Gobierno de la CDMX arrecia violencia contra las mujeres

Por Ana Guadalupe

Desde hace cerca de un par de meses vendo copas menstruales, las anuncio en mis redes, nos ponemos de acuerdo por mensajes al inbox en Facebook y nos quedamos de ver en algún metro de la Ciudad de México. Lo empecé a hacer como trabajo extra al trabajo que de por sí hago desde hace años, cuando me di cuenta que en casa me estaban pasando la estafeta de gastos y que no me iba a alcanzar para nada, mi mamá un día me llamó para decirme que no podía más. Tiene razón, esta sociedad la sobreexplota y tengo que apoyarla aunque hace años que no vivo en esa casa, así que comencé este micro-diminuto negocio. Me gusta el ámbito de las copas porque todas somos mujeres y siempre somos puntuales y respetuosas. En este mes he aprendido muchísimas cosas, por ejemplo, que las que más más más más estamos en los metros entregando objetos a cualquier hora y previo acuerdo por internet somos mujeres, mujeres trabajadoras.

¿Por qué elegimos el metro? Porque no tenemos varo para salir del metro. Por ejemplo, la copita que vendo ya está barata, le gano poco, si yo salgo del metro, esos 5 pesos me cuestan y mucho, porque además no cobro la entrega, pues claro que no. Y porque no es ilegal, no ando en el metro vendiendo, sino que veré a una chica específica por previo acuerdo, tal como vería a una amiga que me debe dinero o a la que le daré un regalo.

Vieran la cantidad de mujeres que nos reconocemos. Una vez me confundieron con una chica que vendía vestidos. Llegó una señora con su hija a decirme que si traía talla chica, sí, ¿querían la copa chica, verdad? ¿cómo copa? ¿no traes el vestido que te pedimos? No, no, nos confundimos. El otro día una señora me contó que iba a hacer un trueque con la ropa de su bebé, porque ya había crecido y ahora no trae un quinto, una señora le daría una despensa que la ayudaría a llevar la semana. Las vi intercambiar ropita por comida en los torniquetes, nos despedimos. Somos montones de mujeres, lo sé porque nos esperamos con ansias las caras ¿será ella? ¿será otra ella?, nos volteamos a ver las que esperamos y nos reímos ¡no era! jajaja ¡ella te busca!, ¡que te sea leve! ¡hasta luego! Yo la verdad es que he visto muchísimas más mujeres que hombres en este mundo, sobre todo en los metros más lejanos, porque a mí no importa dónde me digan, voy y entrego la copa hasta allá, es que es un ingreso y no me puedo dar el lujo de rechazarlo por una hora y media de trayecto, y en esos metros lejanísimos, se los juro, siempre hay mujeres intercambiando cosas.

Pues ayer 11 de mayo de 2017, en nuestras redes cercanas alertaron que el Gobierno de la Ciudad de México, a través de operativos en el metro, arreció la violencia contra mujeres al sacarnos de manera ilegal a todas aquellas que hicimos previo acuerdo de intercambio por internet, yo no estuve ahí, pero leí con indignación la nueva forma de violencia contra las mujeres del Gobierno de Miguel Ángel Mancera. Por supuesto no solo es una acción ilegal contra las mujeres, porque lo que está penado como delito es el ambulantaje, pero nosotras no somos ambulantes, no estamos vendiendo en el metro sino por internet, en el metro lo único que ocurre es un intercambio entre particulares, el metro es un espacio público así que podemos intercambiar lo que queramos con nuestras amigas, desde la libreta de apuntes hasta el producto que vendimos por internet, repito, es un espacio público al que tenemos acceso por pagar correctamente el pasaje y no estorbar el tránsito de la gente, digo, la acción del intercambio dura apenas unos segundos, a nadie le afecta y con eso nos mantenemos a nosotras y cientos de familias. Pues no, les vale, detuvieron a decenas de mujeres usando en muchos casos la fuerza, esas compañeras que no conozco pero que entiendo en lo profundo de mi corazón. Les dejo esta captura de pantalla que sintetiza mucho de lo que nos compartimos en las redes privadas:

¿Qué si no es violencia que el gobierno de la ciudad de méxico nos saque y nos multe violentando nuestros derechos? No solo no aseguran la garantía de nuestros derechos individuales, sociales y económicos, pues en esta ciudad las mujeres no tenemos derecho al trabajo, a la vivienda, y si laboramos pagamos grandes precios por trabajar -entre transporte y las horas muertas de traslado- sino que además, por si fuera poco, somos mujeres que no tendremos pensión ni jubilación ni nada similar, porque vivimos en la informalidad por necesidad, porque no hay empleo, porque nos mantenemos sin ayuda ni migajas de nadie. El Gobierno de Miguel Ángel Mancera está yendo contra esas mujeres que no tenemos seguridad social ni vivienda, esas que no tenemos nada, pero sí les debemos todo a ellos, porque quieren, porque pueden, porque no les importará multarnos cualquier día sacando los pesos de ese día y que en muchos casos representan varios días de nuestro trabajo.

Indignante.

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