[Entrevista] Reivindicando a las Trabajadoras del Hogar

 

Imagen cortesía de Diana Carmona

Por Tania Escobar

Diana Carmona es una activista por las trabajadoras del hogar en Baja California, fundadora en el estado del SINACTRAHO (Sindicato Nacional de Trabajadores y Trabajadoras del Hogar), el cual busca visibilizar las problemáticas que viven las trabajadoras del hogar, acompañarlas en procesos legales, además de enseñarles sus derechos y obligaciones.

Es un tema de actualidad, al cual no se le está dando la suficiente importancia; de allí la entrevista a Diana, que sucedió en Enclave Caracol. Mientras daba un trago a su bebida, comenzó con un afán de reivindicar la importancia de nombrar a las Trabajadoras del Hogar:

 

Mi nombre es Diana Carmona, resido en Tijuana desde hace tres años y medio y soy trabajadora del hogar.

¿Cómo iniciaste como coordinadora en el Sindicato de Trabajadoras y Trabajadores del hogar en Baja California?

A raíz de la molestia por el trato de alguna empleadora que fue injusta, empecé a investigar qué había para apoyar en caso de despido injustificado, omisión de pago e indemnización. Trabajé por un año, en lugar de que me liquidaran, me descontaron tiempo que estuve afiliada al seguro social. El primer documento que tomé fue un libro sobre La ley Federal del Trabajo, donde vi algunos apartados. Dice que está legalizado que las mujeres que trabajan dentro del hogar lo hagan hasta doce horas como algo normal y aparte de las demás funciones de trabajadoras o trabajadores. Y digo trabajadores para otros apartados, porque se habla de todo menos de trabajadores, todo se incluye en femenino, porque está altamente feminizado el trabajo de limpiar. Los hombres están haciendo un servicio, pero les pagan mucho más por menos esfuerzo. Ellos obtienen el trabajo de chofer, mozo, jardinero; van, hacen sus labores y se les paga. No están haciendo un trabajo dentro del hogar.

Me encontraba conociendo sobre el Trabajo del Hogar, me invitaron a una plática por los Derechos Humanos y así conocí a Silvia Ramírez, es mi compañera en SINACTRAHO, es mujer originaria de los pueblos, lo que ella hace es hablar de las mujeres trabajadoras del hogar de los pueblos y quería colaborar conmigo. Se nos dio una extensión para Tijuana, podemos hablar del sindicato, manejar el material, ser capacitadas por el sindicato de mujeres y platicar en otros municipios. Las dos que empezamos no bajamos la guardia. Hemos hecho algo muy significativo para otras mujeres, por lo menos que se visibilice, es importante para Silvia y para mí.

¿Qué busca SINACTRAHO?

Lo que estamos buscando en Baja California es que las mujeres que trabajamos limpiando casas, estemos informadas de que no estamos solas, de que hay una agrupación de mujeres donde apoyamos y acompañamos en sus procesos; mayormente por abuso, despido y explotación. Ha sido muy difícil conscientizar o tratar de acercar esta información a otras mujeres.

Espero lograr que conozcan sus derechos y reconozcan su trabajo, ya enseguida que la sociedad valore lo que están haciendo otras mujeres, lo que sostiene al capitalismo son las mujeres que estamos abajo haciendo los trabajos de cuidados y de limpieza para que otras personas puedan seguir haciendo funcionar al mundo. También las mujeres que están en casa haciendo el trabajo no remunerado, es una base que está recargada sobre las espaldas de las mujeres.

Mujeres que vienen de fuera de Baja California

La más indicada para hablar de las mujeres trabajadoras de los pueblos es Silvia, porque ella ha comentado las diferentes discriminaciones, que son más intensas con mujeres trabajadoras del hogar de los pueblos.

