Feminismo

[Denuncia pública] Mujeres y niñas en Honduras

Desde Honduras, hay compañeras que nos piden hacer viral esta información. Ellas no pueden difundirla desde sus redes porque corren gran peligro de represalias en su país. Por favor, hagamos solidaridad difundiendo. 

A la opinión pública internacional

A las feministas

A las mujeres organizadas

A toda persona interesada en los derechos humanos de las mujeres

 

En Honduras la sociedad normaliza las violaciones sexuales, se culpabiliza a las víctimas por las agresiones recibidas, con esto consiguen callar las peticiones de justicia y cuando sí se interponen denuncias, los expedientes de los casos desaparecen dentro de los Juzgados correspondientes. Eso les sucedió a las niñas A y B, de 16 y 17 años, originarias de Catacamas, Olancho.

A inicios de este mes, las dos niñas viajaron a Santa María del Real, a siete Km de Catacamas para visitar un salón de belleza. Encontraron el establecimiento cerrado y debido a la pandemia sabían que no iban a encontrar transporte público para regresar, por lo que decidieron llamar a su amigo L, a quien conocían por ser hijo del pastor de la iglesia evangélica más conocida de Catacamas, a la que las niñas y sus familias asistían. El joven L es muy conocido allí, no solo por ser hijo de un líder religioso, sino porque su madre, además de ser co-pastora, se desempeña como docente en un acreditado instituto técnico de esa ciudad olanchana.

Cuando L fue por las niñas desde Catacamas a Santa María del Real, iba acompañado de un amigo, de quien no se conoce su nombre. En el vehículo, L ofreció a las niñas un jugo y a partir de ese momento, ellas perdieron el conocimiento. Horas después, las madres de A y B, recibieron llamadas telefónicas donde una voz de hombre les dijo que fueran, respectivamente, a buscar a sus hijas a un hotel, también muy conocido en Catacamas.

La madre de B encontró a su hija inconsciente en una habitación del hotel, la sacó de allí en esas condiciones y la llevó a una clínica privada, donde levantaron el informe del estado en que se encontraba la menor, quien despertó en manos de los médicos, muy aturdida, angustiada y adolorida porque no recordaba nada, pero sentía en su cuerpo lo que le había sucedido. La madre de A, encontró a su hija también en un estado de inconsciencia, pero deambulando por los pasillos del hotel, donde han sucedido otros hechos similares.

No se sabe mucho más de A y su familia, porque después de la tragedia, la gente de Catacamas se encargó de repetir a la menor una y otra vez, que bien merecido se tenían las dos niñas lo que les había sucedido y al no soportar la presión social y la falta de apoyo de las autoridades, la familia entera se mudó de ciudad. La madre de B interpuso la denuncia correspondiente en la Dirección Policial de Investigaciones (DPI por sus siglas) quienes realizaron el vaciado de cámara en el hotel donde encontraron a la menor y con estos documentos, más los que le extendieron en la clínica donde atendieron a su hija, la madre de B fue a los Juzgados de Letras Seccional de Catacamas para continuar con el proceso.

En los Juzgados, la denuncia iba a ser tomado por un Juez pero fue una conocida Jueza, la misma que estudió una maestría en Derechos Humanos en Costa Rica, quien solicitó el caso de B. A la fecha, finales de septiembre de 2020, a los familiares de B que han ido a los Juzgados de Letras Seccional de Catacamas a solicitar información sobre este caso de violación, les han dicho que el expediente se perdió. Es sabido que la Jueza que tomó la denuncia es amiga de la madre de L.

Es repugnante y espantoso todo lo que han tenido que soportar estas dos niñas y sus familias, en sus vidas, en sus cuerpos y por parte de unas autoridades que, sin dar explicaciones, han desaparecido la evidencia que estaba en sus manos. Es una sociedad muy enferma y retorcida la que se pone de parte de un agresor o tal vez, una muy asustada, por la amenaza constante de muerte que reciben de toda persona con algún poder en Olancho.

Exigimos al Poder Judicial de Honduras, a la Corte Suprema de Justicia que demande de los Juzgados de Letras Seccional de Catacamas el esclarecimiento del caso de B, cuya vida y la de sus familiares está en riesgo debido a la corrupción y el abuso de poder de los procuradores de justicia de ese Municipio. Demandamos de las autoridades estatales, gubernamentales, departamentales y municipales, acciones contundentes ante todas las formas de violencia contra las mujeres y las niñas que se siguen tolerando en Honduras. ¡Basta ya de injusticia, de tantos crímenes!, ¡basta ya de tanta incompetencia y corrupción!, ¡basta ya de complicidad por parte de la sociedad! ¡Exigimos que pare la violencia contra las mujeres y las niñas!

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