[Reportaje] De La Pepa a Kleo: 8 años de violencia extrema contra las lesbianas en AL

Por Angélica Jocelyn Soto Espinosa

Ciudad de México, abril 2018

 

En lo que va del 2018 al menos dos mujeres activistas, una de ellas negra, y ambas abiertamente lesbianas, fueron asesinadas en América Latina. El asesinato de la activista María Guadalupe Hernández Flores “Kleo” en México y de la concejala Marielle Franco en Brasil –ambos en el mes de marzo- son los eslabones más recientes de una cadena de casos de violencia extrema contra aquellas que, además de ser mujeres, se reivindican lesbianas.

Éste es un recuento de casos que preparó La Crítica con documentación hemerográfica para mostrar que, al menos en la región, el asesinato de una mujer lesbiana no es ningún caso aislado; por el contrario, estas historias juntas demuestran que los estigmas, el rechazo de la comunidad y la familia, la violencia extrema y la impunidad son una constante cuyo propósito es perpetrar e invisibilizar lo que las activistas han empezado a nombrar como lesbicidios.

 

Similitudes: ¿Coincidencia o patrones?

 

La lista la inaugura Natalia Noemí Gaitán, mejor conocida como “La Pepa Gaitán”. Ella tenía 27 años, era trabajadora social y activista por los derechos de las lesbianas. En 2010, un 7 de marzo, la asesinaron en Córdoba, Argentina. Su atacante, Daniel Torres, era el padrastro de su pareja y se oponía a que hubiera una relación entre ambas. Él le disparó con un rifle, pero las autoridades hicieron una autopsia para descartar que “La Pepa” hubiera muerto por consumo drogas. Cuando fue detenido, el agresor y su defensa legal argumentaron que la activista “daba miedo” por su apariencia física y su comportamiento. Luego de un largo juicio, el asesino fue sentenciado a 14 años de prisión sin el agravante de feminicidio o crimen de odio. Graciela Vázquez, la madre de Natalia que siempre buscó justicia para su hija, falleció el 10 de abril de este año.

Imagen: Pepa Gaitán, tomada de Cosecha Roja

Cuatro años después, en febrero de 2014, asesinaron en Paraguay a Deysi Aguilera, otra joven activista lesbiana conocida en su comunidad por participar en batucadas y marchas. Antes de su muerte, ella acusó ante las autoridades a su padre, quien –dijo- la acosó sexualmente después de que declaró a su familia que era lesbiana. Ella tuvo que huir a un refugio y luego consiguió el departamento en el que vivía. Ahí la encontraron sin vida, pero “ante la falta de pruebas” el caso se investigó como suicidio.

Imagen: Deysi Aguilera, tomada de Ea.com.py

En 2015, en Venezuela, asesinaron a balazos a Giniveth Soto, también activista lesbiana que propugnaba por el matrimonio entre personas del mismo sexo cuando se discutía su legalización en el país. Acababa de casarse (en Argentina) con una mujer y recién tenía un hijo. Su asesinato no se investigó como crimen de odio, sino que se vinculó con el robo de un automóvil. Su pareja continuó en la defensa del matrimonio igualitario.

Imagen: Giniveth Soto. Tomada de Panorama

Pero el 2016 fue el peor de todos los años con al menos 8 asesinatos públicos en México, Argentina, Colombia, Chile, Bolivia y Brasil. Entre ellos llamó la atención el caso de la colombiana Jessica García Molina, de 26 años, que fue asesinada a balazos por unos motociclistas en plena plaza pública. De acuerdo con información de la prensa, la joven había sido amenazada por sus vecinos al declararse lesbiana y fue acusada sin pruebas de abusar sexualmente de una niña. No hay información sobre en qué derivaron las investigaciones.

Imagen: Jessica García Molina. Tomada de Caribe Informativa

Ese mismo año, también en Colombia pero en el mes de noviembre, asesinaron a Estefany Stefanell Pérez, de 27 años. Era comerciante y toda la comunidad sabía que era lesbiana y activista. Como a Jessica, a ella también le dispararon desde una motocicleta hasta dejarla sin vida. En lugar de ayudarla, sus vecinos movieron el cuerpo y le quitaron la ropa para saber “si era mujer”. Tampoco hay información sobre las investigaciones.

Imagen: Estefany Stefanell Pérez. Tomada de El Heraldo

El asesinato en 2016 de Vanesa Gamboa, en Chile, y el de Varinia Buitrago, en Bolivia, son parecidos entre sí.  En el primer caso, Vanessa fue asesinada a puñaladas presuntamente por su pareja mujer, a quien se le sentenció por feminicidio; y en el segundo caso, Varinia –estudiante de psicología- desapareció por varios días y después encontraron su cuerpo con signos de violencia y semen; durante la investigación siempre se culpó del asesinato a su pareja mujer.