Yo hablo de mujeres migrantes, no hay nada como la vivencia. Por ser frontera se intensifica a otros grupos de mujeres, de migración interna y de los pueblos, que es donde se ve doble o triple discriminación e intensidad en los casos. La vivencia es muy importante, es el vínculo con otras mujeres, porque es algo que afecta emocionalmente, o sea que hacemos conexión con una mujer, que se acerca a platicarnos todo lo que ha pasado, sé que está pasando, sé qué siente, sé la impotencia de no tener nada y tener que aguantarse.

Cuando ellas nos consultan, nos encontramos con casos que ya no deberíamos de vivir como mujeres: como la privación de la libertad o la explotación de horas o el bajo pago, hasta maltrato físico y verbal. Todavía en estos tiempos, sabemos que se les retiran sus pertenencias con tal de que se vayan, amenazas de muerte, hay un gran coctel de arbitrariedades. No sé si se identifica más en frontera, pero en sí es a lo largo del país. La única peculiaridad del estado y en la ciudad de Tijuana es que pagan más en dólar, pero a cuesta de doble discriminación y del cambio de moneda. Aquí en frontera está muy marcada la diferencia de sueldo. En fin, es un tema muy extenso, que hasta la fecha no hemos podido desglosar, nos basamos en compañeras que se han acercado y nos piden apoyo o acompañamiento.

La problemática y la sociedad

Este desconocimiento de la sociedad y del estado es lo que hace que esta problemática sea más grave de lo normal y que repercuta directamente. Es tomar consciencia de todo eso, de lo que estamos haciendo otras mujeres. O sea, la base del patriarcado está fundada en eso. Obviamente ni la sociedad, ni los funcionarios públicos, nadie se toma el detalle de ponerse a pensar en esto, tiene una base porque nosotras no nos reconocemos. Primero, como mujeres con un trabajo digno y, segundo, por las situaciones que forman todo el ambiente para que nosotras podamos estar en esa posición. Que a lo mejor es vulnerabilidad: madres jefas de familia, migrantes internas-externas, ser de los pueblos, todas en una situación económica difícil.

La opción más viable y más rápida es trabajar limpiando casas; por las condiciones de algunas mujeres que no pudieron ir a la escuela. Lo que nos enseñan a todas de base es limpiar, cuidar, cocinar: como mujeres te atribuyen como algo con que naces haciendo o sabiendo y por lo tanto no cuesta. Estamos hablando de que hay una desvalorización total de la mujer.

Para mí esa es la insistencia más grande: reivindicar, revalorar y reconocer el trabajo del hogar.

Voy a hablar de mujeres, porque me sorprende que haya mujeres hablando de las señoras de San Quintín, de migrantes de nuestros pueblos y tienen trabajando en su casa a una mujer.

No se está hablando de eso, no se habla de un contrato, no hay un acercamiento para informarse. Cuando pregunto (en foros o conversatorios) quién tiene a una mujer trabajando en su casa, alzan su mano y resultan defensoras de los derechos humanos de las mujeres, eso es sorprendente para mí, porque ves la problemática a tu alrededor, pero no ves la problemática en tu casa. Estás llevando esto a todo lo exterior, pero en lo privado no. Las leyes ven eso, lo externo, no lo interno. Hay que hablar de lo privado, cuando estás en tu casa, quién sabe cómo estás tratando a esa mujer, nadie nos deja saber, más que la persona que sabe el trato que está dando. Quizá le paguen en dólares, pero hay cuestiones que no la hacen vivir dignamente.

¿Cuál es tu experiencia como trabajadora del hogar?

Son muchas y te las voy a resumir: despido injustificado y amenazas.

Empleadoras y empleadas

Estamos hablando que la mayoría de violencias ejercidas son de una mujer empleadora hacia otras mujeres que estamos trabajando. Obviamente no estamos en las mismas condiciones de vida. Existe un vínculo mujer-empleadora y mujer-trabajadora. Al convivir con estas personas a diario se les tiene cariño, un vínculo más allá de la amistad y relación laboral, te integras con esa familia, sientes y sufres lo que esa mujer en el hogar.

