[Deconstruyendo el Amor Romántico: Amor Entre Mujeres] Invocar al aquelarre

Ilustración de Laura Berger tomada de Pinterest

Por Mónica Ceja, 22 años, México

“El peor enemigo de una mujer, es otra mujer” me lo han dicho muchas veces y  seguramente a ti también. Yo pensaba que era mejor tener amigos hombres porque siempre me hacían creer que en otra mujer no podría confiar, pues muchas y muchos piensan que las mujeres somos interesadas, envidiosas y nada leales. Descubrí que nuestro verdadero enemigo es el machismo y que otra mujer en cambio, puede ser la mejor aliada en la vida.

Desde niña me enseñaron que el amor es limitado y que tenía que ver a ese ser amado como si fuera parte orgánica de mi cuerpo; entonces, todo el dolor que cause valdría la pena porque no podría vivir si lo pierdo, siempre tenemos que encontrar la manera de mantenerlo sin importar el sacrificio que implique. Y este modelo enfermo y tóxico que tenía sobre el amor me causó mucho daño a lo largo de la vida pues se trataba de ver a un solo ser en el universo y lo demás no importaba; además era androcentrista y las mujeres en mi vida no valían mucho mientras no fueran mi madre, mi abuela o mi hermana, yo sólo pensaba en tener al príncipe azul.

Idealizar el amor como la estructura patriarcal lo afirma me convertía en mi propia verduga. Me cegaba a no ver más allá de un hombre y cuidado con que alguna se quisiera topar con él pues no iba a permitir que ninguna me lo robara.

No solo lo tenía presente en mi vida, lo veía en todos lados. En la televisión, en los libros, en el cine, en google, donde busques: ¡las mujeres no podemos ser amigas! Ser rivales y competir entre nosotras era la única verdad absoluta en el mundo.

Mi proceso de deconstrucción comenzó cuando me adentré en el movimiento feminista, me descubrí de una manera completamente distinta; podría decir que me conocí realmente. Dejé a un lado todo lo que no me servía y lo que no me definía, aquello que simplemente me había apropiado aunque no combinara conmigo. El amor romántico fue algo de ello, pues entendí que el amor no puede ser tan simple y cruel; sabía que iba más allá de lo que siempre había creído.

Me gusta escribir del amor libre, del amor bonito, del amor compañero, pero hoy quiero hablar de uno que me ha cambiado la vida: el amor entre mujeres. Y específicamente este tipo de amor me empodera tanto como el amor propio pues aprender a verte a ti misma reflejada en otras mujeres revoluciona al mundo entero.

Cambié algo en mí: me atreví a confiar en todas, a ser sorora. Me atreví a decirles a las mujeres que me importan cuánto las quiero y a las que no que pueden contar conmigo sin importar nada.

Compartimos la misma biología, luchamos contra el mismo sistema patriarcal, resistimos juntas a la violencia de género…

¿Estás segura que no puedes confiar en las otras?

Rodearme de las mías me ha impulsado de una manera increíble. El cariño siempre es mutuo, recibo y doy amor de igual manera, me siento comprendida y cuando no, al menos sé que alguien intenta hacerlo. Compartimos conocimientos, experiencias, nos entendemos como ningún hombre podría.

La calidez de las miradas y los abrazos sororos son incomparables. Más allá de ser compañeras, conocidas o amigas; podría decir que somos una misma.

Si no lo han intentado, ¿qué esperan?…

¡Invoquen al aquelarre!

 

 

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