[Deconstruyendo el Amor Romántico: Amor Entre Mujeres] Amor Revolucionario

Ilustración de Naomi Wilkinson tomada de Pinteret

Por Ingrid Álvarez G. y Javiera Valdés V.

Viña del Mar, Chile.

Advertencia: este no es un texto sobre verdades absolutas, ni una revisión teórica, es más bien una propuesta feminista, una invitación a reflexionar, a cuestionar las prácticas cotidianas, a pensar el amor y sus manifestaciones… Las incitamos a pensarla posibilidad de amor, pero no desde la heterónoma, a pensar en otras formas de amor entre mujeres, forma que, a nuestra interpretación es revolucionaria.

                              “Esta no es una historia de amor… es una historia acerca del amor”

                                                                                                 (500 días de verano, 2009)

Primero, pensemos en el amor… lectora te invito a pensar en el amor… sin ánimos de sonar clarividente, es muy posible que de inmediato pensante en el amor de pareja,  y es que desde que somos pequeñas nos dicen que vamos a encontrar el amor de nuestras vidas, el príncipe azul, nos enamoraremos de un hombre, como si amar a otra mujer no fuera una posibilidad, a nadie se les ocurrió decir algo así como “te vas a enamorar de una persona mujer u hombre”, por tanto, mucho menos te van a decir “vas a ser amada por otras mujeres”, “vas a tener amigas que te van a entregar un amor inimaginable”, o simplemente “conocerás muchas formas de amar, no solo el amor de pareja”. La narrativa suele reducirse a un tipo de amor que vas a conocer, pero ojo, no es cualquier amor… este amor tiene apellido, y se llama amor romántico.

       “¿Has amado alguna vez a alguien hasta llegar a sentir que ya no existes?”

                                                                                                         (The notebook, 2004)

Hablemos del amor romántico, entendiéndolo como “un modelo de dominación patriarcal fundamentado en la creencia de un tipo de conducta amorosa idealizada en la que ambos miembros de una pareja, sobre todo la mujer, han de entregarse por completo a la persona amada olvidándose de su propio bienestar y de sus derechos como individuo.” (Feminismo Unizar). Desde esta noción, nos permitiremos hacer algunas reflexiones.

El amor romántico sustenta su lógica en la complementariedad de dos individuos heterosexuales, la unión de un hombre con una mujer, que a priori están incompletos, por tanto, cuando estos seres se encuentran, el amor les permite integrarse al otro y  convertirse en uno, pero estos seres diferenciados, muchas veces incurren en impases, comienza a notarse la diferencia y la sensación de que, tal vez, no se están complementando al 100%, lo que, en la mayoría de las veces ocasiona que una de las partes, principalmente la mujer, comience a amoldarse al otro, a sus necesidades, a sus expectativas y deseos, de esta forma, se vuelve a una suerte de homeostasis. Este cambio de comportamientos y actitudes es vivenciada en su mayoría por mujeres, esto porque, son las mujeres que son tempranamente sociabilizadas con discursos sobre el amor romántico, tales como “ya encontrarás al amor de tu vida”, “a tu media naranja”, lograrás casarte y formar una familiar; todos mensajes que difícilmente escuchen los hombres, por lo cual, a la hora de establecer una relación de pareja, ya se inicia desde el desequilibrio, la desigualdad, ya que, solo para una de las partes el amor cumple un rol fundamental, solo una de las partes está dispuesta a sacrificar en orden de mantener a toda costa la relación, porque, de nuevo, ese otro es tu alma gemela, si no es con él, entonces con quien…

“para las mujeres, el amor no es solo una experiencia posible, es la experiencia que nos define […]. El ciclo de vida de las mujeres es el ciclo de transfiguración de las mujeres como seres del amor. Las mujeres vivimos el amor como un mandato” (Lagarde, 2001)

Lo que emerge acá es la noción de sacrificio, y como nos muestra la historia, una vez más, es la mujer quien se sacrifica, porque el amor es una entrega, el problema es que nadie se molestó por decirnos que también es recibir… entonces nos sacrificamos, lo dejamos todo por este amor de pareja, dejamos nuestras relaciones, nuestras ambiciones, nuestros deseos, y lo peor de todo es que la sociedad y la cultura nos dice que ese sacrificio vale la pena, el costo que pagamos por esta relación lo vale, porque así es como se ama, entregando todo por el otro sin esperar nada a cambio. En este punto invito a hacerse la siguiente pregunta: ¿a los hombres les pasará lo mismo que nosotras? Esta pregunta se puede aplicar a todo orden de cosas, es de gran utilidad para evidenciar las desigualdades. Volviendo al tema, ¿a los hombres se les entregarán los mismos discursos de sacrificio por sus parejas?, tengo la impresión de que no.