Hay una delegación de actividades que nos toca como mujeres, en este caso, la empleadora es la única con la que negocias tu pago, el trabajo y tienes trato con ella. De las empleadoras es de donde viene la mayor carga de violencia. Mi personalidad no me permite no involucrarme, eso me ha costado amenazas, porque estamos trabajando para gente que tiene mucho dinero y muchos accesos, tal vez sea un alto empresario, por decir una descripción; estos cuidados que das se pueden tomar a mal.

¿Qué hay con los empleadores?

Mayormente la relación ha sido con las mujeres empleadoras, un par de ocasiones empleadores hombres, hombres solos que no ponen atención a pequeños detalles, a la que tenemos encima es a la empleadora: “Esto no está bien, los niños, la ropa, X cosa”.

Se busca firmar un contrato en Baja California

Proponemos una orden del día, un contrato laboral, guía del buen empleador o empleadora, formada por Trabajadoras del Hogar, como todo derecho nos pertenece: un trato digno, un contrato laboral, liquidación, vacaciones; las cuales no están estipuladas en la ley. El contrato colectivo se propone para que no estemos desalmadas cuando nos despidan o a la hora que se acabe la relación laboral, pues la podemos terminar bien.

Todo esto incluye la conscientización de las trabajadoras, el compromiso de cumplir las actividades bien, a veces nos piden tanto que ni lo hacemos bien. Los empleadores y las empleadoras lo resumen en que no sabemos hacer esto o lo otro. ¿Cómo saben que no me están cargando de actividades en cierto tiempo? A nosotras no nos pagan hasta que vean terminado todo y lo ven bien. Todavía te llegas a topar con quien pasa el dedo en el mueble, o sea es un nivel extremo. Hago esta reflexión: no te queda tiempo ni de limpiar tu casa. Yo puedo hacer el trabajo, tallar bien el baño, tallar los bordecitos del azulejo, pero que me paguen lo suficiente por la actividad. Nos contratan “hazle como quieras”, si veo mierda en medio de donde tengo que limpiar, pues lo tengo que limpiar. Si veo el baño asqueroso lleno de pelos, pues también lo tengo que hacer, porque es la única forma de que me paguen: cuando ya termino mi trabajo.

Hay mujeres que trabajan 24/6 en una casa para una familia, no hay libertad, porque están a servicio completamente, no tienen tiempo de recreación, ni de estudiar, ni de salir o de realizar su vida. Desde mi persona, la propuesta es eliminar totalmente a mujeres trabajando al servicio de familias por tiempo completo. El contrato tiene estas opciones, pero esta es mi propuesta, he estado en esa posición, no es justo que a estas alturas y tiempos, seguimos viendo esto de la burguesía y el virreinato, con mujeres al servicio total de una familia.

Diana Carmona entra a las redes sociales a defender los derechos de las trabajadoras, esto le ha costado la censura en las redes, pues no teme ofrecer ayuda a las mujeres o señalar abusos de empleadoras

Me ha costado la censura en Internet, dentro de grupos, bloqueos, por estar pasando información, una serie de ataques de otras mujeres, no aceptan esto como propuesta para la vida digna de las trabajadoras, sino que es un ataque, es algo absurdo: pedir derechos o reconocimiento de las mujeres que limpiamos casas, es un disparate.

150 por una jornada de 8 horas o 50 dólares por el mismo tiempo y con la misma actividad. Entonces hablamos de la migración ilegal o trabajar con VISA, empleadoras mexicanas pagan el mínimo allá, es muy variado todo y difícilmente se puede determinar esto. Preguntamos a cada mujer que se acerca por acompañamiento, son casos extremos, vienen cuando ya no pueden más, difícil compartir esta información por la censura que tengo en las redes.

