[Verano Feminista Literario] Leer una pila de noticias y Estamos hartas

Ilustración: Heather Ross

Texto de Laura Contreras Cambronero, más conocida como LauCo, poeta y activista feminista costarricense. Pertenece a la Colectiva Caminando, colectiva feminista y a los grupos Poesía Irreverente y Voces Fieras.

Leer una pila de noticias

Leer una pila de noticias
una tras otra
como sintiendo que el mundo
no se detiene por nada
por nadie.

No importa el día de la semana que sea
ni de qué forma murió.
Quedarnos estáticas
cuando la tristeza presiona el pecho.

Hacer un conteo manual
donde los dedos no alcanzan
donde no son suficiente los hechos
los gritos de auxilio
las denuncias.

Una sociedad que naturaliza la muerte
muertes por el mal entendido “amor”
nos hacen creer que todo está bien
que el “amor” debe ser entrega
que el “amor” es todo lo que se necesita
para ser “Felices por Siempre”

Un “amor”
que cava las tumbas desde el noviazgo
desde el mal entendido “piropo”.
Un dizque amor
que cela mis actos
que nos impide ser
con todo nuestro esplendor.

La sociedad nos codifica
para menospreciarnos
como seres creadoras
de nuestra propia realidad
de nuestra propia vida.

Ser pertenencia de alguien
de la casa
de la religión
del Estado
del gobierno
no poder decidir sobre nuestros cuerpos.
Siempre mal vistas
sin importar que decidamos.

Quedarnos estáticas
en las escenas que nos venden las noticias
de mujeres:
que las apuñalan
asfixian
golpean
acribillan
con las que se ensañan.

Nos hacen verlo lejano
como si no importara:
una más entre tantas
un número para las estadísticas.

Los crímenes pasionales
¡NO EXISTEN!

Es un crimen por la indiferencia
de todos y todas
es justificar la violencia
una violencia real
palpable y diaria.

Somos cómplices
por no decir asesinos y asesinas
por no tomar las muertes en serio.
Parte de una realidad cruel y pusilánime

¡QUE NO ACEPTAMOS!

Ninguna vida vale más que otra
nadie es más que nadie.
Cada cuerpo inerte
es el espejo de la cobardía
una “penitencia”
de la cual las escrituras no hablan
porque no les importa.

Nada ni nadie
justifica la violencia contra nosotras
una violencia subestimada.
No somos mercancía
ni propiedad de nadie.

No somos culpables
como nos lo hacen ver
no somos las que provocan
no somos las que incitan

no somos lo que ustedes nos venden
y nos enseñan desde niñas.

¡NADA JUSTIFICA LA VIOLENCIA MACHISTA HACIA NOSOTRAS LAS
MUJERES!

 

Estamos hartas

Estamos hartas de competir con tanta violencia
de ser aplastadas por trampas antiguas
de que nos miren desde los ojos de lxs otrxs
encandilando los propios.

Hartas de ser posesión y no creadoras
de ser modelos ajadas por desconocidos
de que nos presionen
haciéndonos creer que somos objeto y no sujeto.
De imágenes estereotipadas
que nos sitúan en posiciones que no deseamos.

Cansadas de tantas vigilias
donde las velas se disipan por el tiempo
los significados, las luchas.
Vigilias que no nos velan a todas:
las vivas, las guerreras,
las que ya no están entre nosotras.
¡TODAS!

Entre la vida y la muerte
hay secretos que no los callarán
la balas, la asfixia, la tortura, ni el dinero
los hechos hablan sin las palabras.

¿Por qué nos temen?
¿Por qué el temor a la verdad?
¿Por qué temer a la lucha,
a no tolerar las injusticias,
a no guardar más silencio?
¿POR QUÉ?

Estamos hartas de la impunidad
del luto diario
de la apatía
de la persecución
de argumentos que minimizan
nuestra importancia.

Hartas de la oscuridad
con la que los medios manejan la verdad
de la misoginia
del sexismo
de que nos validen por nuestra talla
por nuestro peso.

Hartas de la violencia
que pasa por nuestros cuerpos;
la normalizada, la que se siente a diario
la intromisión de nuestro espacio
el no valorarnos por nuestro género.

Hartas de ser tachadas
de los libros de historia,
de todas las cosas que hemos construido.
De que premien a otros por nuestras ideas,
por nuestros escritos, por nuestras ponencias:
Del Plagio.

Hartas de los roles sociales
que nos encasillan
de la discriminación
de que solo observen cómo nos vemos
y no nuestras capacidades.
De ser minimizadas a ciertos trabajos
de que nos paguen menos haciendo lo mismo o más.

Hartas de ser etiquetadas
como “histéricas” por defendernos
de ser señaladas como las “mandonas”
o de insolentes por decir lo que pensamos.

De que al ver un grupo de mujeres hablando en voz alta
las juzguen con los ojos de la moral o la religión.
De que nos vean desde una posición patriarcal y machista.
Solo porque no nos callamos, porque salimos a caminar.
Solo porque tomamos las riendas de nuestros proyectos
de nuestras vidas.

¡Queremos libertad!
Libertar para elegir
libertad para ser.

Queremos denunciar
los abusos diarios a lo que nos enfrentamos:
en las casas, barrios, comunidades, calles, trabajos.

Pedimos justicia por las muertes de mujeres
por las que han sido violadas, ultrajadas,
por las que se juzgan antes de conocer sus historias.

NO MÁS MUERTE,
¡NO MÁS VIOLENCIA!

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