Cultura

Inicia una huerta feminista

Fuente: acelgas.com
Fuente: acelgas.com

Por Montserrat Pérez

montserrat@impetumexico.org

La huerta feminista. La posibilidad de sembrar y cultivar plantas, de entender ciclos, de emprender un viaje hacia el proceso de producción alimentaria consciente o un huerto medicinal. Suena maravilloso, aunque también a veces un tanto complicado.

¿Y si no tengo el espacio? ¿Qué pasa si en mi casa no pega el sol? ¿Qué pasa si no tengo “mano” para las plantas? Éstas y otras preguntas se nos vienen a la cabeza. Y es que el cuidado de las plantas involucra responsabilidad, tiempo, cuidado, pero los resultados valen la pena.

Hay algunos puntos a considerar antes de comprar semillas, macetas y tierra:

  1. ¿Cuánto espacio tienes o qué espacio puedes destinarle a tus plantas? No necesariamente tiene que ser un gran espacio, inclusive puede ser una pared.

  2. ¿Qué tipo de huerta te interesa: para alimentación, medicinal, ambas?

  3. ¿Puedes invertirle tiempo a tu huerta?

  4. ¿Qué tipo de clima hay donde vives?

  5. ¿Hay algún espacio solidario agrícola en tu comunidad donde puedas encontrar materiales para tu huerta? ¿Dónde podrías conseguirlos?

    Fuente: Saber Todo
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Iniciar la huerta

Una vez que elegiste el espacio donde vas a colocar tu pequeña huerta, decide el tipo de soporte en el que estará (¿macetas, huacales o cajas, cajones, botellas de PET, jardín?). De esto dependerá el tipo de tratamiento y materiales que requerirás después.

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Fuente: Ideas Verdes

Selecciona un sustrato adecuado. La tierra y los nutrientes que le vas a dar a tus plantas son básicos para su salud, es su alimento y, al final, tú también lo vas a consumir. Evita los fertilizantes artificiales y químicos que no conozcas, investiga antes cuáles son los nutrientes que requiere la planta que quieres sembrar.

Fuente: www.piedradecorativa.com.mx
Fuente: www.piedradecorativa.com.mx

Decide qué plantas y semillas comprarás. Si quieres iniciar de cero, toma en cuenta que la semilla requiere un cuidado especial, tiempo y constancia, no germinan de la noche a la mañana, ten paciencia. También toma en cuenta que hay plantas a las que el transplante no les sienta bien, es mejor sembrarlas directamente donde van a crecer.

Fuente: plantashoy.com
Fuente: plantashoy.com

Para la huerta medicinal, investiga cuáles son las plantas que te interesan y cuáles son sus propiedades, para esto hay manuales que contienen los nombres comunes y su uso, así como su situación de riesgo. Si vas a sembrar en un cajón o un trozo de tierra, las plantas van a necesitar una distribución particular, hay algunas que necesitan más espacio a los lados y una mayor profundidad de siembra, así como un consumo mayor de nutrientes. Realiza el esquema antes. Lo mismo aplica para las plantas de consumo alimenticio y los tubérculos.

Fuente: Herboteca.org
Fuente: Herboteca.org

Considera que el lugar debe tener sol y aire, el oxígeno también es muy importante, no sólo para las plantas y su nutrición, sino para el mantenimiento de la tierra y el control de plagas como hongos y pequeños insectos.

Fuente: Pixabay
Fuente: Pixabay

Comienza a sembrar y diviértete, observa el crecimiento de las plantas, tómate tiempo para observarlas, olerlas, sentirlas y entenderlas. Si llegan a tener alguna plaga, usa insecticidas y fungicidas naturales, muchas veces agua y sol son lo único que requieren para estar bien.

Si te decides a no tener tu huerta…

Puede que decidas mejor no tener tu huerta, pero hay otras opciones con las que puedes apoyar la producción autónoma y feminista de plantas y alimentos:

  1. Conoce quiénes están sembrando: pregunta por productoras autónomas y dónde se encuentran. Entre un 60 y un 80 por ciento de los alimentos son cultivados y producidos por mujeres en países en desarrollo y 50% en todo el mundo, de acuerdo con la Origanización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Sin embargo, el reconocimiento de esta labor es casi nula. ¿Dónde están las productoras? ¿Cómo podemos apoyarlas a ellas y no a quienes usan su trabajo para beneficiarse económicamente?

  2. Compra a las mujeres de tu localidad: fomenta las economías entre mujeres, busca los negocios donde puedas comprarles.

  3. Pregunta por el origen de tus alimentos: puedes preguntar de dónde vienen los alimentos que vas a comprar y elegir los que impliquen un menor impacto ambiental y social.

  4. Investiga cuáles son los cultivos de temporada, consume plantas y vegetales cuya producción no agote otros recursos naturales.

Date tiempo para apreciar lo que se tardó en crecer y cultivar el alimento que vas a consumir. Cada planta tuvo un proceso largo antes de llegar a ti, disfrútala.

Fuente: wixsite.com
Fuente: wixsite.com

*P.D. Escribí este artículo gracias a los procesos emocionales por los que me ayudaron a pasar mis plantitas. Más que un pasatiempo, han sido una terapia de vida, compañeras de pesares y alegrías, así como una forma de entender el mundo de manera distinta, de comprender cómo el sistema de consumo patriarcal explota lo que puede y cuando no lo quiere, lo desecha. Esto sucede con tierra, plantas, mujeres, animales. La huerta es feminista porque, aunque sea a un nivel muy chiquito, logra desprenderse de este sistema, además de que implica un proceso de cuidado y autocuidado.

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