[Opinión] Hace 4 años conocí el lesbofeminismo

 

 

Por Mara Cabrera

 

Hace 4 años me encontré con la radicalidad cuando conocí el lesbofeminismo. En ese entonces, vivía en el closet. A los 18 años, luego de medio salir y reconocerme como lesbiana, me volví a meter. Ese lugar fue dolorosísimo para mi. Mi proceso de radicalización ha sido liberador en cuanto esto se refiere; finalmente, reconocerme y vivirme como lesbiana, ha implicado que me sienta libre y honesta conmigo misma. Sin embargo, la radicalidad no es precisamente el lugar más cómodo del feminismo. Vivirme como lesbofeminista ha implicado muchas cosas, entre ellas, una de las más dolorosas: reconocer la lesbofobia que siempre ha habitado en mi interior.

 

Reconocer lo que es y cómo se ve la lesbofobia me ha hecho analizar mucho mi vida cuando me vivía como feminista liberal posmo. En ese entonces, aunque todo lo cuir no me hacía mucho sentido, pensaba que era muy progre y  muy abierta de mente, que yo no era lesbofóbica en lo absoluto. Qué lejos de la realidad estaba. Mientras pensaba todo esto, me odiaba profundamente. Odiaba el hecho de que estaba encerrada en una relación heterosexual, sin embargo, buscaba formas de explicar mi situación y de no afrontar la realidad. Me decía “es que soy bisexual”. Inclusive, llegué a pensar “¿será que soy trans?” Pero nunca, nunca daba en el clavo, nunca lograba explicarme a mi misma qué era lo que pasaba: que me odiaba por ser lesbiana.

 

Recuerdo desde muy chica darme cuenta de que no me gustaban los niños, a mi me atraían las mujeres. Recuerdo identificarme con unas chicas lesbianas amigas de mis hermanos que, aunque en ese momento no se vivían como lesbianas, eventualmente lo han hecho. En ese entonces, cuando niña, no entendía porqué me identificaba con ellas, inclusive no tenía conocimiento de la palabra lesbiana. Pero en algún momento, entendí que eso que sentía no era lo que se supone que sintiera. Y el reflejo en el espejo no me gustaba pues reconocía a la lesbiana en mi. Entonces, comencé a reprimirme y buscar formas de no ser eso que no podía ser, que se no supone que fuera.

 

Llegar al lesbofeminismo implicó, primero que todo, entender que la heterosexualidad es un régimen creado para oprimirnos a nosotras las mujeres. Esto fue un parte aguas y provocó que comenzara a cuestionar el porqué había reprimido por tanto tiempo mi lesbiandad. Entre otras cosas, también implicó el que comenzara a ver la lesbiandad como política y a entender el amor entre nosotras como amor lésbico. Ha sido y continúa siendo un proceso doloroso pero liberador. Reconocer el daño que me he hecho y comenzar a amarme a mi misma ha implicado buscar formas de perdonarme. Además, este proceso ha implicado el reconocer la lesbofobia que ha sido infligida sobre mi y a la vez lo naturalizada que tenía toda esa violencia como para no ver ese trato de los demás como lo que realmente era.

 

Ahora, en este proceso de reconocimiento y sanación, se me hace difícil encontrar las palabras para explicarlo todo, tengo muchísimas dudas. Recuerdo a Andrea Franulic cuando habla sobre el orden simbólico, que es de ellos y patriarcal y que, por lo tanto, nosotras no tenemos nuestros propios símbolos para poder explicar nuestras experiencias, que tenemos que buscar otras formas. Y aquí ando, toda confundida y un poco perdida pero intentando buscar esas formas entre nosotras, intentando sanar y estar cada día un poquito menos rota.

 

 

 

 

 

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