[Deconstruyendo el amor romántico: Amor entre Mujeres] La deconstrucción del Amor Romántico, aspirando al Amor Genuino.

Imagen: purposefullyscarred.com

 

Por Adriana Amezcua

El Amor Romántico nos distrae en la ilusión, mientras que el Amor Genuino busca construir desde la verdad.

Desde muy pequeña me he preguntado lo que es el amor. Y lo sigo haciendo, creo que el resignificar este tipo de conceptos, es muy importante. Cuestionar nos acerca a la verdad. Después de indagar tanto y de darme cuenta de dolorosas realidades, he optado por, pese a todo, no dejar de creer en el amor, sino en dudar si mi percepción es correcta. Quizá el amor como yo lo había concebido no existe, y entonces, ¿cómo sí?.

En los últimos años de mi vida he querido acercarme a una nueva percepción de amor, el Amor Genuino, y para hacer eso he tenido que desaprender, reconocer lo que he venido haciendo mal y generar la aspiración de amar mejor, con más fuerza y con mayor sentido.

El concepto de amor que yo conocía, le daba importancia a qué tanto me puede dar mi pareja y qué tanto es capaz de satisfacer mis necesidades. Y en base a eso, viene un “te amo”, o “no te amo”, y “te amo” entre comillas, con términos y condiciones, con letras chiquitas y casi con desgana. Amar sin estar muy seguros de si se ama o no, y ser amados con la duda, con pétalos al suelo de margaritas arrancadas al azar, un “me quiere y no me quiere” junto con el sentir que “no soy suficiente”.

Estamos tan acostumbrados a consumir, que hemos objetivizando a las personas y les hemos impuesto el rol y la responsabilidad de hacernos felices, en lugar de apostarle a algo más profundo y con mayor sentido, construir en lugar de deconstruir nuestra propia integridad.

Amor Romántico

La causa del amor romántico es un estado mental, que busca que la otra persona me haga feliz. De aquí la idea del príncipe azul; “que venga a rescatarme”. Hubo un momento en el que me sentí muy revolucionaria al salir con chicas en lugar de salir con chicos, porque creía que estaba combatiendo el patrón de la mujer que espera a su príncipe azul, pero el problema con el príncipe azul no reside en el príncipe en sí mismo, el problema se encuentra en el deseo de que alguien venga a rescatarme. En este sentido, también podemos estar esperando a la princesa que venga a rescatarnos, entonces, andar con mujeres, en sí mismo, no es un acto revolucionario en absoluto.

Que venga a rescatarme, pero, ¿rescatarme de qué? ¿De mi dolor, de mi miseria, del sentirme incompleta, de mi soledad?… Me di cuenta que solía depositarle la responsabilidad de hacerme feliz a mi pareja en cuestión, y es aquí cuando vi que no había diferencia entre una chica de secundaria esperando al príncipe azul y yo; una chica de veintitantos esperando a la novia ideal que me hiciera feliz.

Fue a los 26 años cuando decidí detenerme, dejé de buscar el amor afuera para ahondar en la experiencia de estar sola y encontrar respuestas. ¿Qué es este amor del que todo mundo habla?

La deconstrucción

La soledad nos hace humildes. Estando sola aprendí lo importante que es saber estar con una misma. Ya que, no solamente una descubre lo que le hace vulnerable, sino lo que le hace fuerte y que todo lo que necesito para ser feliz es mi propio silencio.

Estando sola comprendí que sólo yo puedo rescatarme de mi miseria, de mis tristezas, de mi dolor.

Cuando una se tiene a una misma ya no tiene por qué llegar alguien a llenar un vacío.

Me di cuenta que durante todos estos años había estado buscando un amor romántico que me llenara y le diera sentido a mi vida. Sentir cosas bonitas e ilusionarme con la idea de una construcción estética de momentos mágicos; el beso a la luz de la luna, tomarse de la mano en la playa, jurar amor eterno, encontrar al “amor de mi vida”. El peligro que había en este concepto preconcebido del “amor de mi vida” es que la chica no sólo tenía que ser mucho mejor que las anteriores, tenía que ser perfecta. Con perfecta no necesariamente me refiero a la musa fiel con talento y claridad mental, sino a algo más sutil, aquella persona que además de cumplir mis expectativas de “pareja ideal” sepa seguir, al pie de la letra, el guión que había generado en mi mente. Esto para mí ha sido difícil de aceptar, porque no es fácil de ver, pero lo cierto es que siempre había esperado un cierto tipo de respuesta frente a lo que yo hacía por alguien. Esperaba ser admirada, ser importante, de hecho, ser la más importante en la vida de alguien. Este guión mental incluía un libreto de lo que la otra debía decir: “te amo”, “te necesito”, “sin ti no soy nadie” (que, por cierto, basta con encender la radio para descubrir que las letras de las canciones, actúan como mantras que refuerzan en nuestra mente, la idea de que el necesitar a otra persona es sinónimo de amor). Darme cuenta de la existencia de este guión mental me dio la oportunidad de modificarlo y de darme cuenta cuales mantras me repetía a diario para seguir creyendo lo que yo pensaba que era el amor.

