Reescrituras contranarrativas

Ilustración de Ophelia Pang vía Pinterest

Por Laura Arauz

 

Sé que callada no soy nada[1]

 

Estoy parada en la orilla

de una noche oscura

sueño con una mujer que orina pus

y que come su propio excremento.

Ella envuelve pájaros heridos

si el viento le diera plumas a sus dedos…

En un lugar interno

algo se revienta.

Sus pensamientos torciendo cuerdas

sé que callada no soy nada

mi garganta tan apretada

que las palabras quedan pegadas

Si el viento le diera plumas a sus dedos

ella enhebraría juntas

palabras e imágenes.

 

 

 

La historia

ha sido memorizada

No puedo olvidarla

 

El pasado colonial,

imposible de borrar.

A veces, una preferiría no recordar.

A veces, una preferiría olvidar,

pero no puede.

 

Tenemos la memoria encarnada,

no podemos olvidar,

no podemos evitar recordar.

 

Heredamos el silencio

porque su función principal

fue provocarnos miedo

Miedo

a través de su silencio impuesto

Miedo

que jamás es autoelegido.

 

Silencio que no tiene nombre

pero que nos atraviesa la piel

se nos instala en los órganos

en nuestro ser.

 

Sí, tu estrategia ha sido el silencio

que conecta con el olvido

con la desmemoria

con tu narrativa

colonial, patriarcal.

 

La boca

es un órgano esencial

la boca

lo que simboliza

La boca

el órgano de opresión por excelencia

la boca

que constantemente es controlada

La boca colonizada

 

Nuestras voces

han sido silenciadas

Nosotras,

hemos tenido que aprender a hablar nuevamente

hemos tenido que aprender a escuchar a nuestras cuerpas

hemos tenido que aprender a escuchar nuestros silencios

hemos tenido que aprender a nombrar

hemos tenido que aprender a confiar en nosotras mismas

hemos tenido que aprender a no ser nuestras propias opresoras.

 

El acto de hablar

es una negociación

porque quien habla es escuchado

y escuchar es un acto de autorización

frente a quien habla.

 

Por eso, dejamos de escucharlos

y comenzamos a escucharnos

escuchamos nuestras propias voces

escuchar es pertenecer

y nosotras

nos escuchamos porque nos pertenecemos

nos escuchamos porque no nos desapareceremos

nos escuchamos porque no colaboraremos

ni con nuestro epistemicidio

ni con nuestro feminicidio

 

Y cuando hablo

¿qué es lo que oyen?

Cuando hablo

¿qué es lo que quieren oír?

 

Tomamos la palabra y rompimos los silencios impuestos

tenemos el control de nuestras voces

pero ustedes, sólo saben decir

que nuestro lenguaje es personal

que si queremos ser tomadas en serio

si queremos ser escuchadas

no podemos hablar desde nosotras

 

Ésta es la política de la ubicación

y no vamos a negarla neutralizándola

para tenerlos contentos

para que dejen de ejercer su violencia contra nosotras

 

En esta jerarquía colonial

las máscaras que nos han impedido hablar durante siglos

son metafóricas

nuestras voces

nos colocan en los márgenes

nuestras voces

no son distorsiones

de tus conocimientos legitimados

nuestras voces

están hablando algo que no debe ser dicho.

Las oprimidas

estamos viendo algo que no debe ser visto.

 

Estamos llamadas por tu lenguaje opresor

por tu lengua rota

a pertenecerte

a volver a “nuestro lugar”

y allí, bajo tu yugo

¿qué otra cosa podría ser para nosotras?

¿la muerte, la violación,

la desaparición forzada,

la explotación, el encierro,

el silencio?

 

No seremos forzadas a mirarnos

como tú nos miras

Nuestras historias personales han sido

durante tanto tiempo

tus reportes de racismo, clasismo, sexismo, opresión y muerte

 

Tu narrativa no nos describe

en cambio, nuestras historias personales

narran nuestra posición en el mundo

Al hablar, mis palabras me colocan en un lugar

y yo escribo porque tengo historia

porque frente a la autorización

respecto a ¿quién puede hablar y quién no?

nuestro lenguaje dejará de estar roto

nuestro lenguaje dejará de rompernos.

 

Hablamos porque tenemos historia.

 

 

De vuelta a nosotras

¿Dónde comenzó el dolor?

el malestar interior

comenzó

¿con mi madre?

