmente, la obra de esta astrónoma se localiza en The National Union Catalog, en Estados Unidos.

2.- Ruth Gall

 

Es conocida como una pionera de la física espacial en México. Nació en 1920 y murió 83 años después. Hizo muchos aportes al estudio de la astronomía en nuestro país. Sus principales investigaciones son sobre los rayos cósmicos, y es un referente en todo el mundo en este tema.

Ruth es de origen polaco, pero llegó a México durante la Segunda Guerra Mundial, después de abandonar sus estudios en Química en la Soborna de París. En México ingresó a la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del Instituto Politécnico Nacional para continuar con sus estudios de química y luego ingresó a la UNAM para estudiar Física, esto cuando la carrera apenas iniciaba. También hizo estudios de maestría en física y físico-química en la Universidad de Columbia en Nueva York, y estudios truncos “por problemas familiares” de mecánica estadística y cuántica.

Ruth Gall fue una de las dos o tres mujeres del mundo que estudiaban en su época los rayos cósmicos. También escribió sobre la física del espacio interplanetario, las actividades espaciales y la ciencia desde el Tercer Mundo. Escribió aproximadamente 100 artículos y sus investigaciones pueden leerse en el libro Coordenadas geomagnéticas y radiación cósmica.

Gall fue creadora y jefa del Departamento de Espacio Exterior del Instituto de Geofísica, coordinadora del programa de geofísica para la observación del eclipse total de Sol de marzo de 1970; además fue miembro de la Comisión Internacional de Rayos Cósmicos del IUPAP y de la Comisión de Ciencias Exactas para la Realización del Plan Nacional Indicativo de Ciencia y Tecnología del Conacyt. En 1974 fundó el Cospar (Comittee on Space Research), del que fue la primera presidenta.

De acuerdo con quienes trabajaron con ella, la astrónoma estaba convencida de que el retraso tecnológico y científico sería cada vez mayor para las naciones subdesarrolladas si los Estados no se interesaban por la ciencia y los temas espaciales. Por esto, en 1979 dirigió un estudio sobre la descentralización de la ciencia en México y colaboró con el grupo Pugwash, que recibió el Premio Nobel de la Paz en 1995 por reunir académicos y figuras públicas del mundo comprometidos con la reducción del peligro de conflictos armados y con las soluciones de cooperación para problemas globales.

También representó a México ante la Comisión de las Naciones Unidas para el Uso Pacífico del Espacio Ultraterrestre; fundó el Grupo Interdisciplinario de Actividades Espaciales (GIAE) de la UNAM que dio origen al hoy extinto Programa Universitario de Investigación y Desarrollo Espacial (PUIDE), constructor de los satélites UNAMSAT.

3.- Silvia Torres Castilleja

Fue la primera astrónoma mexicana que obtuvo el grado de doctora en México. Nació en la década de los 40. Su interés es la composición química de las nebulosas planetarias, como las estrellas y el sol, fundamental para comprender el origen del universo.

Estudió la licenciatura en Física teórica en la Facultad de Ciencias de la UNAM. Al iniciar el segundo año de carrera empezó a trabajar como ayudante de investigador en el Instituto de Astronomía, y al concluir consiguió una beca para estudiar el doctorado en Astronomía en la Universidad de California, en Berkeley. Su tema de investigación fueron los modelos matemáticos de interiores de estrellas. Cuando regresó a México se convirtió en investigadora del Instituto de Astronomía de la UNAM.

Aún vive y se le considera pionera en México en el uso de los satélites astronómicos para la investigación. En 1979 obtuvo tiempo en el Observatorio Espacial Explorador Ultravioleta Internacional (IUE, por sus siglas en inglés) y en el telescopio espacial Hubble, de la NASA, para estudiar las propiedades de las nebulosas planetarias, el espacio interestelar y núcleos de galaxias, entre otros fenómenos.

Es profesora de la Facultad de Ciencias de la UNAM. Fundó y coordinó el programa de posgrado de Astronomía. Dirigió la Revista Mexicana de Astronomía y Astrofísica durante 25 años y desde hace 12 años dirige la serie de conferencias de esa misma publicación. También se desempeñó como jefa del Departamento de Astronomía Observacional, desde donde contribuyó a mejorar el funcionamiento del observatorio de San Pedro Mártir en Baja California. En 1998 fue nombrada directora del Instituto de Astronomía de la UNAM y en 2008 coordinadora del Consejo Académico de Área de las Ciencias Físico–Matemáticas y las Ingenierías.

De acuerdo con quienes la conocen, se declara de izquierda y está convencida que las universidades públicas ayudarán a cuidar mejor a México, por lo que considera que el Estado debe responsabilizarse de la educación superior y de la construcción de nuevas universidades públicas.

Recibió la medalla Académica de la Sociedad Mexicana de Física, la Medalla G. Budé del College de France, el Premio Juana Ramírez de Asbaje que otorga la Universidad a las mujeres académicas. También recibió el Premio Universidad Nacional, el Premio Nacional de Ciencia y Artes, la Medalla Heberto Castillo del Instituto de Ciencia y Tecnología de la Ciudad de México, y el Premio UNESCO-L’Oreal que se otorga a las mujeres científicas latinoamericanas. Fue miembro del Consejo Directivo de la Astronomical Society of the Pacific y de la American Astronomical Society. Y en 2007 también fue nombrada investigadora emérita y ha publicado más de cien artículos científicos. Algunos de sus artículos pueden consultarse en Nebulosas planetarias: La hermosa muerte de las estrellas o en Fronteras del universo, compilaciones de otros autores.

 

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