[Opinión] El aborto salva la vida de las mujeres

Por Alejandra Bolívar

Hoy se discute en el senado de Argentina la despenalización del aborto. Es un paso importante para América Latina, si se logra, porque, como ya lo hemos dicho miles de veces: el aborto en condiciones higiénicas y seguras, salva la vida de las mujeres.

Los argumentos pro-vida (que en realidad son pro capitalistas y pro explotación de los cuerpos de las mujeres) mencionan que quieren salvar la vida de los fetos, incluso dándoles características de personalidad, deseos y sentires que no pueden comprobar científicamente.

No sorprende que los grupos fascistas y neonazis estén a “favor de la vida”, o, más bien, en contra de la vida de las mujeres. Tampoco que la iglesia y los sectores conservadores se planten en contra del aborto. No, no sorprende, porque bajo el patriarcado, quienes deben decidir eso son los hombres. Entonces, contra lo que están en contra todos estos grupos en que las mujeres puedan decidir sobre sus cuerpos.

¿O se nos olvidan los cementerios de los conventos atestados de fetos producto del abuso de los sacerdotes a las monjas? ¿O se nos olvida que los regímenes autoritarios en todo el mundo jamás han reparado por si matan o no mujeres embarazadas? ¿Qué pasa con los feminicidas que matan a sus novias y esposas embarazadas? ¿Y qué de las historias de nuestras antepasadas en las que nos cuentan que las obligaban a abortar cuando el embarazo era algo que le podría traer vergüenza a la familia? Todo esto puede suceder, mientras sea en privado, mientras no se hable, mientras mantenga la ilusión anacrónica de la moralidad y las buenas costumbres. Vaya, de nuevo, que si un grupo neonazi apoya una causa, tendrían que estarse replanteando muchas cosas quienes la apoyan.

Por ahí leía que los pro vida en realidad no tenían una causa, más que llevar la contra. Que no fue sino hasta que las mujeres se manifestaron a favor de el aborto gratuito, libre, legal, que entonces decidieron también salir con sus pañoletas azules y a, ¿adivinan?, claro a atacar mujeres en las calles, a gritarles, a pegarles. Es una causa maravillosa para el misógino cualquiera, le da una justificación para violentar, incluso, en su mente, para matar, porque claro, ¿qué sería un provida si no quisiera matar mujeres?

Quienes piensen que mantener el aborto en la ilegalidad evitará su práctica, se equivoca. Quien piensa que el aborto es por irresponsabilidad a la hora de “cuidarse”, se equivoca. ¿O también nos vamos a olvidar de las cifras de violencia sexual en contra de mujeres y NIÑAS?

Hace años, producto de un episodio de violencia sexual, una conocida me contaba que, de haber estado embarazada, no habría dudado en meterse un gancho para abortar, pero que se sentía afortunada por vivir en un contexto, muy limitado, en el que el aborto sí es legal y gratuito. “Afortunada”, remarcaba con las comillas, porque ninguna mujer tendría que pasar por una violación, ninguna mujer tendría que pasar por el terror y la angustia de un episodio de violencia sexual.

Porque sí, la “fortuna” del aborto no termina con otros problemas de fondo: la violencia sexual, la discriminación, el coitocentrismo, la heterosexualidad obligatoria. Menstruadora lo habla con mucha lucidez en su texto “¿Se puede ser feminista y ser “provida”?”. La respuesta es no, por cierto.

El Estado y todas las instituciones que tienen el poder económico, político y social están en contra del aborto legal porque odian a las mujeres. Sí, quien aborrece el aborto, aborrece a las mujeres y las ve como objetos que están destinados a parir, lo quieran o no.

No puedo enfadarme y reír al mismo tiempo cuando alguien propone: “Pero es que pues que los tengan y luego los dan en adopción, hay mucha gente que quiere adoptar”. Ajá, no es eso tan cierto, no es tan fácil que alguien adopte, por una parte, y, por otro lado, ¿por qué una mujer o una niña tendría que soportar todos los procesos fisiológicos que conlleva un embarazo? Porque las consecuencias físicas son reales. Aún más cuando representa un peligro para la vida, como es el caso de las niñas.

El aborto legal, seguro, gratuito, no es una petición, es una exigencia ante una realidad ineludible, no es un favor, es un derecho que se debe reconocer para que las mujeres dejen de morir. Simple y sencillamente.

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