¿con mi abuela?

acaso, ¿es anterior a ellas?

Robaron nuestros nombres

arrancaron nuestras lenguas

Confrontamos tantos peligros

que cuando nacemos tenemos el miedo impregnado en la piel

Aún no logro dormir

también nos robaron las noches

¿cuántas veces nos deshicimos de nuestros sueños?

¿cuántas veces nos negamos a nosotras mismas?

Para enseñarme a sobrevivir

mi madre y mi abuela

buscaron el sentido de la violencia

“nadie te va a salvar” mi´ja

“tendrás que hacerlo tú sola”

repetían

¿Cómo empezar de nuevo?

hemos resistido

seguimos resistiendo

no hemos dejado de pelear

pero confío porque

juntas abarcamos tantas opresiones

juntas somos fuertes

juntas amenazamos a nuestra opresión

juntas cambiamos el mundo.

 

Ilustración de Sylvia Takken vía pinterest

 

 

¿Qué cosa es la cuerpa cuando ha desaparecido?

 

en este desierto

donde permanece

invisible

ausente

fragmentada

quemada

sin nombre    sin rostro     sin hogar

en los periódicos

en la memoria.

 

¿Qué cosa es la cuerpa cuando atraviesa soledades?

 

multitudes de huecos danzando

a la intemperie

colisionándose

sin armas

ese privilegio que se gana

a través de múltiples pérdidas y muertes

 

¿Qué cosa es la cuerpa cuando está en búsqueda?

 

indefinible e incierta

angustiada

insomne

doliente

hambrienta

reconstruyendo las palabras

la memoria

resistiéndose a desaparecer

 

 

Soy frontera
he estado demasiado abierta
al mundo
escucho sus voces, sus pasos
resonando en mi interior
somos espejos reflejando la luz del día.

Soy frontera
pasan por mi sus historias
me palpitan las pupilas
se me agita la fauna
siento su rabia
pero no lloro, las miro
siento su calor y su frío
las acompaño en su paso
por la noche
en mi interior escucho
aullar a los lobos que
amenazan siempre con devorarnos
la alegría hasta consumir nuestra luz
y dejarnos sedientas a mitad del desierto
hacía nuestro verdadero camino.

Soy frontera
creo mis propias distancias
se me llena la cuerpa de incertidumbre
me miras como tu enemiga
tienes miedo
me responsabilizas de tu falta de amor
y de empatía

Soy frontera y
me hago amiga de la noche
observo el ciclo de la luna
alimento a mis cactáceas
bebo té de árnica
comprendo la caída
de las hojas de los árboles
la tardanza de la lluvia
este verano

Soy frontera
llevo mi altar
este mapa
con grietas    palabras     historias
con olor a coco y a canela
con “soledad” de fondo
y esta llama que resiste
hasta los huracanes
pero ya se aviva.

 

Ilustración de Léa Mautpetit vía Pinterest

 

Cuerpa des-habitada

 

La cuerpa está habitada sobretodo de vacíos

¿Cuántos has logrado contar hasta hoy?

¿Cuántos han sido causados por la guerra?

¿Cuántos por tus miedos, por tus silencios?

 

La cuerpa

ese territorio de ausencias,

es una cuerpa desarticulada

hallada a la orilla de una carretera,

en una fosa

en el canal de aguas negras

en un hotel

en su propio hogar.

 

La cuerpa trastocada por la guerra

no puede nombrarla, pero la siente

ha sido atravesada, ha desaparecido

está desarmada, descarnada

 

¿Cómo se nos cuela la guerra

que no podemos nombrarla

hasta que sentimos la muerte?

que tiene olor a sangre,

que nos llena de agujeros, de vacíos

que nos deja cicatrices, ausencias

irreconocibles.

 

Las cuerpas que desaparecen y que nunca volverás a ver

las voces que has olvidado

los olores que te transportan a algún punto perdido en el tiempo

la esperanza de encontrarlas

incluso bajo tierra

 

¿Qué se puede hacer con tantos vacíos?

¿Puedes mirar a través de mí?

Siente

¿Puedes atravesarme?

¿Soy más liviana, más transparente?

Las cuerpas que buscan cuerpas corren el riesgo también de desaparecer.

 

Ilustración de Isabel Feliu vía Pinterest

 

[1] Este texto es producto de un ejercicio escritural a partir de la lectura de Gloria Anzaldúa en la Comunidad de Mujeres Magenta.

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