Es increíble la organización que tienen las empleadoras, me botaron con perfiles falsos y se organizan para exhibir a las mujeres que trabajan en su casa. Nosotras estamos desorganizadas y ellas organizadas, tienen esas opciones, accesos y relaciones, tienen una vida de élite alta. Como en Tijuana. Corredor Hipódromo es alarmante, de atención inmediata, mejor me corren porque no quieren aceptar información, hay una pantalla donde todo está bien: buen pago, buen trato; pero no vamos a tener seguro social, derecho a vacaciones, ni días pagados con horas extras.

 Mi foto está por todos lados, ya está marcada, me doy cuenta que ya no puedo seguir posteando en tal grupo, así ha sido en un grupo y otro. Esencialmente colonias adineradas como lo serían Playas de Tijuana, La Cacho, Hipódromo, me han botado por la censura de los grupos, porque es un medio de información. En mi muro no puedo extenderme mucho, ni visitar las colonias. Nos están reprimiendo, entonces, ¿cómo?

Trabajos mal pagados

El contexto del país es de bajos salarios en todo, entonces todo va en una escala y las que estamos hasta abajo, como salario mínimo recibimos 350, pero ha cambiado hace poquito, es de 400 pesos por cuatro horas. Algunos lo dan por menos tiempo, depende de las opciones que tenga una como trabajadora; es allí donde las Trabajadoras del Hogar no estamos viendo que la vida es más cara en frontera, si voy a ganar 400 pesos, pero tengo que trabajar en dos casas, porque dejo a mis hijos en un lugar, tenemos que trabajar en dos lugares o tres, para cubrir gastos médicos, guardería u otras cuestiones que no está cubriendo el trabajo informal.

Nunca te dicen cuánto cobras o cuánto vas a cobrar por esto y esto. A mí sí me preguntan ahora, quien se acerca a mí, cuánto cobro por mi servicio, negociamos de la misma manera. Es importante que se nos reconozca, se nos pregunte cuánto queremos ganar por nuestro trabajo, por nuestro tiempo, por el traslado y esfuerzo. Por lo que sé hacer.

El trabajo informal no cubre el Seguro Social

Una mujer que está en la maquila, trabaja mucho tiempo por poco dinero, pero tiene seguro social, si está mal de salud puede ir al IMSS y cubre ciertas enfermedades, mientras tanto una trabajadora del hogar tiene el médico privado, el doctor SIMI o el Seguro Popular, que no cubre las necesidades o enfermedades indispensables de una mujer, enfermedades crónicas o la guardería, que es muy importante. Es un círculo de vulnerabilidad, le estás dando a una familia tu salud, les estás dando tu futuro, porque no estás acumulando puntos como INFONAVIT (El Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores) o Afore.

Algunas mujeres no conocen nada de esto y se aguantan, no dicen nada, no hay una negociación para tener actividades repartidas en tiempos. Eso compartimos con mujeres, cómo negociar su relación laboral, apartar los apegos y también un pago digno por lo que hacemos.

Despidos, Conciliación y Arbitraje

Cuando te despiden te quedas desalmada, sin poder defender esto, aunque no tengas un contrato escrito, vale un contrato verbal, por parte de ambas. No hay información de conciliación y arbitraje. Una defensora o defensor de derechos humanos te dirá que acudas a conciliación y te van a apoyar, pero un proceso largo, tres meses y se extiende más. Vas a citas, mandas citatorios a empleadores y empleadoras; largo, tedioso y cansado. Hay que trabajar para pagar gastos de traslado a Conciliación y Arbitraje. Una opta por dejarlo, total, ya me despidieron, pues busco otros trabajos: la necesidad está. Lo mismo las empleadoras, si no van a aceptar tal pago, otra mujer con más necesidad aceptará este trabajo.