Con esta premisa surgen algunos cuestionamientos, primero, si solo un hombre es tu alma gemela, si no hay nadie más con el cual estas destinado a estar, entonces vas a querer aferrarte a este amor, ¿o no? Vas a querer cuidar este amor, no quieres que se vaya ni te lo quiten, entonces surge lo femenino como una amenaza…otra mujer puede ser la causante del término de tu relación, otra mujer podría venir a quitarte lo que tanto has protegido, eso que  “es tuyo”, y en este punto se encuentra una de las mayores trampas del patriarcado y el machismo, la mujer-lo femenino se configuran como una amenaza, como un peligro y una competencia (bastante conveniente para el capitalismo). Querida lectora, ¿has escuchado la frase “divide y venderás”? ¿Te hace sentido?…

La segunda observación es que, pareciera ser que solo el amor de pareja es el único que realmente vale la pena, el único que importa en tu vida, tu prioridad; tus otras relaciones, y por ende, las otras formas de amor, pasan a segundo o tercer plano, el foco de atención va dirigido solo a tu relación de pareja, por lo que, siempre es una posibilidad de que tus otras relaciones queden relegadas, tus amigas-os, familia, compañeros de trabajo, incluso la relación contigo misma comienza a desvanecerse, a estos vínculos no les depositamos la misma cantidad de energía que a la otra, entonces, ¿qué pasa si tu relación termina, a quien puedes acudir? No es casualidad que una de las formas en las que la violencia de género opera es la del aislamiento social, la desconexión paulatina de las redes de apoyo de las mujeres, lo que, en definitiva, dificulta la posibilidad de las mujeres agredidas de salir de las relaciones violentas.

El escenario parece ser dantesco, pero tranquilas, compañeras, existe una posibilidad de amor que no es desde la amenaza ni la competencia, existen formas de relacionarse entre mujeres desde la sororidad, la empatía de género, el respeto y el amor

Existe la posibilidad de configurar relaciones bien tratantes entre mujeres, porque las mujeres tenemos la infinita posibilidad de empatizar, de amar, de conectar, y de generar espacios femeninos contraculturales, en donde los discursos de visualizar a las mujeres como rivales no impera, sino que se constituyen en espacios donde no existe un ideal único de cómo ser mujer ni de cómo vivenciar lo femenino, muy por el contrario, se transforman en lugares de aceptación, lealtad, contención y por sobre todo de amor incondicional, donde se pierde el temor a ser criticada por tu compañera y logras sentir la libertad de exponerte de una forma nunca antes conocida, sin miedo a ser juzgada.

Entonces, emerge la siguiente interrogante: ¿Qué tipo de vínculos se configuran ante la posibilidad de exponerse de forma libre y amorosa? Pues bien, es en este punto donde queremos compartir nuestro vivenciar como amigas feministas, ya que hemos podido experimentar una relación íntima entre nosotras, ¿íntima te preguntarás? Sí, hemos descubierto en este baile, que la intimidad es posible también con una otra de la cual no necesariamente estás enamorada, sino que se puede compartir hasta el temor más profundo, la vivencia más ridícula, la experiencia más divertida y no tan solo eso, puedes experimentar esas sensaciones en la relación con tus compañeras, o sea sientes amor y amor del bueno, no de aquel condicionado a si de comportas de una u otra forma, si piensas una u otro cosa, solo sientes amor, del más puro y saludable.

Creemos firmemente que las este tipo de relaciones genera algo que llamaremos “traspasar la cercanía del vínculo”, aquí nos queremos detener, porque este ejercicio de empatía se da porque, las mujeres sabemos, desde nuestras vivencias, que ser mujer no es sencillo, estamos siendo constantemente bombardeadas por ideales de cómo ser mujeres, por requerimientos sociales casi imposibles de lograr, porque tenemos que cumplir la amplia variedad de expectativas de los otros, algo imposible de hacer, entonces como mujeres sabemos a la presión social que todas las mujeres nos enfrentamos, y por esto es que, como mujeres podemos empatizar con otras mujeres, aun cuando, tal vez no nos son personas cercanas ni conocidas, de ahí el término “traspasar el vínculo”, no necesito conocerte compañera para empatizar contigo, apoyarte, entenderte, en definitiva, surge la empatía de género, porque tú y yo sabemos que ser mujer nunca ha sido tarea sencilla.

Las invitamos a mirar sus relaciones de amistades, sus relaciones con mujeres, ha vincularse desde la empatía de género, las invitamos a dejar a un lado el individualismo, y la necesidad nefasta de poseer al otro y reducirlo a un objeto, las llamamos a realizar un acto revolucionario y amarse entre amigas/compañeras, porque en este tipo de relación no se sacrifica nada, no te sacrificas a ti misma por estar con la otra, no es requerido, no es necesario, y porque sabemos que este tipo amor es posible.

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