Imagen: Varinia Buitrago. Tomada de Correo del Sur

En México, ese mismo año, asesinaron a Jessica Patricia González Tovar, una joven de 21 años que trabajaba como obrera. A ella la atropelló y le disparó un hombre que minutos antes la había insultado por estar con su pareja mujer. El atacante huyó. Antes de investigar los hechos, las autoridades estatales torturaron a su pareja para que se declarara culpable, y al principio se negaron a investigar este asesinato como feminicido.

Imagen: Jessica Patricia González Tovar

Marcela Crelz fue otra lesbiana asesinada en 2016, en Argentina. Las autoridades acusaron del asesinato a su madre, quien presuntamente se opuso a que se relacionara sentimentalmente con otra mujer.

En ese año, en Brasil, asesinaron a Luana Barbosa dos Reis Santos. La joven negra, madre de un hijo, fue golpeada públicamente por militares y murió cinco días después. La comunidad y su familia, que presenciaron los hechos, relataron que fue abordada por los agentes del Estado, quienes intentaron detenerla para acusarla de portar drogas sólo porque “parecía hombre y era pobre”. Ella se negó a la revisión y se defendió, por lo que los militares le quitaron la blusa públicamente para “verificar si era mujer” y después la golpearon en el vientre. En 2017, la justicia militar decidió archivar el caso por “ausencia de material delictivo” en contra de los militares.

Imagen: Luana Barbosa dos Reis Santos. Tomada de Globo

Otro caso de ese año fue el de Nicole Saavedra Bahamondes, de 23 años, asesinada en la comuna de la Provincia en Limache, Chile. De acuerdo con las notas de prensa, toda la comunidad sabía que la joven era lesbiana porque ella lo reconoció abiertamente. Nicole primero desapareció y luego encontraron su cuerpo con signos de tortura en un espacio público, pero con todas sus pertenencias a un lado. Hasta diciembre de 2017 el caso no tenía ningún imputado.

Imagen: Nicole Saavedra Bahamondes. Tomado de Confidencial.cl

Otro 7 de marzo pero de 2017, en esa misma comuna de Chile, encontraron el cuerpo de Susana Sanhueza, una joven abiertamente lesbiana que habría desaparecido tres días antes. En este caso, la investigación no avanzó más porque el principal agresor presuntamente se suicidó. Exactamente en ese mismo lugar, pero 8 años antes, encontraron el cuerpo de María Pía Castro, futbolista de 19 años y también lesbiana; aquí el caso está por prescribir sin culpables.

Imagen: Susana Sanhueza. Tomada de CIEG Chile

Imagen: María Pía Castro. Tomada de El Ciudadano

Un año y un día después, el 8 de marzo de 2018, la lista de asesinatos se inauguró en Brasil con el homicidio de Marielle Franco, política y defensora de los derechos humanos de las mujeres. Se oponía a la militarización del país, pero constantemente se reivindicaba negra y lesbiana. Ella fue baleada mientras iba en un auto. Todavía no se ha señalado a ninguna persona responsable, ni se han esclarecido las causas del asesinato.

Imagen: Marielle Franco

La activista por los derechos de las lesbianas, María Guadalupe Hernández Flores, también conocida como “Kleo”, desapareció en México el 11 de marzo pasado. Días después encontraron su cuerpo abandonado en una comunidad en Guanajuato. Hace cinco días, la Fiscalía General de Justicia de Guanajuato afirmó en un comunicado que el asesinato de Kleo se había esclarecido, y dijo que la joven fue baleada en la cabeza por un hombre que la despojó de su auto y a quien se le procesará por homicidio calificado y no por feminicidio.

Imagen: María Guadalupe Hernández Flores

 

América Latina: sin información sobre asesinatos de lesbianas

 

Un lesbicidio es la violencia extrema y fulminante que se ejerce contra las lesbianas, tanto las que se autodefinen como tales como las que son leídas así. Las lesbianas son castigadas por los hombres cercanos en lo privado, porque son su propiedad privada, pero el lesbicidio es un crimen político, es sistémico, es la forma como se castiga a todas las que se salen del destino establecido. Las violencias contra ellas son continuas y se normalizan, lo que las hace invisibles, explicó en días pasados a La Crítica Maricruz Bárcenas, lesbofeminista integrante de la colectiva La Tortillería Queretana y amiga de Kleo (Puedes leer la entrevista completa aquí).

Un botón de muestra de ello son estos asesinatos, pero también que al día de hoy se tiene plenamente identificado que en Latinoamérica se localizan 14 de los 25 países donde más se asesina a mujeres por razones de odio; y al menos cada día ocurren 12 casos de feminicidio en toda la región, según datos la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), pero no existe una cifra igual para nombrar cuáles de éstos han sido contra mujeres lesbianas por ser lesbianas. Como mostraremos en una segunda entrega, la poca información estadística sobre el asesinato de lesbianas es recolectada y documentada en cada país casi exclusivamente por colectivos de lesbianas feministas, ya que las autoridades no están registrando datos importantes sobre la relación de una víctima de feminicidio con su victimario ni el contexto de violencia que antecede al asesinato.

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