La panorámica es súper grande, mucho de donde rascarle, triste, no tenemos tantas herramientas como mujeres trabajadoras para estarlas apoyando a todas o extendernos a todo el estado, es súper costoso. Tampoco hay opciones, nos invitan a un conversatorio a participar y hacer mención de las mujeres y lo que estamos buscando, pero no hay un apoyo para trasladarnos y no podemos ir. ¿Cómo van a saber estas personas? El estado no garantiza nada, es una pérdida de tiempo estar yendo, pero es lo único que hay. Si no estamos con este grupo de mujeres Trabajadoras del Hogar, que empezaron hace más de 34 años en la Ciudad de México no hay más.

¿Qué está pasando con los trabajos del hogar de los que no hablamos?

Involucra a más de tres millones de mujeres, se habla de 2.5, pero no sabemos cuántas mujeres están trabajando como trata, están siendo llevadas, se puede disfrazar de una recomendación de familiares, eso sí es una trata de personas, de mujeres que es lo más grave, no se le está dando la importancia como tema que es. Las Trabajadoras del Hogar no hacemos ni decimos nada porque no nos queda de otra, tampoco las mujeres que tienen acceso y las herramientas para hablarlo.

Es lo que pasa en los pueblos, llegan personas, “fíjate que hay un trabajo, vas a hacer esto, hay niños, tienes dónde vivir”, eso es importante, condicionando por el espacio donde dormir, te dan alimento y un pago, según bueno. No llegan a trabajar a una casa, traídas en una red de trata de mujeres de donde no pueden salir, tal vez sí, pero con un pago. Te tienes que aguantar porque estás en otra ciudad, no conoces a nadie, nada te queda más que aguantar eso, porque no conoces.

Compañeras por los derechos de las trabajadoras del hogar

¿Nos puedes hablar sobre tu activismo feminista y cómo se relaciona con lo que estás haciendo por las trabajadoras del hogar?

Yo no sé en qué momento una ya es activista, yo creo que no, más bien, esto es personal, político, yo quiero hacerlo, lo voy a seguir haciendo, desde mi posición como feminista, desde un análisis radical. Primero conocí el feminismo y después entré como trabajadora del hogar, como opción de mujer migrante. Obviamente no iba a entrar a la maquila porque era menos dinero, más trabajo y no tendría tiempo para cuidar a mis hijas. Cuando tomé esta opción me di cuenta de todo lo que está pasando. Mi insistencia en temas feministas es porque no hay una mención del grupo de mujeres que somos, se habla de todo, pero no de las trabajadoras del hogar, no se menciona, no hay un activismo real, no hay un movimiento real.

Guante verde como símbolo de lucha por las trabajadoras del hogar

Tengo una crítica muy simple que hace Maricruz Bárcenas (lesbofeminista de Querétaro): El guante verde es símbolo del movimiento de trabajadoras del hogar en México, un guante verde que adoptaron en otro color los demás países de Latinoamérica, un guante porque es una herramienta de trabajo para protegernos de los líquidos. Es igual el color verde para el apoyo al aborto, no digo que sea menos ni más, es un tema importante y general para todas las mujeres. Pero allí me doy cuenta de la ausencia del apoyo feminista para el movimiento de las Trabajadoras del Hogar, hay una ausencia de mención dentro del feminismo.

Yo trato de hablar en los lugares que tienen el acceso y las herramientas para poder hablarlo, donde me invitan a hablar un poquito de esto, hacerles la propuesta de que hablen de otras formas, hay muchas para poder transmitir esto, como con el aborto, hay miles de vídeos, post, pancartas.

No sé cuánta cosa verde vi en México.

El 30 de marzo es el día internacional de las Trabajadoras del Hogar y se hace un llamado también para visibilizar el día.

¿Qué ha logrado el Sindicato en Baja California?

Se han hecho visibles las personajas, las servidoras públicas, las estudiantas y la comunidad feminista. En las redes me bloquean, pero se ha dado visibilidad dentro del feminismo, no sólo en Tijuana, sino a nivel estado y también nacional, porque entonces la corriente ya no es Trabajo del Hogar, sino Trabajo del Hogar junto al feminismo, ya está siendo diferente reivindicar las palabras, allí hay un cambio.

