Memorias de antes del patriarcado en nuestra lengua y en nuestro vestir

Foto tomada deLey Rebelde de Cihuameh, NosotrAs, en Abya Yala Ixachítlan

Por Loba Franca

Nos contarán alguna vez las abuelas y las niñas más pequeñas del tiempo en que fuimos cerros enormes dando vida a la vida, en el tiempo antes del patriarcado y cómo en algún momento decidimos mover nuestras raíces y hacerlas piernas para andar el mundo, para saludarnos entre nosotras, con el corazón y la palabra.

 

Reírnos a carcajadas
y crear el trueno
y el rayo y seguir creando
y nutriendo la vida para la vida.
Antes de que el patriarcado creara la dominación
y luego el capital nos convirtiera en mercancías.

 

Y nos contarán con una sonrisa enorme en sus rostros, cómo nos llevamos el agua nutricia en nuestro vientre, entre nuestras caderas. Y el viento nos mecía los árboles que nos habitaban e inundaban con sus olores, colores, frutos y flores.

 

Y nos harán recordar esas voces pequeñitas y enormes, como el fuego impulsaba nuestro andar de tierra que de por sí somos. Y nuestras abuelas más abuelas y nuestras niñas pequeñas nos contarán que para no olvidar ese tiempo, aún usamos cueiitl, que nos hacen parecer cerros en movimiento, que giramos, bailamos, nos encontramos, jugamos como cerros vitales entre nosotras.

 

Y nos contarán que por eso se llama cuei:tl, en una de las lenguas de los pueblos originarios, la prenda que usamos enrollada a nuestra cadera, que nos recuerda que hubo un antes y nos promete que habrá-hay un después de esa muerte infértil ¡y de esta vida estéril que nos quiere imponer el patriarcado!

 

Y quizá mientras nos lo cuenten, nos pongamos a bailar y a girar haciendo espirales con nuestras cuei:tl y nos recordemos vivas con la vida viva, nuestra.

 

Y quizá luego nos pongamos a dormir juntas, cobijándonos entre nosotras, seguras de que estamos vivas.

 

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