[Opinión] Lo que las lesbofeministas hacen

“Alesbiánate, ¿no?” Fuente. Archivo histórico del Movimiento de Lesbianas Feministas de Yan María Yaoyólotl 1976-2018.

 

 

Por Maricruz Bárcenas

La división entre mujeres lesbianas y heterosexuales dentro del feminismo no es una diferencia de orientación sexual como la formación liberal (feminismo blanco) y neoliberal (cuir) nos han hecho creer. La separación entre feministas lesbianas y heterosexuales radica en las diferencias políticas, en los análisis, comprensión y confrontación que cada grupo hace de la realidad.

Para las lesbofeministas es indispensable entender la construcción social del sexo y las bases materiales en las que se ha justificado, la forma en cómo se reparte el trabajo y sus correspondientes herramientas entre los sexos (división sexual del trabajo), pero también entre las mujeres de diferentes clases económicas y raciales. En tanto, las feministas heterosexuales se vuelcan a pensar el género y sus posibilidades de transformación (o más bien, de adaptación) a partir de los requerimientos que el sistema económico va necesitando.

Para las lesbofeministas, no existe ninguna otra apuesta política que priorice la lucha contra la opresión de las mujeres ni trabaja a conciencia para destruir esa opresión como lo debería ser el feminismo. Para las heterosexuales, por el compromiso y la dependencia que tienen a los hombres, es indispensable que sus reflexiones sean en torno a las necesidades de los hombres al tiempo que buscan igualárseles y entrometerlos a las reflexiones que se pretendían radicales, así, ocupan su tiempo en hablar de estereotipos mientras evitan hacer análisis sobre la violencia, los tratos degradantes y crueles que ellos hacen sobre las mujeres ignorando con imprudencia que solo a otras mujeres llegaremos a importarles lo suficiente como para emprender acciones radicales de cuidado y protección mutua.

Las lesbofeministas no negociamos con el patriarcado, las heterofeministas sí, y lo hacen legitimando los puestos de poder que ocupan otras mujeres, aunque estas tengan una agenda antifeminista (cosas básicas y simples como acceso de las mujeres al trabajo re-mu-ne-ra-do).

Y aunque hay muchas más características importantes y relevantes, cierro este comentario diciendo que mientras las feministas heterosexuales buscan hermanarse entre sí en determinados momentos con otras para adaptarse al sistema a través de la negociación institucional que es ordenada y mediada por los hombres (patriarcado), las lesbofeministas buscamos la organización colectiva, la respuesta colectiva, consciente y alejada de todo hombre y sus instituciones (por tanto fuera de su legitimación) por medio del amor radical entre mujeres: el separatismo.

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