¿Qué planes hay a futuro para el Sindicato?

Abrir un centro de Capacitación y Desarrollo para Trabajadoras del Hogar, para que esté formalizado y certificado el trabajo. No se hace un trabajo completo o bien hecho porque te delegan muchas actividades, no tengo otras opciones, no debemos permitir que nos deleguen muchas cosas. Los empleadores se van a quitar esa idea de que hacemos un mal trabajo, al estar certificadas, podemos comprobar que somos parte del grupo de cuidado de infantes, manejo de alimentos, de químicos, contestar llamadas, emergencias, etc. Empleadoras te dicen que tengas cierto grado de estudios, tenemos las capacidades para hacerlo y tendremos un lugar donde se nos enseñe.

La importancia de nombrarnos dignamente

En México hay un contexto bien especial sobre la mujer indígena, la mujer que trabaja limpiando casas, la mujer vista como prototipo de televisión, se nos ha vendido esa idea en la televisión: la mujer baja hombres o la mujer india María. Estas generaciones crecimos con esta idea: María la del Barrio, Marimar, representa la imagen cargada sobre las mujeres que hacemos este trabajo. Todos se refieren a estas palabras peyorativas, nosotras no las repetimos, insistimos en que se cambien estas palabras con las que se refieren a nosotras. Ni domésticas, ni trabajo doméstico. Eso lo puedo leer en el libro de trabajo doméstico de CONAPRED o en los carteles de la ONU sobre violencia doméstica.

Se tiene que corregir, no es violencia doméstica, es violencia dentro del hogar; no es trabajo doméstico, es trabajo del hogar; no son niñeras, es trabajo y cuidados. Si no lo hace un medio que informa y que defiende la discriminación como la CONAPRED y que esté hablando de trabajo doméstico me deja mucho que desear, se le está pidiendo imposibles al Sistema, al Estado, a la CONAPRED, a los defensores de los derechos humanos, porque están manejando esas palabras.

El origen de esas palabras: doma, domador, doméstico, animales domésticos, es estar uniéndolos, viene desde tiempos ancestrales, desde que pusieron a su servicio a las mujeres, desde el principio del patriarcado. Me imagino lo peor, hay animales domésticos dentro del hogar perteneciente a un amo o una ama, esto viene del mundo que han hecho los hombres para nosotras.

Trabajadoras del hogar

Para mí es personal, es político, es terquedad, es dignidad, es nombrarnos con dignidad porque yo creo que es un tiempo donde las mujeres no sólo tenemos que organizarnos en las escuelas, en pequeños grupos, en trabajos, en todo. Ya fue demasiada explotación que hay sobre las mujeres. Estoy en ese punto de rabia, coraje, ya no puedo sostener más está idea. No quiero cambiarme de trabajo, podría hacerlo, pero no es lo mejor para mí o mi familia, para sostenerme en esta ciudad con prepa trunca, tengo que ganar doble o triple de dinero, porque tengo hijas.

¿Cómo recomiendas que las personas ajenas a este trabajo podamos ayudar?

Que se hable, que se escriba, que se mencione, en cualquier oportunidad yo lo hago, si me gustaría que las compañeras feministas con cualquier postura, tengan en cuenta esto, es un tema urgente. Es mi sostén de vida y el de 2.5 o tres millones de mujeres que vivimos por eso y para eso, es inaceptable el nivel de aguante que tenemos, hay que sacarlo, esa es la propuesta con las compañeras, hablemos de eso, de lo que nos duele.

 Con o sin organización o aprobación del sistema y la falta de voluntad política de servidores y servidoras públicos nosotras estaremos organizándonos, apoyándonos y acompañándonos desde la autonomía.

Como acto de resistencia.

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