Cuento

[Cuento para niñas] Bajo la luna llena

Deisy Hernández

Hace muchos, muchos años, las mujeres vivíamos muy alegres y contentas, siempre sonreíamos, cantábamos, éramos libres, corríamos por los bosques, las montañas y las praderas, vivíamos en tribus donde las familias se formaban según su linaje materno, y donde las mujeres sabias nos guiaban en nuestro andar, donde amábamos y respetábamos la naturaleza y venerábamos todo lo que ella nos daba.

La luna era nuestra guía y la madre naturaleza nuestra mejor aliada. Cada una de nosotras podía hacer lo que más le gustara, algunas mujeres eran madres, y otras no; eso sí, siempre criaban en tribu a sus hijas e hijos, siempre se apoyaban y cuidaban unas a otros, aunque solo las niñas permanecían en las tribus de mujeres, los niños se iban a vivir a las tribus de los hombres al cumplir 150 lunas llenas.

Las mujeres podían elegir lo que querían ser, algunas eran cazadoras, recolectoras, agricultoras u hortelanas, otras pintoras, escultoras, escritoras, artesanas o inventoras, otras más curanderas o parteras, algunas otras eran astrónomas o estudiadoras de animales y plantas.

Vivíamos en armonía y respeto con los hombres, incluso intercambiábamos bienes o comida, pero cada quien permanecía en sus tribus.

Pero un día, no sabemos exactamente cuando, algunos hombres que no eran felices, que nos tenían envidia por vernos siempre sonreír, fueron juntando rencor en sus corazones por vernos siempre alegres y contentas, así que decidieron hacer una guerra para apropiarse y destruir nuestras tribus.

Esos hombres infelices convencieron a otros hombres de aliarse con ellos, pues querían ser tan felices como nosotras, pero con un corazón lleno de rencor, no podían hacer nada más que destruir y marchitar todo lo que tocaban, así que comenzaron por destruir la naturaleza, a matar muchos animales por gusto, en vez de cazar solo para alimentarse; colgaron las cabezas de los animales en los árboles, en señal de amenaza contra las tribus de quienes éramos las guardianas de la naturaleza y el ciclo de la vida.

Luego, comenzaron a delimitar territorios, no permitían el paso de las mujeres y si alguna mujer entraba por esos territorios que antes eran libres ya no la dejaban regresar a su tribu.

Realizaron acciones muy feas y atroces en contra de las tribus de mujeres, comenzaron a robar niñas bebés, para crear mucho miedo y terror a las mujeres; a pesar de que ellas lucharon intensamente, no querían que los hombres les causaran ningún daño a las niñas bebés, pues ellas eran el futuro de sus tribus, así que fueron cediendo a los caprichos de los hombres infelices y malvados, poco a poco se fueron apoderando de nuestros territorios, de nuestras vidas, hasta que logran tener lo que tanto querían, vernos tristes, temerosas e infelices.

Algunas mujeres lograron escapar de la guerra, se fueron hasta lo más alto de las montañas o lo más profundo de los bosques y selvas, como al Amazonas, y desde allí lograron resistir el ataque de los hombres y seguir luchando por conservar las tribus de mujeres.

Esas mujeres siguen viviendo. Ellas, a través de nuestras abuelas, madres, hermanas y todas nuestras ancestras nos han enseñado a luchar, a ser valientes, fuertes, guerreras, nos han enseñado con su ejemplo, que podemos volver a ser libres, que podemos volver a ser muy felices, ellas nos han enseñado que las mujeres existimos, porque resistimos y porque juntas luchamos, juntas vamos a ser muy felices y vamos a poder sonreír, cantar y bailar libres, otra vez, bajo la luna llena. 

FIN.

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