[Entrevista] El lesbicidio de Kleo, análisis de Maricruz Bárcenas

 

Por Menstruadora

Kleo vivía en Coroneo, Guanajuato, municipio ubicado casi en los límites con Michoacán y Querétaro. Su vida transcurría entre Guanajuato y Querétaro, por eso la conocían activistas feministas de ambos lugares.

En la Ciudad de Querétaro la conoció Maricruz Bárcenas, lesbofeminista y además integrante de la colectiva lésbica La Tortillería Queretana:

Ma. Guadalupe Hernández Flores “Kleo”

La  primera vez que vi a Kleo de cerca fue en un taller de teatro, llegó un poquito tarde y tímidamente entró, yo ya la ubicaba de vista de otras actividades que hacía La Tortillería Queretana, y en general, de manifestaciones feministas y LGBT. La primera vez que hablamos directamente fue en ese taller y al día siguiente, lo primero que hizo fue extender su mano y regalarme una piedra, ¡me regaló una piedra de río! y me dijo que admiraba mucho el trabajo que hacíamos en la colectiva, días después me regaló otra piedra, esta vez una piedra de alumbre.

Kleo era tímida en un primer momento, hablaba despacio, bajito, pero tenía una risa muy escandalosa.

Como casi todas las actividades de la colectiva han sido autogestivas, todas hemos aportado en la medida de nuestras posibilidades. Kleo ponía su auto para transportar los instrumentos, los garrafones de la batucada, o para transportarnos a nosotras mismas. Ella aunque vivía en Guanajuato se quedaba hasta noche en Querétaro para repartir a sus respectivas casas a todas, era una forma muy linda de solidarizarse y aportar al cuidado colectivo.

Me enteré de su asesinato por una amiga de la colectiva. Una noche antes nos habíamos enterado que estaba desaparecida y compartimos la ficha. Mi amiga tiene vínculo cercano con las amigas de Kleo en Guanajuato, por lo que fue por medio de ellas que nos enteramos. En un primer momento me costó trabajo creer que estaba desaparecida y luego que había sido asesinada, tardé bastantes horas o días en que me cayera el veinte, creo que es la negación y la incredulidad de que el patriarcado nos alcanza a todas de alguna u otra forma y que ninguna estamos exentas.

Lesbicidio

– Desde hace algunos días en redes sociales se ha compartido una ilustración donde se señala que el asesinato de Kleo fue un lesbicidio, ¿qué es un lesbicidio?

Un lesbicidio es la violencia extrema y fulminante que se ejerce contra las lesbianas, tanto las que se autodefinen como tales como las que son leídas como tales, y que fuimos sexadas como mujeres desde el nacimiento, es parte del continuo de violencia que vivimos todas las mujeres por la interpretación de una realidad anatómica, pero que en el caso de las lesbianas el feminicidio se caracteriza por la invisibilización que vivimos toda la vida las lesbianas.

A todas las mujeres nos socializan más o menos de la misma forma a partir de una realidad anatómica que está atravesada por la clase y la idea de raza, esa realidad anatómica es lo que llamamos sexaje, desde donde se entiende que debemos de hacer o destinar nuestro cuerpo para ciertas cosas, según lo que dicta el patriarcado y el capitalismo, que está articulado a través de la heterosexualidad obligatoria. Por ejemplo, atender a papá y hermanos en la infancia; en la edad adulta casarnos, resignarnos a que nos embarecen, parir y atender al marido y a los hijos; en la vejez, seguir cuidando del marido, de los hijos, de los nietos y si nuestro infortunio es tal, también de los yernos. Aunque sobra decir que ya no es necesario casarnos, pero una función primordial de esa articulación heterosexual es no dejarnos de reproducir.

Cuando las lesbianas decidimos, también en el caso de las lesbianas que creen que no decidieron nada, rechazar esa obligatoriedad de la heterosexualidad, se ejercen una serie de violencias sobre nosotras que son continuas, que a fuerza de repetición se van normalizando y que son invisibles. Por eso uno de los temas más importantes que ha tenido el movimiento de lesbianas, al menos en la historia contemporánea es la visibilidad.

Históricamente a las mujeres nos han destinado, justo por el patriarcado y el capitalismo, o el protocapitalismo en su momento, a espacios llamados “privados”, así que la violencia que se ejerce sobre las lesbianas puede ser interpretada como “inexistente” y ese es el argumento que tienen muchas feministas heterosexuales y activistas GBT: “que las lesbianas sufrimos menos discriminación” o “ninguna discriminación”, pero lo dicen a partir de una reflexión que es patriarcal.

Al estar confinadas todas las mujeres a los espacios privados, quienes se encargan de reglamentar, re-dirigir o castigar en todo caso, a las mujeres que se salen del patrón, son los hombres cercanos, hermano, papá, abuelo, los tíos, etcétera, por lo que no es necesario que se desarrollen otras formas de violencia que consideramos institucionalizadas porque esa violencia está reglamentada desde la casa.

