Por Michelle Vólkov

Quiero escribirles algo que he estado pensando, ¿alguna vió la primera serie The L Word? Bueno, Moira Sweeney era una mujer lesbiana que no se encontraba dentro de la jaula idea que la sociedad nos obliga a estar y la llamamos como «feminidad».

 

Moira viene de un pueblito pequeño. Cuando llega a Los Angeles, intenta hacer amistad con las amigas de su novia, Jenny. Las cuales, muy ricas, muy privilegiadas, la miran casi con asco. En una escena, le dice a su novia y a la novia de Shane: dejen que las butch se encarguen.

 

Y entiendo, Shane no se ve como «masculina». Ok. Pero lo único que Moira buscaba era una amiga. Shane no era «femenina». Pensó que iban a entenderse. Shane sólo la mira como si estuviese loca. Moira no se siente cómoda con la feminidad. ¿Quién sí? Y la miran todas como a un alien.

 

La corren de los baños femeninos. Se ríen de ella. La ven como la «pueblerina». En la última cena que tiene con las amigas de su novia, todas la tratan pésimo. ¿Nunca habían visto una lesbiana «no femenina»? Rostro con ojos girando: Parece que no. Resultando en que Moira se deprime, llora, y finaliza:

 

«Ya entiendo. No soy mujer. Soy Max». Si Moira hubiese tenido apoyo. Si Moira hubiese tenido amigas. Si a Moira le hubiesen dicho: hay diferentes formas de ser mujer. Usar ropa cómoda no te hace hombre. Creo que Moira habría sido más feliz. Moira termina embarazada de un «gay», el cuál en cuanto sabe que está embarazada la abandona. Nunca más se sabe de ella en la serie.

 

La representatividad importa. Existimos las lesbianas que usamos ropa cómoda, que tenemos pelo corto, que no usamos faldas. Que no estamos en la jaula de la feminidad. Y somos MUJERES.

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La Crítica