“Levantaré sus banderas como lo hicieron con la mía”

Por Tatiana Duque

“Gracias por existir amigos. Ya no sé qué más decirles. Gracias por el cariño. Prontito nos juntaremos y levantaré sus banderas como lo hicieron con la mía”, escribió Higui en una carta que se difundió días antes de conocerse su excarcelación después de permanecer 7 meses privada de la libertad por haberse defendido de un intento de violación que buscaba “corregirla” y disciplinarla por ser lesbiana.

Eva Analía de Jesús conocida como Higui, por su amor al fútbol, fue detenida en octubre de 2016 cuando 10 hombres quisieron violarla por ser lesbiana y para defenderse, acuchilló a uno de sus agresores, Cristian Espósito, que luego falleció. Claramente sólo tuvieron en cuenta las declaraciones de los agresores para dictar su prisión preventiva y comenzar un proceso para juzgarla por homicidio. No importó la violencia a la que fue sometida por el hecho ser lesbiana. Ni su cara desfigurada por los golpes y puntapies. Ni su ropa rasgada. Ni su testimonio, “te voy a hacer sentir mujer, forra lesbiana”, le dijo Espósito mientras la golpeaba. Ni los antecedentes de hostigamientos a los que tenía que enfrentarse: en el 98′, solo por nombrar uno de tantos, amarraron a su perro a la ventana de su vivienda, en Mariló, y le prendieron fuego a la casa.

Higui, como tantas otras mujeres, no encontró justicia en la Justicia. Encontró discriminación, abandono y machismo. Se encontró con un sistema violento que sigue protegiendo a los privilegiados del patriarcado. Higui no tuvo ninguna representación que la defendiera hasta que llegó Raquel Hermida, abogada y presidenta del equipo interdisciplinario “Red de Contención”. Para Raquel, el dictamen que ordenó la excarcelación de Higui ayuda a “…empezar a hablar de qué es una ‘violación correctiva’, que no solo tiene por finalidad el abuso sino modificar la identidad de una persona”.

Sin embargo, la libertad de Higui no fue producto de proceso consecuente con la perspectiva de género. A pesar de reunir las causales para declarar la legítima defensa, Higui fue procesada por homicidio. En lugar de vincular a los machos hostigadores en un proceso judicial por intentar violarla, por hostigarla, agredirla y golpearla, estos quedaron libres ocupando el lugar de víctimas.

Para Luciana Sánchez, abogada de Lesbianas y Feministas por la Descriminalización del Aborto, la decisión adoptada por la Cámara de Apelaciones y Garantías de San Martín es “un hecho más cercano a la ‘buena conducta’ que porque se haya analizado a profundidad los prejuicios y estereotipos lesbofóbicos que inundan el caso y constituyen el único sustento de las decisiones judiciales adoptadas hasta ahora. Así, Higui inicia su camino de transformación de la lesbiana perversa hacia la lesbiana víctima.”

La verdad es que el Estado no nos protege ni reclama por el restablecimiento de nuestros derechos, lo hacen los movimientos feministas. La libertad de Higui es la prueba. La de Belén, también. Qué seríamos nosotras, sin nosotras.

Comments

comments