En el caso de los hombres homosexuales sí se ha requerido violencia institucionalizada, por ejemplo, a lo largo de la historia oficial se pueden encontrar casos de varones homosexuales que fueron juzgados por el delito o el pecado de sodomía, uno de ellos Oscar Wilde, sin embargo, de lesbianas no es posible hacerlo con tanta facilidad porque 1) las herramientas metodológicas, conceptuales y epistémicas que utilizamos casi en su mayoría son patriarcales, eso impide mirar las relaciones lesbianas como posibles, incluidas las que ocurrieron en otras épocas; y 2) ese mismo sesgo hace que las lesbianas no entraran ni siquiera en el marco legal que penalizaba sus relaciones, es decir, las relaciones lésbicas eran consideradas imposibles, por lo tanto, no requerían de una tipificación como tal para su falta. Esto significa que lo que han hecho los hombres siempre ha sido relevante porque vivimos en el patriarcado y es por eso que tenemos más datos de la historia de la homosexualidad así como de lo llamado trans, que de lesbianas, porque al final ellos son hombres y al patriarcado le importan los hombres.

Las lesbianas son castigadas por los hombres cercanos en lo privado, porque son su propiedad privada. A los homosexuales se les juzga públicamente porque no pertenecen a nadie, son sujetos, no dependen de nadie.

Por eso se suele pensar que la violencia sobre lesbianas es inexistente, pero nosotras decimos es invisibilizada, porque es parte de un continuo que ya no logramos ver porque lo entendemos como parte del vivirse lesbiana, esa es la tragedia: ¿cómo es que nos cuesta tanto identificar cuando un acto que atenta contra la integridad de una mujer lesbiana es por ser lesbiana? Y en cambio lo podemos leer solo como una discriminación racista o clasista o cualquier otra, menos por ser lesbiana.

El lesbicidio es un crimen político, es decir, que no pertenece al campo privado, no es una cuestión alejada, individual, personal, sino que es sistémica, es la forma como se castiga a todas las que se salen del destino establecido, pero lo importante de esto, es que al vivirse desde la individualidad de cada lesbiana se hace muy difícil que identifiquemos que son violencias que todas las lesbianas hemos vivido en mayor o menor escala.

Cuando algunas lesbianas logran salirse de la reglamentación que se hace en los espacios privados, es cuando ya entran en juego aquellas violencias que consideramos visibles o relevantes o institucionalizadas, que tienen que ver por ejemplo con la prohibición del matrimonio igualitario y con otros temas conocidos mediáticamente, por eso nuestro reto es hacer visible que por más que la violencia ocurra en las casas no deja de ser estructural.

La violencia a las lesbianas, aunque se ejerce en lo privado, no debe tampoco considerarse que únicamente va a ser ejecutada por hombres de la familia, pueden ser también maestros o sacerdotes, figuras de autoridad dentro de las instituciones u hombres cercanos fuera de ellos, como vecinos o amigos.

Esa serie de violencias que se viven y que son invisibilizadas pueden provocar el exilio de la lesbiana, tanto el exilio desplegado por la propia familia hasta el exilio social cuando entran en juego grupos más amplios como la escuela o alguna institución, así como espacios territoriales y geográficos.

La motivación que lleva a que las mujeres lesbianas sean violentadas, incluidas lo que mal llaman “violaciones correctivas”, así como los mismos lesbicidios, tiene que ver con la socialización patriarcal de todos los hombres, porque no se están viendo favorecidos por esa elección de las lesbianas hacia otras mujeres ya que no se pueden apropiar de ellas de manera directa.

La importancia de mantener a las lesbianas en lo privado radica en que no se considere la lesbiandad como una posibilidad feliz y plena de vivirse en esta cuerpa sexada de mujer, por eso operan esta serie de violencias que llamarían “mínimas”, y que no lo son, cuyo fin es que la lesbiandad no se presente como opción ni como posible para otras mujeres; así que un lesbicidio es también un mensaje para las mujeres heterosexuales.

 

Collage: La Tortillería Queretana (FB)

Kleo: Lesbicidio

El asesinato de Kleo es un lesbicidio porque un lesbicidio no debe ser considerado solo el acto del asesinato, sino todos los precedentes de violencia que hay y que justo que en el caso de Kleo están, por tanto es increíble que digan que no tiene nada qué ver con que fuera lesbiana cuando ella se paraba en todos lados diciendo públicamente que era lesbiana, continúa explicando Maricruz Bárcenas.