Siendo consciente de mis expectativas puedo reconocerlas como mías y sólo mías y eliminar la actitud de esperar que mi compañera cumpla con mi guión mental.

Mi concepto de amor, hasta hace poco, giraba en torno a un “yo” que deseaba desesperadamente ser amada. Reconocer esta necesidad, me hizo tocar con la versión más vulnerable de mí misma y me hizo conectar con algo que todos los seres humanos compartimos: todos queremos ser amados. Y, ¡no hay nada de malo en ello! Ni en desearlo, ni en obtenerlo. El problema surge del cómo intento obtener amor, de dónde lo busco y bajo qué circunstancias. Si las circunstancias implican objetivizar a las personas y percibirlas como fuentes inagotables de amor y felicidad, entonces, lo que encontraré será definitivamente sufrimiento.

Nada que se haga a costa del bienestar de otros puede proveer bienestar. Mientras que el resultado de dar amor es recibir amor, el resultado de desear que otros sean felices es ser feliz, el resultado de ayudar a otros a combatir su sufrimiento es que una misma dejará de sufrir.

El problema de toda mi vida es que había estado buscando el amor en el lugar equivocado.

La aspiración: Amor Genuino

La causa del amor genuino es un estado mental que desea que la otra persona sea feliz. De aquí surge el sincero anhelo de que la pareja, no sea perfecta, sino que sea ella misma. El interés que hay, entonces, es el del querer generar un impacto positivo en la vida de la persona amada, sin caer en la trampa de pensar “sólo yo puedo hacerla feliz”, el deseo es genuino, amplio: “quiero que seas feliz, conmigo o sin mí”.

El Amor Genuino ofrece protección, es cuando una cuida que sus acciones sean dulces y el trato amable, que mi pareja se sienta segura.

Ofrece cariño, no sólo besos y abrazos, sino detalles cotidianos, una simple mirada puede ser una caricia. Acciones simples que tienen la motivación de recordarle que es amada.

Ofrece paciencia, soy consciente de tus cambios y sé que puede que en la noche no tengas el mismo estado de ánimo que en la mañana, puede que cambies de opinión respecto a algo o puede que dejes de amarme. Aceptar lo inevitable; nunca serás la misma, ni tú ni yo, porque siempre estamos cambiando. Y alegrarse por la existencia de esos cambios, porque es gracias a ellos, que podremos ser mejores seres humanos el día de mañana.

Cambiar el qué tanto puedes ofrecerme a “qué tanto puedo ofrecerte”, cambiar el “hazme feliz” a ser felices por nosotros mismos y, entonces, alegrarse por la felicidad de los otros.

Buscar el amor dentro para darlo hacia afuera, en lugar de buscar afuera para llevarlo dentro. Mi fuente de amor es mi propio corazón.

Aprender a ser feliz con mis propios recursos, no sólo es algo que me beneficia a mí, es un regalo para mi pareja y para quienes me rodean. Ya que ellos no estarán lidiando con una niña que reclama atención y cuidados, sino con una adulta que ofrece su corazón sin esperar nada a cambio.

El Amor Genuino busca extenderse, entonces podemos amar de forma genuina no sólo a nuestra pareja, sino a todos con los que entablemos un vínculo.

Entendí que el verdadero acto revolucionario está en mi manera de relacionarme, en construir relaciones sanas, en creer en mi propia capacidad de amar de una mejor manera.

No hay mejor hogar que un lugar donde se nos permita ser nosotras mismas. Si estando a mi lado, mi pareja puede sentir eso, entonces, habré logrado amarla correctamente.

Deconstruyamos la ilusión y construyamos un Amor en base a la verdad.

Amen. Así, sin acento y con todas su letras.

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