Opinión

Apunte sobre la útera

Por Luisa Velázquez Herrera «Menstruadora»

Tengo un útero, hasta donde sé, sano, me quedan aún folículos ováricos con óvulos potenciales a convertirse en mujeres. Los hombres no tienen esta capacidad, lo afirmo sin más, en mi cuerpa, en mi útera, está el inicio de toda la vida. Aún no hay máquinas que nos sustituyan, los hombres se siguen disputando una capacidad que, en mi caso, bien puedo no ejercer, o bien, puedo vivir un buen día en que me plazca sentir algún óvulo convertirse en una mujer, todo adentro de mí, con mis órganos solamente.

Los hombres no pueden ni podrán, por más cirugías que se hagan y pestañas que se peguen con resistol, no provienen de esta cuerpa, de esta historia, de esta ancestralidad. Afirmar lo que digo, y lo cual he aprendido de tantas maestras lesbianas en el camino, causa malestar o enojo: «¿Acaso no te das cuenta que no solo somos maternidad?», yo nunca dije que lo seamos, digo que ellos no tienen esta útera ni podrán ser nosotras. Otras más comienzan a rascarse alguna parte del cuerpo como síntoma de rechazo: «¿Y si no quiero parir no soy mujer?» Pues no paras, nadie dijo que reconocer la potencialidad de parir en la mujeres sea estar obligada a experimentarla. «¿Entonces estás diciendo que las mujeres que no tienen útero no son mujeres?», estoy diciendo que las mujeres tenemos útero y que ellos nunca serán nosotras, estoy consciente de padecimientos, cáncer, histerectomías, pero en ninguno de esos casos no hubo potencialidad, siempre la hubo desde que ella nació, ya saben que me gusta parafrasear a Karina Vergara Sánchez en este aspecto: Somos mujeres por una presunta capacidad paridora vertida en nosotras desde nacer, por nuestra vulva vida, vulva visible, vulva mía, despojada de nosotras, pero de vuelta a nuestra cuerpa en la lesbiandad.

También hay críticas desde las lesbianas: «Es muy heterosexual querer usar el útero y desear ser madre», puede ser, es cierto que el deseo de querer mirar un óvulo mío convertirse en mujer está supeditado a mi educación patriarcal, ¿pero entonces qué es la cuerpa mía si no puedo usar mi útera para crear a otra como yo? Desde esta profunda amora lesbiana que me tengo a lado de otras, puedo decirles desde mis aprendizajes lesbofeministas: Si en sus análisis feministas olvidaron la enorme capacidad de parir que tenemos las mujeres como fuerza grandiosa en autonomía, esto es, sin hombre parásito pareja-padre, y sin condena ni destino, no hay ningún análisis, y lo más peligroso, ninguna propuesta.

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La Crítica