[Deconstruyendo el Amor Romántico: Amor Entre Mujeres] Cisnes Salvajes

Fotografía de Jessica Funes. Clase abierta de ballet, agosto 2017.

Por Patricia Marcela Herrera Román

 

¿Cómo se construye el amor entre mujeres?

Desde el cuerpo.
En este texto quiero que las palabras sean cuerpo, nutrirlas desde la experiencia que hemos entretejido las mujeres a partir del ballet. Porque así inició nuestro encuentro, con las clases de ballet para mujeres adultas. Hace justo un año, el 14 de febrero dio inicio esta historia de amor con nosotras mismas. Las mujeres que decidieron quedarse fueron cuerpos ajenos solo una vez, porque pronto se encarnó en ellas la confianza, fue a través de la risa y el esfuerzo compartido que construimos comunidad: el movimiento pegó nuestros cuerpos y entrelazó nuestros caminos.

La carga simbólica del ballet esta marcada por el género. En este mundo binario, a nosotras nos toca lo rosa. Este deber ser implica ser dócil, siempre estar al cuidado de alguien que pueda decidir por nosotras e incluso que nos proteja de nosotras mismas, de nuestros instintos, del ser silvestre que habita nuestros cuerpos, de lo que pulsa con los ciclos y nos merece el título de locas.

Las mujeres del ballet son princesas, frágiles, a la espera del mesías que trae consigo el amor y la felicidad. Me estremezco cada vez que reconozco la ausencia este arquetipo entre nosotras, mujeres cisnes, mujeres salvajes, así somos. En este año, hemos construido desde abajo con nuestros pies, y desde dentro con nuestros órganos, huesos y músculos, el reconocimiento del presente, de las mujeres que somos día con día, de nuestros dolores y angustias, de la dicha que el contacto entre nosotras provee y hemos ido soltando el miedo a la cercanía.

Lo visible es la fortaleza de los cuerpos, los músculos torneados, la mejor forma de caminar y de pararse, la estabilidad con respecto a la tierra, la mirada activa y la elasticidad creciente. En las modificaciones de lo sutil están los permisos para  sentirse bien, los horizontes extendidos y el desencuadre de los límites. Entre los regalos cotidianos está la sorpresa ante lo que puedo hacer, el coraje para no desistir y la palabra que nace desde el cuerpo sincera y sin pretensiones. El amor entre nosotras es real, nos acompaña y juntas somos fuertes.

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