Un argumento que he leído en algunas notas es que a quienes la asesinaron se les hizo fácil asesinarla porque estaba sola, porque sabían que estaba sola, pero si recordamos que una de las características de la violencia hacia las lesbianas es el exilio, como mencioné antes, el exilio atraviesa toda la vivencia lesbiana porque nos están condenando al ostracismo y a la soledad.

– ¿Qué esperas de las autoridades?

Exijo que se agoten todas las líneas de investigación y que sea tipificado como un feminicidio, porque todas las características de su desaparición y las características que tenía su cuerpo están reconocidas institucionalmente como violencia feminicida, así que se tipifique y que se dé la identidad de él o los asesinos.

Y si ahora aseguran que ya tienen a los asesinos, entonces que expliquen cuál fue el móvil, hasta ahora no tiene sentido las versiones que han dado.

– ¿Y qué esperas de las feministas?

La impresión que tengo en estos momentos de la vida es que la indignación es selectiva y la indignación no les llega cuando se trata de una lesbiana.

No les llega ni siquiera porque fue una lesbiana que convivió en los mismos espacios que ellas, me parece una actitud muy cómoda y muy cínica, hacer pasar que esto es una cuestión de “exageradas” como si no fuera también de ellas el asunto, como si el hecho de que Kleo fuera lesbiana a ellas las eximiera de actuar. No sé si en su mente ellas creen que están más seguras, es muy triste. Yo creo que todos los feminicidios duelen, todos, no tendríamos que ser ni siquiera amigas para sentir el dolor, pero su actitud, no digo que de todas, pero sí de la mayoría, es de una pasividad que me aterra más que la propia idea de que pude haber sido yo o una de mis amigas cercanas. Me aterra que haya tanto silencio, tanta tranquilidad.

Y que esto no se interprete como que las estoy culpando, sino que me pregunto por qué no nos estamos defendiendo, por qué no estamos poniendo a arder al mundo, creo que la indignación, la rabia y el dolor y todo eso que recitamos las feministas también es patriarcal porque hay selectividad para condolernos con rabia, si no ¿cómo es que salen y se pronuncian por trans asesinados? o sea, son hombres, ¿empatizan porque traían vestido? ¿empatizan porque usaban labial? Entonces las lesbianas si somos machorras ya nos jodimos, entonces la empatía no va a llegar, el dolor no va a llegar porque les recordamos que somos las que nos estamos fugando, las que estamos desobedeciendo, las que estamos rechazando la opresión con este cuerpo que se niega a ser alterado.

Yo sí creo que tenemos que defendernos hasta donde podamos y como podamos, la autodefensa pasa por la indignación y la respuesta al feminicidio de una feminista lesbiana y no está pasando, ellas están ahí cómodas hablando de “trabajo sexual”, porque eso de alguna manera nos ¿protege a todas? o sea, no tiene sentido.

Lo que quiero de las feministas es que se indignen y que la indignación les alcance, la rabia les alcance, para cuestionarse qué es feminismo, para qué quieren el feminismo, qué es patriarcado y qué pinta la heterosexualidad en sus vidas porque no es posible que no haya pronunciamientos porque Kleo era lesbiana, justo estamos hablando con ellas, que lesbicidio sí, que lesbicidio no, que por favor no lo digamos, ¿por qué no lo vamos a decir? ¿por qué les inquieta tanto que sigamos diciendo que fue un lesbicidio, que Kleo vivió violencias por ser lesbiana? ¿por qué les inquieta, por qué les molesta? ¿eso hace menos digerible su lucha? ¿eso provoca que los hombres empaticen menos con ellas si se las considera lesbianas por solidarizarse con el feminicidio de una lesbiana, con un lesbicidio? ¿es eso?

Maricruz Bárcenas

Las lesbianas seguimos existiendo muy a pesar de lo que el patriarcado ha querido hacer de nosotras y seguiremos resistiendo muy a pesar del llamamiento a las buenas maneras de las feministas, pero sí creo a partir de este momento, el lesbicidio de Kleo, y justo en este momento de la historia, estar en este pasito del liberalismo al neoliberalismo, cada quien tendrá sus discrepancias teóricas respecto a esta afirmación, es un momento muy importante en que el feminismo solo se está ocupando de conciliar sus opresiones con los hombres, es decir, las feministas heterosexuales no quieren otro mundo, quieren el mundo tal y como es, las feministas heterosexuales solo quieren mantener el mundo tal como está a partir de su auto-convencimiento de que los hombres pueden ser lo que ellas sueñan que sean.

Por último, excusar nuestro poco o nulo actuar en el crimen organizado, sea narcotráfico o Estado, es interpretar en la práctica que la violencia sistemática que estamos viviendo las mujeres en México, toda la Abya Yala y el mundo es irreversible, incuestionable o un destino ineludible para todas. Y no, no lo es, debemos seguir defendiendo la vida, nuestra cuerpa, a nuestras compañeras, a nosotras mismas.

 

 

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