[Opinión] Contra la gbtfobia y por las lesbianas

Por Maricruz Bárcenas

El mayor logro de la lucha contra la homofobia, bifobia y transfobia es cuando las lesbianas entendemos que esa no es nuestra lucha, esa lucha que nos incluye en primera fila para solidarizarnos con gays y trans hasta que ya no logremos ver que las violencias que nosotras vivimos no son nombradas, ni vistas, ni consideradas relevantes, cuando esas luchas otras nos ocupan tanto que es imposible mirarnos a nosotras mismas como sujetas con pensamiento propio.

El 17 de mayo para mí dejó de ser un logro cuando entendí que las lesbianas no vivimos homofobia, tampoco lesbofobia; llamarles fobias es un determinismo biológico, una conveniente disculpa a la misoginia. Las lesbianas no somos víctimas de crímenes de odio, aceptar que nuestro exterminio simbólico, epistémico y material son casos aislados ocurridos porque el o los asesinos no amaron lo suficiente es despolitizar nuestras resistencias históricas, es pretender que toda nuestra existencia pertenece al campo de las emociones y los sentimientos, y no a crímenes políticos motivados por la socialización patriarcal. No nos confundamos, no dejemos que nos sigan confundiendo. La “lesboginia” es una violencia sistemática que se ejecuta sobre las sexuadas mujeres que no se ajustan al modelo productivo [capitalista] y reproductivo [heterosexual].

La violencia hacia las lesbianas no puede ser entendida sin el componente de la misoginia y la heterosexualidad, y no hay mujer que nunca haya sido aleccionada en esta, ¿o cómo se explican que a temprana edad las niñas ya saben que deben hacer ciertas cosas si no quieren ser consideradas una de esas innombrables? ¿cómo se explican que las mujeres no quieran ser llamadas lesbianas aunque en su vida hayan conocido a una? ¿cómo se explican el afán de las heterofeministas para no ser confundidas con lesbianas promotoras del sexo antifecundativo? ¿cómo se explican que la teoría lesbiana-feminista poco a poco se esté convirtiendo en la teoría a contentillo de lo que radicalmente denuncia? ¿cómo se explican que haya lesbianas que consideran que “su asunto” no es problema si nadie se entera? Interiorizamos la lesboginia, porque hicimos nuestra cada palabra peyorativa, cada rechazo y cada segregación dirigida a la mujer que no quiso ni erotizó el servir a un hombre con una sonrisa, un abrazo o con la vida entera.

Por eso, ahora celebro cuando las lesbianas nos sabemos subversivas, cuando retamos a la heterosexualidad negándonos adaptarnos a ella, cuando comenzamos a acompañar y amar a otras mujeres sin privilegiar el relacionamiento exclusivamente sexual, cuando nos negamos a ser para consumo, cuando le decimos no a la rebuscada teoría que berrea que la opresión histórica de las mujeres existe por obra y gracia divina, cuando nuestras principales interlocutoras son las mujeres de nuestro alrededor.

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